
Vestido completamente de negro, Adrián Iaies irrumpe en el escenario de La Trastienda y coloca sobre un reluciente piano Yamaha la camiseta de Estudiantes de la Plata, flamante campeón de la Copa Libertadores de América. Se escucha, apenas, un tímido "¡Vamos, León!" desde el fondo de la sala. Y aunque el pianista no acusa recibo, se muestra orgulloso, y está feliz. (No es el primer guiño futbolístico en la extensa trayectoria de Iaies. El martes 16 de mayo de 1996, en el marco del ciclo Jazzología, estrenó el tema "Arco chico", dedicado al arquero Carlos "Chiquito" Bossio, que dos días antes le había hecho un gol de cabeza a Racing en el último minuto de juego).
Afortunadamente, Iaies no sale a tocar con alfileres en los bolsillos, ni recoge el legado del "anti-fútbol" creado por Zubeldía, Bilardo y Pachamé a fines de los 60. En una dinámica perfecta con el contrabajista Ezequiel Dutil y el baterista "Pepi" Taveira, el pianista construye un diálogo fluído en un marco cada vez más cancionero.
El repertorio del show del jueves 23 comenzó con "T.M.I.", el tema que abre el flamante Esa sonrisa es un santo remedio, y a partir de allí transitó por otros temas propios, como "Lezama", "20 misas" y "Blanco, negro, fuxia", estreno de la velada, y por versiones de temas populares, como "Just The Way You Are" (un clásico de Billy Joel, circa 1977). Otro de los ejes temáticos y estéticos del concierto fue el rock argentino: Charly García (dos composiciones de la década del 70: "Lunes otra vez" y, junto a la cantante Roxana Amed, "Bienvenidos al tren"); León Gieco ("La colina de la vida", también junto a la "Turca" Amed) y Luis Alberto Spinetta ("Laura va", a solas con su piano).
Iaies también invitó al joven y talentoso guitarrista Ramiro Penovi para tocar "Uno corto uno largo", una composición inspirada en el estilo del pianista John Lewis. Y cerró el concierto con "Red Kelly & Winton Garland at Lopretes House", con notables solos de Dutil y Taveira.
Como bis, una versión del vals "Pedacito de cielo", que comenzó dulce y melancólica, hasta que la densidad sonora del tándem Dutil-Taveira trajo nubarrones que transformaron el clima plácido y romántico en una verdadera tormenta de ideas musicales.
Un rato después del show, en la tranquilidad del camarín, el pianista reflexiona sobre ese hilván (no tan) invisible que une La lluvia es sagrada, el disco que editó al frente del grupo Touch en 1992, y el flamante Esa sonrisa es un santo remedio. Además explica la analogía entre las sonrisas y las canciones y cómo logró la síntesis sonora en su nuevo disco. Y, finalmente, explica por qué decidió lanzar 20 misas, su propio sello discográfico. Mirá los videos.
Por Humphrey Inzillo
Mirá la primera parte de la entrevista a Adrián Iaies
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