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El violero de Miranda! analiza el juego del que todos hablan

Guitar Hero III por Lolo

Virtuosismo vs. virtualismo. Por qué el G.H. se convirtió en el profesor de guitarra de hoy; chequeá la primera entrega del especial RS digital.

En principio, me parece que la lectura social de este juego es tremenda: "¿Querés tocar una guitarra? Comprate el Guitar Hero". Como si ya no hiciera falta el profesor de guitarra, e incluso la guitarra. Pero reconozco que es un buen entrenamiento. Yo recomiendo dos veces por semana con el profesor y todos los días una hora con el Guitar Hero III. Para mí, no es como tocar la guitarra, es un poco como el Simon. Es un juego que ayuda a ejercitar la memoria. Después de que pasás la canción diez veces ya la tocás bien. Eso en las primeras etapas del juego, claro, después se pone más dificultoso.

Yo tengo mucha cultura gamer, y creo que si el Guitar Hero hubiera salido cuando yo era chico, me habría vuelto adicto. Sólo lo jugué esporádicamente, en casas de amigos. Jugué con esta Stratocaster negra [la de la foto] y también con una Gibson Les Paul especial para Guitar Hero que tiene un amigo. Lamentablemente, hay que ser muy cuidadoso con la guitarrita, porque es de plástico y se agujerea enseguida. En vez de cuerdas tiene botones y colores para memorizar las cejillas. Podés usar la palanca para estirar las notas, y es sensible: si tocás más fuerte suena con más énfasis. Tenés un chorus también, y podes mover el mango para conseguir más sustain. Es divertido. En Miranda! todavía no la incorporamos para amenizar las giras, ¡pero si nos regalan una podemos hacerlo!

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