
Hasta el metalero más enfermizo hizo alguna vez la Y, la M, la C y la A al ritmo de Village People en una fiesta, se divirtió obscenamente y luego se avergonzó, lo negó o se refugió tras la aparente impunidad que da una borrachera atroz. De la misma forma, muchos de los que pasan buena parte del día vagabundeando por la web suelen renegar abiertamente de la frivolidad mientras le pegan una revisadita de queruza a un par de esos sitios donde jamás se habla de Pink Floyd, de Jack Kerouac o de Akira Kurosawa, sino del porro que se fumó Amy Winehouse o de ese casting para gatos al borde del Plan Canje que tiene Bret Michaels en televisión. ¿Es esta conducta un motivo de escarnio? ¿Debemos sentirnos mal por permitirnos ocasionalmente ser un poco chusmas, aún cuando tenemos muy en claro que hay 1.374.507.184 más importantes en la vida que la celulitis de Britney Spears? Cada uno sabrá, pero es bueno tener en cuenta que del morbo, como de la muerte o los cuernos, no se salva nadie en este mundo.
Todo esto viene a que, a partir de hoy, en Pop Life no van a encontrar reseñas de discos geniales, novedades de cine-arte o sesudos análisis de actualidad, sino amenos paseos por el maravilloso universo de la liviandad. La plana mayor de Rolling Stone le permitió al barbudo que ven ahí arriba darle del comer al enano truculento que todos llevamos dentro, siempre desde el humor, la ironía y la perspectiva, no de una comadrona, un chico Cosmo o -muchísimo menos, por Dios que no- un aspirante a Perez Hilton, sino de un periodista al que varias veces leyeron en la revista, oriundo de la zona sur del Conurbano y fanático radicalizado de Tom Waits (que lo soy, y es bueno que lo sepan desde ahora).
De modo que si van a putear porque habiendo salido un disco nuevo de Radiohead yo hago un chiste sobre la teta que se le escapó a Beyoncé mientras bailaba, ni pierdan tiempo. La revista, la home de este mismo sitio e incluso otros blogs se ocuparán de las cuestiones verdaderamente trascendentes, así que si se indignan, prueben con la flechita que los hace retroceder o con el eutanásico ALT+F4. La idea por aquí es ser un moscardón en la oreja del show business, por la sencilla razón de que nos piace y no nos da ni un poco de vergüenza.
Suficiente con la presentación. A partir de mañana, entren, sugieran, comenten, esperen mis respuestas, avísenle a sus amigos, no sean canutos y linkeen y, sobre todo, traten de divertirse sin culpas.

Rolling Stone Rock & Roll Daily

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