
Hace unos días, tuvimos con unos amigos una de nuestras habituales reuniones de apreciación musical, en las que cada uno lleva un disco y entre todos los analizamos mientras tomamos fernet y comemos sanguchitos de bondiola. Uno trajo algo de Chet Baker. Otro, un compilado del Fleetwood Mac de Peter Green. Yo llevé el muy recomendable nuevo álbum de Tricky, como para variar un poco. Y el invitado restante, recién recuperado de un accidente cerebro vascular, cayó con Estalla, debut de Hijos del Oeste.
Haciendo uso de toda esa facilidad para la metáfora que ya había demostrado en Jóvenes Pordioseros, Toti Iglesias canta en "100% Pordiosero": "Toda esa gente que habla mal de mí, que me chupe la pija, que la chupen a morir" (sic), para luego entonar en el tema que da nombre al disco "avisale a tus amigos, con tu cola yo me empacho" (sic 2). Abrumados por la lírica críptica del Mick Jagger de Villa Lugano, nos enfrascamos en una discusión sobre la historia de las letras crudas, directas y guasas. Y así, investigando, nos dimos cuenta de que el inicio de la puteada musical va mucho más atrás de Viejas Locas. ¿Nada nada, no veo un carajo? Nop. ¿Me gusta ese tajo? Mucho menos. El verdadero germen del rock chabón está en...Wolfgang Amadeus Mozart.
Poca gente sabe que el genial músico clásico tiene entre sus obras un canon llamado "Leck mich im Arsch", lo cual se traduce al español como "Lameme el culo" (para lo que creen que esto es otro delirio de quien esto escribe, chequeenlo por acá). Se trata de una composición para seis voces, que Mozart escribió para amenizar reuniones con sus amigos. Algunos lo ven como una prueba de que el artista sufría de Síndrome de Tourette, un mal que lleva al enfermo a proferir insultos compulsivamente. Otros, como una muestra clara de que era un fiestero incurable, una especie de proto-estrella de rock.
Pero el genio de Salzburgo no se quedó ahí: después de eso levantó la apuesta y -según parece, porque todavía su autoría es motivo de disputa- compuso "Leck mir den Arsch fein recht schön sauber", es decir, "Lameme el culo hasta que quede bien limpio", con una letra que tranquilamente podría ser de una canción de Cartman en South Park. La traducción es la siguiente:
Lameme el culo amablemente
Lamelo hasta que quede limpio
Lindo y limpio, lame mi culo
Es un deseo grasoso,
Bien enmantecado
Como lamer la carne asada, mi actividad diaria
Tres van a lamer más que dos
Vamos, intentalo
Y lame, lame, lame
Todo el mundo se lame el culo a sí mismo.
A modo de epílogo, vale recordar que Andrés Calamaro grabó para El salmón (2000) el tema "Lameme el orto", con una letra muy similar. Así que ya ven: no era una guarangada: era un homenaje.

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