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En caliente: la banda de rock de DJ Zucker

Conocé a Poncho

El puente imposible entre Justin Robertson y Spinetta en el laboratorio rítmico de DJ Zuker

Por Ernesto Martelli

"Ni una sola bateria. No hay ni una sola batería." El lugar de encuentro es una casa del barrio de Villa Crespo a la que el aire acondicionado le juega una mala pasada. Por suerte, en la terraza hay una duchita. Ni una sola batería, repiten los tres. Y la confesión tiene valor extra: Poncho, la banda liderada por Javier Zuker junto a Leandro Lopatín (ex guitarrista de Turf) y Fabián Picciano es, además del proyecto más ambicioso y pirotécnico de la música de discoteca local, un conjunto de tres músicos que intercambian los roles de productor, compositor, intérprete de instrumentos varios y programador, que amontonan ideas y decisiones en el laboratorio de trabajo, que llevan y traen discos rígidos con versiones hechas en computadoras personales y puestas en común. Nada de baterías, pues, para tracks que contienen un beat contagioso; nada de "sala de ensayo" y nada de tareas definidas. Un sample de Sui Generis se mezcla con un "clap clap" de Daft Punk, con voces de negros cosechando algodón de un viejo registro en vinilo del FBI, con una guitarra rítmica improvisada que nadie recuerda bien quién tocó.

HISTORIA Esta rutina viene repitiéndose hace un año y medio. Es la consecuencia natural de la carrera de Zuker: primero bajista, luego DJ, luego responsable de la máquina pionera del mash up en vivo (Zuker XP); tarde o temprano llegaría el momento de las composiciones propias. Sus aliados le aportan, además de una sociedad musical curtida al calor de cabinas y rock de discotecas, oficio y dedicación en el proceso obsesivo de grabación: ya tienen diez temas terminados pero incontables versiones de cada uno se superponen en los archivos digitales con nombres que se confunden entre ellos. Para darle el color final, contaron con la mezcla del genial DJ Justin Robertson, que además de estándar internacional le aportó el merecido toque british. "Es re Manchester", se entusiasma Lopatín al elogiar la voz de Robertson (además de mezclar varios, canta en uno de los temas).

SET Aún antes de debutar en vivo (el estudio creativo Punga ya trabaja en las visuales), tienen casi listas las versiones extended de los tracks que usarán en los shows en vivo. El disco, en etapa de terminación (saldría en marzo), es una verdadera caja de sorpresas con concepto de álbum de feats: la contundencia sónica que aporta Robertson, suma a las participaciones vocales que lo convierten en un fresco del lado bailable del rock de acá y de allá: Shannon Funchess de !!! pasó por el estudio, escuchó cinco veces un tema de un beat contagioso y le puso un fraseo infernal en el que suplica "Let me go to the disco"; Chivas, el cantante de los new wavers platenses Norma le agrega un toque under, suburbano y oscuro. Los Banda de Turistas hacen lo suyo con sus coros. Pero hay más: en lo que podría ser un track inspirado en el Album Blanco de los Beatles, el propio Luis Alberto Spinetta le da vuelo lírico ("Tantra sky", canta en inglés) a un experimento que lo deja cerca de Primal Scream. "No quisimos hacer lo obvio. Ni un disco solamente para discoteca, ni invitar a cantar a Cerati, Mollo, Dante, que por ahí para nosotros hubiera sido más fácil. Estuvimos un año trabajando cada tema, y seguimos haciéndolo", se entusiasma Zuker. Falta mezclar uno. Y en la intimidad, el brainstorming es permanente. Hoy mismo, uno aporta un banjo grabado, otro un video de YouTube de una grabación en vivo de "Blumana" de Rubén Rada ("¡es el Fela Kuti del Río de la Plata!") y otro insiste en que hay que sumar la voz de Matías Aguayo en un tema que respira aires de tecno rock de los 80. No importa cuál de los tres. Luego: alguno tocará un instrumento (o invitará al amigo Diego Arnedo para que toque un bajo). Eso sí, nada de baterías.

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