rollingstone.com.ar

El tributo de la revista al Rey del Pop

Michael Jackson en la tapa de RS

Desde los Jackson Five, dejó un legado musical indestructible además de una biografía misteriosa y excéntrica. RS rinde tributo a su figura y a su obra y repasa la construcción de un mito de la cultura popular del siglo XX.

"Esta no es una muerte mas del rock, porque es la unica muerte del rock que no puede ser contenida por las múltiples metáforas que el rock mismo ha producido... El no cambió la historia de la música, cambió la historia como tal y, al hacerlo, se volvió historia... Hay que agregar que cambiar la historia es hacer algo que no puede ser exactamente comprendido: es crear y volverse un misterio." Estas palabras, que tienen como marco una cita del poeta William Carlos Williams ("Los productos puros de América se vuelven locos"), no fueron escritas por la muerte de Michael Jackson sino por la de Elvis Presley, en el libro de Greil Marcus Dead Elvis. Las analogías entre las vidas de Jackson y Elvis fueron señaladas muchas veces, pero es curioso que se hayan mantenido hasta la muerte.

Si se traza una línea temporal que represente la historia del rock and roll y se ubica el lanzamiento del primer disco de Elvis en un extremo y la muerte de Michael en el otro, la aparición de Thriller quedaría justo en el medio, como si fuera el pináculo. Aunque probablemente no sea el mejor (el consenso otorga ese título a Off the Wall), el álbum se hizo acreedor de un apósito indisputable: "el-disco-más-vendido-de-la historia". Si esto es relevante es porque el cambio histórico disparado por Jackson, como el de Elvis, no fue sólo musical sino, sobre todo, económico y cultural. Su muerte marcará el fin de una era: la de los artistas universales, opuesto absoluto del artista MySpace, que graba aunque sea para un público de uno.

En la tradición de la música negra, la estética y la economía están poderosamente entrelazadas. Motown y Stax, los grandes sellos de R&B de los 60, fueron paradigmas del capitalismo negro, visto en ese momento como progresista porque incorporaba a los negros a los beneficios del sistema económico. Esta era la idea, al menos. Pero el capitalismo negro se reveló aun más voraz: un artista era bueno sólo si tenía éxito en los charts y los grupos eran fabricados al modo de una cadena de montaje. La economía impregnaba todo: los compositores que escribieron buena parte de los éxitos de los Jackson Five, firmaban con el nombre colectivo de La Corporación. Motown lograba cruzar las barreras de la raza: no por el fin social de la integración, sino para venderles discos a los blancos.

Como Elvis, Michael Jackson fue el artista definitivo del crossover, el pasaje de un nicho de mercado a otro hasta alcanzar la dominación global. Sin embargo, veinticinco años después de Elvis, el crossover del "Rey del Pop" fue mucho más extremo que el del "Rey de Rock & Roll". Si Elvis fue el primer blanco que podía sonar como un negro, y con eso alcanzó, Michael Jackson fue el primer ser humano que se ubicó por encima de cualquier límite: ¿blanco o negro?, ¿gay o hétero?, ¿hombre o niño?, ¿víctima o victimario? La única respuesta es el oxímoron: ambos a la vez. Esta indeterminación garantizaba que Michael Jackson fuera imparable, intangible, aceptado por todos. Pero cuando la indeterminación de Jackson se salió de la escala, se volvió él mismo, como su adorado E.T., un monstruo de ciencia ficción. Una frontera infranqueable que lo devolvió a un gueto: Michael empezó a ser percibido como un freak.

Pero antes, en la época de sus mayores éxitos, Michael Jackson tenía algo que ofrecernos a cada uno de nosotros. Con apenas 11 años, ya lideraba a los Jackson Five. Se lo puede ver en YouTube, en sus apariciones en Soultrain: los otros hermanos bien podrían ser sesionistas, Michael es el líder natural, canta y baila con una seguridad muy por encima de sus años. Ya era un veterano de los escenarios. Su padre, Joseph, el verdadero monstruo de la familia, lo hacía ensayar y actuar desde los 5, porque vio en él la llave para salir de la pobreza y experimentar el éxito que no pudo lograr por su cuenta.

El sello Motown fue revitalizado por la llegada de los Jackson Five, cuyos primeros cuatro singles ("I Want You Back", "ABC", "The Love You Save" y "I'll Be There") debutaron, consecutivamente, en el Top 10. Tras una década muy lucrativa, pero marcada por la manipulación y la falta de control creativo, el grupo se erosionó y fue Michael, todavía adolescente, quien se encargó de comunicar a su jefe Berry Gordy que los Jackson 5 partían a Epic.

Ya mayor de edad, Michael Jackson se concentró en grabar un verdadero disco solista. Producido por el veterano jazzero y compositor de bandas sonoras Quincy Jones, Off the Wall fue un verdadero meeting pot de las tendencias más populares del momento: el álbum reformateaba el principio del crossover para los años 80 y cruzaba disco ("Don't Stop"), dance pop ("Rock with You") y baladas ("She's Out of My Life") con los manierismos más light del soul blanco. Vendió siete millones de copias.

Todo lo que hicieron en este disco, Jackson y Jones lo volvieron a hacer para Thriller, sumando hard rock a la ecuación en la guitarra de Eddie Van Halen ("Beat It"). El disco fue bien recibido pero no explotó hasta que Jackson presentó el single "Billie Jean" ante cincuenta millones de personas en el especial de televisión por los 25 años de Motown. Allí reveló su inolvidable "moonwalk", reservado como un golpe de efecto para el final de la actuación. El crítico de Rolling Stone John Swenson escribió que, a diferencia del baile físico de James Brown, el de Jackson era "metafísico", una ilusión que capturó la imaginación de la gente al tiempo que consolidaba su figura inaprensible, tan etérea que parecía capaz de desafiar la realidad física. El resto, como dicen, es historia.

Llegaron los juicios por abuso sexual y los intentos muy mal dirigidos de aprovechar la controversia en torno a su figura y su color de piel. La explosión de la música alternativa llevó al mercado en una dirección imposible para Jackson y la revalorización de la credibilidad callejera consumada por el hip-hop hicieron que el frágil Michael dejara de ser una tabla rasa en la que cualquiera podía reflejarse para convertirse en un espejo opaco. El título Invincible [2001], su último álbum, demostraba que exactamente lo contrario había sucedido. Mucho antes de su muerte, Michael Jackson había dejado de ser invencible y aun relevante. Su trágico destino confirma la intuición de Francis Scott Fitzgerald: "No hay segundos actos en las vidas norteamericanas". Pero la biopic controvertida y llena de misterios que deja será también parte de su legado.

Por Hernán Ferreirós

Notas relacionadas

Todo Michael Jackson en Rolling Stone | Un repaso por las notas, videos y fotos que dan cuenta de la trayectoria del artista

COMPARTILO
En esta nota:
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone