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El retorno de Britney Spears

Un año después de su colapso público, Britney ha decidido volver a trabajar y dejar de meterse en problemas. ¿Pero cuánto le ha costado esta vuelta?

Hay algo que saben los que conocen bien a Britney: cuando está rubia, está contenta. Cuando está morocha, está triste. Cuando tiene el pelo rosa, está desatada. Este otoño [boreal], su cabello ha vuelto a ser brilloso y dorado, y ha repartido diligentemente su tiempo a ir y venir de su mansión en Beverly Hills a ensayos de baile, filmaciones de videos y estudios de grabación, preparando su nuevo álbum, Circus. Fue una transformación total, tras un año en el cual pasó un mes en rehabilitación, sobrevivió a una batalla brutal por la custodia de sus hijos contra su ex marido Kevin Federline, y se tambaleó hacia un colapso absoluto -y muy mediático- que culminó en dos internaciones psiquiátricas involuntarias en enero.

"Me siento como una anciana", dice una tarde, mientras una manicura aplica imitaciones de piedras preciosas y un femenino esmalte rosa a sus uñas mordidas. "¡En serio! Me acuesto a eso de las 9:30 todas las noches, y no salgo ni nada, ¿entendés? Me siento como una vieja arruinada."

El descanso le ha hecho bien a su belleza: en un estudio de grabación de Hollywood en septiembre, vestida con jeans negros, zapatos de plataforma y un deslumbrante buzo con capucha, Spears se parece más a su antigua imagen que en todos estos años. Lleva puesto maquillaje, pero está lo suficientemente lavado como para parecer de ayer. Dice que está considerando sacarse las extensiones que ha usado desde que se rapó la cabeza en 2007, y cuando cuenta sus tatuajes -"¡Siete! ¡Por el amor de Dios!"- se lanza de espaldas en el sillón riéndose despreocupadamente y sacudiendo sus pies en el aire.

Spears siempre ha sido así: tonta, dulce, humilde. Nunca ha sido muy elocuente, pero siempre intenta ser complaciente. Esta noche está escuchando mezclas y terminando un tema llamado "Lace and Leather" ["Encaje y cuero"]. Cuando le pregunto cómo sabe si una canción va a ser un hit, me responde: "Sólo la escuchás y pensás: «Dios mío, si otro agarra esta canción me mato», ¿me entendés, no? Como ésta en la que estoy trabajando esta noche. Me parece que está buena, y es como rara, la verdad, y además diferente y femenina."

"Un poco chanchita", opina su manager, Larry Rudolph, de 45 años, sentado a pocos metros en jeans y remera.

"Sí, un poco chanchita", concuerda Spears, algo avergonzada.

Hay también otros cambios en Britney desde la última vez que la vi, en 2006, cuando nos juntamos en la habitación de su hotel en Nueva York y vimos American Idol mientras su hijo Sean Preston gateaba sobre la cama. Está más tímida, más cauta, distante. Como la antigua Britney pero con el volumen mucho más bajo. Su último single que fue un éxito, "Piece of Me", hablaba de su imagen pública ("Soy la chica del mal karma de los medios/ Un nuevo día, un nuevo drama"), pero dice que no está segura de querer incluir algo tan directo en Circus. "Asusta exponerte así, te preguntás si está bien lo que estás haciendo. Si de verdad no vas a jugarte el todo por el todo, no podés ir a medias." Y luego, como cambiando de opinión en medio del pensamiento, agrega: "Pero a veces, si te jugás el todo por el todo, no puede salir mal."

De todas las cosas que Britney ha perdido en el último año la que más la golpeó es la custodia de sus hijos Sean Preston, de 3 años, y Jayden, de 2. "Cada vez que vienen a visitarme, pienso en lo especiales que son", dice Spears, que actualmente ve a los chicos tres veces por semana y pasa con ellos sólo una noche. "¡Ya van a preescolar! Fui a buscarlos a la escuela el viernes, y al verlos en su pequeña clase y ver a Jayden portarse mal o no escuchar. Es como que esos chicos son míos, y es muy loco, ¿me entendés? Y las cosas que dicen ahora. Están aprendiendo tanto, y es algo nuevo, y nunca sabes qué van a decir, y son tan inteligentes y a la vez tan inocentes... Están obsesionados con los monstruos, y todas las noches tenemos que mirar afuera y mostrarles que no hay monstruos. Está oscuro, pero no hay nada, ¿sabés?"

Desde chica, en Kentwood, Luisiana, Spears soñó con tener hijos. Pensaba que la experiencia era "lo más cercano a Dios", según escribió en 2004 en una nota en el sitio de su club de fans. "Para ser una madre verdaderamente buena, creo que un hijo debe ser un trabajo de tiempo completo. Quiero criar a mis hijos y compartir todos esos preciosos momentos con ellos."

Pero las cosas no resultaron como imaginó. "No pensé que mi marido iba a dejarme", dice, inexpresiva. Ríe para romper la tensión. "De lo contrario estaría con mis bebés las 24 horas del día los 7 días de la semana. Pero como son como gemelos, se cuidan entre sí. Creo que se parecen a mí", dice pasando del cariño a la amargura al distraerse con pensamientos sobre Federline, a quien sólo ve cuando uno de los dos busca a los chicos. "No se parecen para nada a su padre", continúa. "Y es raro, porque están empezando a aprender palabras como «estúpido», y Preston ahora dice la palabra con «f» [fuck] algunas veces. No lo ha aprendido de nosotros. Lo debe haber aprendido de su papá. Yo digo esa palabra, pero no delante de mis hijos."

Por supuesto, Britney tampoco ha resultado ser una madre ejemplar, y fue su propio comportamiento errático el que la llevó a perder la custodia de sus hijos. Por eso, cuando su padre, Jamie, quiso convencer a Britney de que lo dejara tomar el control de su vida luego de su segunda visita a la guardia de psiquiatría, le dijo que la ayudaría a recuperar a sus hijos. El y el abogado Andrew Wallet han solicitado la curatela legal que los hace responsables de supervisar sus finanzas y su vida personal. Britney tiene hoy casi los mismos derechos legales que tenía cuando trabajaba en el Club de Mickey Mouse. Es vigilada día y noche por guardaespaldas contratados por Jamie -y pagados por ella-. También se rumorea que las llamadas telefónicas de Britney son monitoreadas de cerca y que no se le permite conducir su propio Mercedes. Hace poco, cuenta una fuente vinculada al cuartel de Britney, Jamie despidió a un guardaespaldas por prestarle su teléfono a la cantante. (Su representante niega esta afirmación.)

"No hay entusiasmo, no hay pasión", dice la cantante en un extraño arrebato en Britney: for the Record, un documental con producción ejecutiva del equipo de dirección de Spears que saldrá al aire en MTV el 30 de noviembre. "Aun cuando vas a prisión, sabés que en algún momento vas a salir. Pero esta situación es interminable. Es como el Día de la Marmota, todos los días." Y agrega: "Si no tuviera las restricciones que tengo, me sentiría muy liberada."

Britney ha chocado con sus padres durante años. "Ella temía que vinieran y se llevaran todo lo que había logrado con su trabajo", dice un amigo de otros tiempos. Los verdaderos problemas, sin embargo, son más profundos: como su madre, Lynne, declara en sus recientes memorias, Through the Storm, el alcoholismo de Jamie había provocado "fuertes y continuas peleas" durante la niñez de Britney, y él a menudo se ausentaba del hogar para beber. "Ella sentía que él era un tipo que daba miedo y al que en realidad no conocía porque nunca estaba con ella", dice una amiga de Britney. En el 2000, Britney hizo construir una casa en Kentwood para Lynne. La pareja se divorció en 2002 pero nunca rompieron sus vínculos en forma definitiva, y fuentes cercanas a Britney dicen que ella se sintió traicionada por sus reconciliaciones. "A veces llamaba a la casa de Lynne y Jamie atendía el teléfono", dice una fuente. "La hacía sentir que se estaban aprovechando de ella."

Bajo el mando de Jamie, sin embargo, la carrera de Britney resurgió de las cenizas. En abril, volvió a contratar a su anterior manager, Larry Rudolph, un nativo del Bronx muy franco al hablar que ya había comenzado a trabajar en el mundo del espectáculo antes de descubrir a Britney en 1995. La cantante había cortado relaciones con Rudolph en abril de 2007, tras acusarlo de aliarse con sus padres para forzarla a entrar en rehabilitación. Rudolph compara su propia relación con Britney a la de Elvis Presley con el Coronel Tom Parker, pero se incomoda cuando le piden que explique cómo Jamie ayudó a Britney a recuperarse. "No puedo hablar de él, porque no se me permite hablar sobre la curatela", dice Rudolph. "Lo único que puedo decir es que, en términos generales, hay estabilidad en su vida en este momento, y creo que eso es algo positivo para ella."

A semanas de implementarse la curatela, Britney volvió a hacer ejercicio. Ella y su padre se fueron a Costa Rica de vacaciones con Mel Gibson, otro reciente rehabilitado, y su mujer, Robyn. Por su buen comportamiento, le extendieron las visitas a sus hijos en mayo. Y para fines del invierno, con alrededor de treinta canciones grabadas para Circus, Britney Spears volvió oficialmente al ruedo. "Algunos son escépticos respecto de su estatus de ícono a esta altura", comentó Rudolph en septiembre, un par de semanas después de que Britney recibiera tres premios en los VMA. "Pero este álbum les dice a todos que ella ha vuelto para quedarse. Este será el álbum que consolide su estatus de leyenda."

A mediados de septiembre, "Womanizer", el primer single de Circus, debutó en el primer puesto del ranking de Billboard, y en noviembre, el video fue el más visto en YouTube, con más de 16 millones de visitas. Con fecha de lanzamiento para el cumpleaños número 27 de Britney (el 2 de diciembre), Circus suena al clásico pop de Britney, actualizado con los toques electrónicos kitsch de pista de baile ya explorados en sus últimos dos álbumes. Además de colaborar con el productor Dr. Luke, quien escribió hits de pop rock para Nelly Clarkson ("Since U Been Gone") y Katy Perry ("I Kissed a Girl"), se reunió con el productor de ".Baby One More Time", Max Martin, y también con los responsables de Blackout, del año pasado: Danja y el dúo compositor Bloodshy y Avant. El álbum también tiene una balada épica, escandalosa como "Everytime", de 2003. "Out From Under" es un cover producido por Guy Sigsworth, previamente grabado por otro cantante para la banda de sonido de Bratz, pero el sufrimiento expresado en la letra -por ejemplo: "No quiero sentir el dolor. Arreglaré todo, cuando salga de abajo"- se recarga de significado con la forma de cantar de Britney. Es, en líneas generales, un muy buen álbum de Britney Spears.

"Escuchamos algo así como 9 millones de temas de autores desconocidos", cuenta Britney describiendo el proceso de grabación. "Algunas veces tomaba diez minutos escribir una canción, como esta canción de guitarras en castellano, «Mmm Papi»." Por eso nos dedicábamos de lleno a eso las primeras dos o tres semanas. Después te enganchás con alguien, con la forma de relacionarte y de trabajar, y luego pasás a otra persona y descubrís cómo trabaja."

"Siempre elige los temas que no suenan como algo que ya han hecho todos", afirma Nicole Morier, compositora de Los Angeles que escribió nueve canciones con Spears esta temporada. "Ella venía e inmediatamente proponía ideas. No teme decir lo que piensa o experimentar. Es tranquila y dulce, pero está dispuesta a lanzarse a pleno." Aunque los aportes de Spears como escritora varían de una canción a la otra, Morier dice que una de las cosas que más le gustan de Britney es que no se ha obsesionado con probar que puede escribir un buen álbum con canciones propias. "Es una profesional", continúa Morier. "Y conoce sus limitaciones."

"Tratamos de mantener la vara lo más alto posible para estas canciones", dice Teresa LaBarbera-Whites, representante de A&R para Britney, quien buscó entre cientos de demos tratando de encontrar las canciones de Circus. "Cuando la gente lo escuche en la radio debería decir: «¡Sí, esa es Britney Spears! ¡Lo hizo de nuevo!» Lo quieras admitir o no, seguramente bailaste en tu cuarto, en ropa interior, al ritmo de sus canciones o cantaste sus temas mientras manejabas. Todos lo hemos hecho. Por eso queremos que vuelva y deje a todos con la boca abierta."

Sacar provecho de la fascinación del público por las excéntricas experiencias personales de Britney puede ser una estrategia lucrativa para las revistas de celebridades, pero la marca Britney Spears siempre funciona mejor cuando está, claro, rubia. La gran mayoría de sus millones de seguidores en todo el mundo sólo quiere que su Brit esté contenta, sentimiento que expresan con mayúsculas y muchos signos de exclamación en carteleras de mensajes y sitios de fans. Los que esperan beneficiarse si Circus llega a ser un éxito -incluida la cantante- tendrán mucho más a favor si presentan la imagen de la Britney que solíamos adorar. Si bien los abogados de la curatela declararon en los tribunales que la cantante se encuentra gravemente impedida, Britney ha mostrado signos de estar en perfecto estado: filmó dos videos, grabó un documental para MTV y participó con Madonna en un espectáculo ante 50 mil personas en el estadio de los Dodgers. En pocos meses, se espera que inicie una gira por pequeños estadios que imitará un circo real de tres pistas, con contorsionistas y animales reales.

Cuando me encuentro con Jamie Spears en el backstage de los VMA, me da la mano y dice: "Cuidá a mi nena". El "más te vale" queda implícito. Este hombre grandote, de penetrantes ojos azules -y los abogados de la curatela- hacen que sea difícil hablar en profundidad con su nena, y entrevistar a Britney fue un proceso rigurosamente controlado. Nunca nos dejaron a solas, y mis preguntas tuvieron que ser presentadas con anticipación para su aprobación. Los temas aceptables incluían su nuevo álbum, sus hijos y eso era todo. Su equipo aclaró que no contestaría preguntas sobre el último año y rechazaron una pregunta tan simple como "¿Cuál es tu opinión sobre las elecciones presidenciales?"

Jamie se negó a ser entrevistado, y cuando me senté con Lynne un momento en octubre, sólo se limitó a conversar sobre trivialidades. Cuando le pregunté cómo se sentía al ver a su hija caer en picada a la distancia, cuando ambas casi no se dirigían la palabra, dijo: "Por supuesto me sentía desconsolada y sufría por mi hija. Pero ese es un capítulo cerrado. No es bueno insistir ni volver demasiado sobre eso." Con sus jeans True Religion y su melena rubia rebajada, podría confundirse con Sarah Palin de Casual Friday, mientras habla con la voz pausada y el tono condescendiente de una maestra de jardín de infantes: "Tenemos la mirada puesta en el futuro, y no hay más que cosas buenas y maravillosas por venir."

"Me preocupaba ver por todo lo que estaba pasando", agrega Rudolph, quien también pudo observar de lejos la caída de Britney. Pero creo que se trata de experiencias y la experiencia ha levado a Britney al lugar donde se encuentra hoy. Un lugar mucho, mucho mejor. Quiero decir, el viaje no terminó, pero está en una posición infinitamente mejor, como podrán ver. Está siendo productiva y tiene una relación increíble con sus hijos. Está muy contenta."

Cuando se estableció la curatela, en febrero, Jamie y Lynne hicieron una declaración donde describían a Britney como una "niña adulta al borde de una crisis mental." El plan original era que sería una medida temporaria hasta que la cantante pudiera recuperarse. Pero los abogados de Jamie volvieron a los tribunales en reiteradas ocasiones para ampliar el alcance y el período del acuerdo con el objeto de otorgarle mayor poder sobre sus decisiones personales y legales. (Es muy raro que los derechos de un adulto joven que no se encuentra extremadamente enfermo sean cedidos a un curador. Pero el sistema de custodia no se adecua a las mismas pautas de prueba que exigen los tribunales penales, y muchas personas bajo custodia en California y en otros estados, reclaman que la ley los priva de manera injusta de sus derechos civiles.) El 28 de octubre, los abogados ganaron su petición para que la curatela fuera permanente -lo que significa que, de no ser impugnada, podría continuar hasta la muerte de Jamie-.

Bajo esta curatela, Britney perdió su derecho a contratar a su propio abogado, y se le asignó un abogado designado por el tribunal, Samuel Ingham III, quien recibe de Britney una suma de hasta $10 mil por semana por representarla. Hasta la fecha, ella no se ha presentado ante los tribunales para presentar objeciones, aunque al principio se negó al acuerdo. El 6 de febrero, el mismo día que UCLA le diera el alta anticipada ya que los doctores consideraban que se había estabilizado lo suficiente y no podían retenerla allí contra su voluntad, se subió al auto de unos paparazzi y se dirigió al Hotel Beverly Hills para reunirse con su entonces manager comercial Howard Grossman, y luego a la oficina del abogado Adam Streisand, a quien había solicitado responder a los procedimientos de curatela que recién comenzaban. En un mordaz e-mail escrito el 2 de febrero, Streisand había comunicado a los abogados de la curatela de Jamie, "Entiendo que han contactado a [ek antiguo abogado de la curatela de Spears] Ron Rale y le han dicho que Britney ha sido declarada incompetente. Eso es falso, y ustedes lo saben. También han dicho que el Sr. Rale no tiene derecho a ver a su cliente sin la autorización de sus curadores provisionales. Eso también es falso." Luego acusó a la curatela de arreglar "nada más que una toma hostil de nuestro cliente con fines impropios." Unos días más tarde, ante los tribunales, Streisand declaró que Britney "había expresado un deseo muy fuerte de que su padre no sea designado curador. El ha estado alejado de ella, y esto le está causando un estrés aún mayor."

El tribunal, no obstante, estuvo de acuerdo con los abogados de Jamie, cuyo argumento fue que Britney no era competente como para mantener a su propio abogado. Denegaron la petición de Streisand de ceder la curatela a Grossman y Streisand abandonó la causa.

El 14 de febrero, el hermano de Britney, Bryan, de 31 años, ganó su pedido de ser puesto a cargo del fideicomiso que Britney había creado en 2004 y en el que figuraba como depositario principal de sus ganancias. Britney y Bryan eran bastante cercanos en ese momento y ella lo había designado sucesor cofideicomisario. Bryan sostenía que la designación de curadores para su hermana probaba que ella no era capaz de controlar el fideicomiso. Para esa misma época, la cantante había logrado a través de un amigo contactar al abogado Jon Eardley para analizar la impugnación de la curatela una vez más.

"Básicamente quiero recuperar mi vida", se la puede escuchar decir a Britney en una grabación de esta llamada telefónica (En su mundo, muchas veces se graban las conversaciones telefónicas). "Quiero poder manejar mi auto. Quiero poder vivir en mi casa sola. Quiero poder decidir quién va a ser mi guardaespaldas."

La curatela claramente ha ayudado a devolver a la vida de Britney algún grado de normalidad: ahora tiene acceso a sus hijos, ha vuelto a trabajar y ya no pasa las noches conduciendo a toda velocidad por todo Los Angeles perseguida por paparazzi. Pero, ¿es realmente feliz Britney o está al menos estabilizada? Es difícil de decir. "Britney vive en un mundo que muy pocos pueden imaginar", dice Rudolph. "Todos piensan: «es rica, es famosa. Debería ser feliz. No debería quejarse». No suele quejarse, pero las presiones que tiene alguien como ella son inimaginables para una persona común. Y son reales y pueden destruir de una manera que la gente simplemente no se puede imaginar. Su trabajo es ser Britney Spears, y lamentablemente ese trabajo también se filtra en su vida personal dando lugar a esta situación extraña en la que necesita tener personal de seguridad cerca de ella en todo momento. No es algo que le resulta natural y yo creo que lucha con eso todos los días."

Rudolph dice que el próximo paso en la recuperación de Britney es un nuevo novio. "Ella es una chica de relaciones", comenta, y ya ha comenzado a salir nuevamente. Por ahora, no hay ganadores en la carrera por transformarse en el próximo Sr. Britney Spears. En una reciente salida con su asistente Brett y el colega de Rudolph Adam Leber como su acompañante, ella cuenta que ordenó el postre primero, sólo para acabar pronto con la cita. "Apenas llegamos, ya nos dimos cuenta de que iba a salir mal", comenta sincera. Los hombres han sido siempre uno de sus temas favoritos de conversación, e inmediatamente se relaja cuando tiene la oportunidad de deslumbrar. "Parecía una versión más vieja de Harry Potter, pero más flaco", dice. "Y nos empezamos a reír a carcajadas y pensar: «¡Dios mío! Por eso tuve que pedir primero el postre». Y la otra cita que tuve, el tipo era muy, pero muy alto y mucho mayor. Justo antes de llegar al lugar, Brett dice algo así como «¿Cómo te imaginás que podrá ser?» Entonces yo respondo: «Seguro que va a ser muy estilo L.A.» Y así fue. Tratamos de hacerle preguntas del tipo «Okey, te gustan las artes marciales, ¿y qué clase de artes marciales practicás?» Entonces el tipo dice algo como «Ah, todas las clases.» Luego empezó a explicar cómo iba a viajar a Bagdad por diez días a enseñarle a las tropas, y yo empecé a pensar: «¿Este tipo es un mentiroso? ¿Qué hace realmente?» Pero ya saben lo tontas que somos, así que sólo nos reíamos."

Algunas veces, el velo de Britney se levanta lo suficiente como para entrever su antiguo brillo. La última vez que la vi, estaba empapada de transpiración, llevaba puesta una remera sin mangas con incrustaciones de strass y pantalones de gimnasia, mientras practicaba los pasos del video de "Circus" en la Academia Internacional de Danza de Hollywood. Se veía a gusto, rodeada de siete bailarines de su misma edad, todos transpirando tanto como ella para aprender la rutina. Tomó prestada una gorra de uno de los bailarines, un chico de cara aniñada llamado Tucker: usándola en lugar del sombrero de copa que llevará puesto en el video clip, tiró el sombrero a un lado con fingido enojo. Luego, se esforzó por descubrir cómo golpear su látigo de domador de leones. "No quiero hacerlo tan fuerte", objetó, sonrojándose. Luego de un par de intentos fallidos, levantó su brazo con confianza y, dando un latigazo, empezó a reírse de ella misma.

En ese momento de actuación, la cantante pareció finalmente feliz, liberada por su habilidad para convertirse en otra persona. Incluso Britney admitió esto sobre ella misma. Me describió una canción que escribió el verano pasado "sobre la expresión artística y las máscaras que lleva la gente cuando actúa y presenta espectáculos". "A través de eso, uno crea su propio mundo. La canción habla de cómo otras personas llegan al mundo de esta chica, pero ella no los ha invitado. Entonces ella dice: «¿Por qué están aquí si yo no los he invitado?» Es complicado, pero se nota que fui yo quien la escribió, porque está en mi voz, y ésa es la diferencia."

Por Jenny Eliscu
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