
Si un cantante no canta desde el alma, ni siquiera quiero escucharlo. No es para mí. Sam Cooke cantaba con toda el alma. Tenía la rara habilidad de hacer gospel a la manera en que se supone que debe hacerse: real, claro, directo. El gospel llevó a Sam Cooke a sus más grandes canciones, de la misma manera en que lo hizo con Ray Charles, que estuvo antes que él, y con Otis Redding.
Tenía una voz incomparable. Sam Cooke podía cantar cualquier cosa y hacer que valiera la pena. Pero cuando hablamos de su fortaleza como cantante, el rango no es relevante. Todo estaba en su poder de expresión, en su fraseo.
Hizo un montón de grandes canciones, pero "Bring It on Home to Me" es mi favorita. Es una canción con una gran letra y una gran melodía. Es una canción escrita para que te la lleves adonde quieras ir. "A Change Is Gonna Come" es otra canción que versioné, tiene grandes arreglos.
No mucha gente puede tocar esta música, no de la manera en que Sam Cooke lo hacía, surgiendo directamente de la iglesia. ¿Qué podemos aprender de un cantante como él, de escuchar canciones como "A Change Is Gonna Come"? Depende de quién sea el cantante y de lo que sea capaz de hacer, de cómo sea su mente y de cuán serio sea. Por su parte, Sam Cooke nació para cantar.
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