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17.06.2008 | 14:56

Fiebre flog

Lejos del estereotipo de tribu, el fotolog es una pasión argentina, como los Ramones o los Stones, en la era de las redes sociales.

Agustina, o /cumbio: argenteen y flogger, amada y odiada. Axel Chaulet

Ahí van: una chica que se hace conocer como Cumbio y su mejor amigo, Gazabril, dejan la matinée Abadía y paran un taxi, con rumbo a Ku de Olivos, otra matinée. Es sábado 10 de mayo y la Fiesta Flogger 1up!, el primer gran evento de la tribu, está ocurriendo en dos discos en simultáneo, con desfile fashion de floggers incluido. En la huida, ella olvida su abrigo y hasta su cámara Kodak de 8 megapíxeles. Su celular no para de sonar. “¿Vos nos conocés?”, pregunta Cumbio a este cronista durante el viaje. Es una pregunta intimidante. Y es que ella, bajita y alejada de los estándares de belleza 90-60-90, pero dueña de una simpática belleza pokemón, con 17 recién cumplidos, logra intimidar cuando se ven los números de su fotolog, que crecen sin parar: 30 mil page views por día, 2.451.986 desde que lo creó (un año y medio atrás), 1028 fotos subidas. /cumbio tiene 33 F/F (Friends/Favourites) e integra la lista F/F de 24.841 personas. Eso significa que, a puro flog nacional, sus seguidores pueden llenar cuatro Luna Park. Yo y muchos seguidores sabemos sólo eso de ella, pero… ¿la conozco?

/gazabril tiene más de un millón de visitas. Se llama Gastón, ostenta el batido de pelo definitivo de su generación, vive en Pilar, es fan de Madonna y chateó con Cumbio durante un año, hasta que se conocieron en la primera fiesta flogger organizada por ella en una canchita de San Cristóbal, en diciembre. “¿Vos nos conocés?”, me había preguntado Cumbio. Cuando entra a Ku, su presencia se nota. Ahí todos los conocen: “Está Cumbio”, se escucha a medida que la flogger deambula por la disco.

Agustina Vivero, la chica que supo hacer de su nick “Cumbio” una marca, puede ser considerada una abanderada de esta era flogger, un hábito social nacido en la web al que el espantoso calificativo de tribu urbana destroza en pedazos. Si sos mayor de 18 años, quizá, no la conocés. Pero si sos uno de los 2,7 millones de argenteens que tienen su cuenta en Fotolog.com, es probable que hayas oído hablar de ella o que la hayas “effeado” en tus F/F. Si bien no todos los que tienen fotolog son floggers, sí puede decirse que éstos son los usuarios más vistosos. Los otros somos, apenas, gente con fotolog. Los floggers armaron esta fiesta de tres mil personas en Abadía y otra en Ku, con una semanita de mensajitos en red. Hay 5.000 personas. Desde enero, también se juntan en el Shopping Abasto, gracias a la labor de organización de Cumbio, que desconcierta a los gerentes del shopping: centenares de pibes llegan a los pasillos hasta que los vigilantes privados los desplazan. Es que después de la pelea que protagonizaron el 5 de marzo, donde hubo heridos de arma blanca y vidrieras rotas (aunque ellos juran que quedaron rehenes de un duelo de barrios que les era completamente ajeno), no los quieren ni ver. “Son una generación de chupines coloridos, con sus códigos y mucho conocimiento de marcas. Se juntan en los shoppings porque les dan la contención que el padre [del flogger] necesita y un piso para bailar. En casi todos los shoppings ya hay floggers”, dice Germán Eguía, apasionado estudioso de esta especie y dueño de Cover Your Bones, la marca indie y rocker que les dio la pilcha para el desfile. “El shopping los echa y entonces los pibes arman fiestas de a quinientos en la calle, al lado de los policías. Eso en mi época se llamaba actitud punk.” Aunque ellos, los floggers, no lo saben. Tienen look característico, casi homogéneo: flequillo, colores… “Son muy básicos, en realidad. Para producir un desfile les preguntamos si querían abrir con Klaxons, pasar a Datarock y luego a CSS. Pero no conocían ninguno de esos grupos, sólo querían música para bailar y divertirse”, sigue Eguía. Eso sí: forman la red social más grande del país (muy arriba de Facebook y MySpace), ubicando a Fotolog.com en el tercer puesto entre los sitios más vistos en Argentina, por detrás de los monstruos Google y Windows Live, según el índice de Alexa.com. Este fenómeno flogger, amigos, es sólo argentino, tanto como los stones o los ramoneros, pero en versión 2.0.

Agustina no les da muchas vueltas a los asuntos. Escucha al Polaco y a Amar Azul, pasó por tres colegios secundarios, llegó a cinturón azul en taekwondo. Empezó su flogging en Fotoflog.br, se pasó a Terra y hace dos años se sumó a Fotolog.com. Flickr le parece “estético”, pero no la atrae tanto. Se hizo un blog y lo dejó. Se hizo una cuenta en Facebook y también la dejó. Hace siete meses que es Gold Member de Fotolog, lo que la habilita a subir seis fotos por día, aunque sólo pone cuatro, porque si no no alcanza a contestar todos los mensajes. Cada post recibe, como mínimo, doscientas firmas. “Cada vez que firmás, conocés más gente, es buenísimo. Entré en contacto con diez personas que antes me cruzaba todo el tiempo por el barrio y no las reconocía, y ahora vienen a casa a tomar la chocolatada todos los días. A mí me dan ganas de seguir teniendo fotolog a esta edad, es re divertido.” Cursa el último año del Colegio Abraham Lincoln y va al gimnasio. Sus compañeros antifloggers juntaron firmas en su contra en una hoja de carpeta y en un SMS que le advierte sobre el flog: /cumbio_sosboleta. Está acostumbrada: “fotologs anti cumbio? = tiempo pensando en mí :D gracias :$”, responderá en un post al día siguiente. También está acostumbrada al amor gratuito: tiene más de 20 fan clubs (fotologs dedicados a ella: /cumbio_love, /ledicencumbio, /youlovecumbio, entre otros).

Por Javier Sinay

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