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13.08.2009 | 17:16

En Woodstock con Scorsese

Cuarenta años después, el equipo de filmación original (que incluía a un joven Marty) rememora el gran festival

Janis Joplin. Foto de Corbis

Apenas unos momentos después de que el camarógrafo David Myers terminara de filmar a una pareja teniendo sexo en el pasto crecido del festival de Woodstock, en 1969, se encontró con un basurero que estaba limpiando un baño químico inundado con una enorme manguera chupadora. "Es difícil mantener el ritmo", dice. "Me alegra hacerlo por estos chicos. Mi hijo está acá, y también tengo uno en Vietnam. Ahora está en la zona desmilitarizada, volando helicópteros." Mientras el hombre se dirige a su próximo baño químico, un hippie alto sale tambaleando de uno, fumando una pipa, mira fijo a la cámara y dice: "No nos ven. ¿Querés un poco?".

En junio, cuarenta años después, se reedita la película sobre Woodstock (ganadora de un Oscar) en DVD y Blu-ray, con sonido surround 5.1 y dos horas de shows inéditos de los Grateful Dead, The Who y Creedence Clearwater Revival. El director Michael Wadleigh, que lideró un equipo de setenta personas en aquella primera edición, dice que la escena del baño es emblemática. "Uno de los modelos que seguimos fue Los cuentos de Canterbury", dice. "Tenés «El cuento del bañista desnudo», «El cuento del jefe de policía». Tenés «El cuento del limpiador de mierda». Qué metáfora del carajo, además."

Lo que hace de Woodstock el registro definitivo del pico más alto de la contracultura, además de los shows de Sly & the Family Stone, los Who y Jimi Hendrix, son los momentos no musicales. Monjas sonrientes hacen signos de paz a la cámara; policías comen helados de palito con los hippies; y los viejos del pueblo hacen causa común para darles de comer a los fans. Y, como todos en Woodstock, la existencia misma del documental es un pequeño milagro.

Días antes del festival de Bethel, Nueva York, sus productores Michael Lang y Artie Kornfeld firmaron un contrato con Wadleigh, que se había pasado la mayor parte de 1968 siguiendo a Nixon en su campaña. El director rápidamente armó un equipo que incluía a un joven Martin Scorsese como asistente de dirección. "Creo que era la segunda vez que Scorsese estaba en el campo", dice el supervisor de sonido y música L.A. Johnson, que hoy trabaja para Neil Young. "Para él fue toda una lucha."

La inmediatez causó serios problemas, desde escasez de celuloide (finalmente tuvieron que traer material virgen en helicóptero desde todos los rincones del país) hasta cómo llevar al equipo al sitio del festival, debido a un embotellamiento de treinta kilómetros en una autopista del estado de Nueva York. Pero Wadleigh organizó su tropa diligentemente, emplazando un equipo frente al escenario mientras otros deambulaban en busca de personajes interesantes. "Iba con un grupo de chicos, que estaban fumando un porro", recuerda el camarógrafo Hart Perry. "Lo pasaban en mi dirección, y sólo para ser amigable le daba una pitada. Dos horas después, me estaba arrastrando en cuatro patas."

Wadleigh y su pequeño equipo del escenario estaban en primera fila, escudriñando a través de una lente los momentos clave, desde Richie Havens improvisando "Freedom" hasta Hendrix cerrando el festival el lunes con el himno nacional. "Ya el domingo me acuerdo de haber pensado: «Esto es demasiado bueno»", dice el camarógrafo Richard Chew. "Algo como: «Si sobrevivo a esto, nunca más voy a escuchar rock». Era muy abrumador." Los miembros del equipo tenían una cantidad de película limitada, así que trataban de decidir de antemano qué canciones filmar. "Muchos de los músicos estaban puestos con varias sustancias", cuenta Wadleigh. "Nos daban un resumen del set que iban a tocar y, aunque nosotros muy diligentemente lo anotábamos, terminaban tocando cualquier cosa que se les ocurría."

Scorsese, al costado del escenario, trabajó desesperadamente para organizar al equipo usando un primitivo sistema de auriculares. "Cuando empezaba a sonar la música, no escuchaba nada y me sacaba los auriculares", cuenta Chew. "Scorsese es un tipo que se excita mucho, y se ponía a gritar. Yo no podía escuchar una palabra de lo que decía, y creo que un poco terminamos improvisando toda la filmación." Las frustraciones de Scorsese crecieron mientras avanzaba el fin de semana. "En un momento, intentó echarse una siesta en una carpa debajo del escenario", cuenta Perry. "Tiró el parante, y se vino todo abajo. Era claustrofóbico, y empezó a gritar pidiendo ayuda. Pero todavía no era Martin Scorsese, era un flaco cualquiera de Little Italy".

Cuando terminaban los shows del día, el equipo dormía debajo del escenario o en el piso del backstage. La segunda noche, un doctor les dio a todos una inyección de B-12. "Después de la inyección número 15 o 20, nos dimos cuenta de que el tipo usaba la misma jeringa con todo el mundo", dice Johnson. Algunos miembros del equipo recuerdan no haber dormido en absoluto. "Era pura adrenalina", dice Perry. "Eramos conscientes de la importancia. Nunca antes había venido tanta gente a un mismo lugar. Nunca sabías qué iba a pasar después. ¿Iba a aparecer Bob Dylan? ¿Hendrix realmente iba a venir? ¿El show iba a colapsar? Era una historia en desarrollo, y no nos la queríamos perder."

Pero no todos los músicos querían ser filmados. The Who en un principio se negó: Pete Townshend echó a Wadleigh del escenario, así que las cámaras no estaban filmando cuando Abbie Hoffman agarró el micrófono luego de "Pinball Wizard" y Townshend le pegó con su guitarra al grito de "¡salí de mi escenario!". Más tarde, el equipo comenzó a filmar a escondidas, capturando una impresionante versión de "See Me, Feel Me" con el sol saliendo de fondo. Neil Young también se rehusó a ser filmado durante el legendario set de Crosby, Stills, Nash and Young. "Woodstock era una fecha de mentira", diría Young más tarde. "Todos estaban en un plan Hollywood con las putas cámaras. Yo les dije: «Si alguno de ustedes, pelotudos, se me acerca, los voy a hacer mierda con mi guitarra»."

En medio de todo el caos, nadie fue a pedirles a los músicos que firmaran los consentimientos. Entonces, Jerry Wexler –que coordinó el disco con el soundtrack para Atlantic Records– tuvo que rogar por las firmas una por una. Albert Grossman, manager de The Band y Janis Joplin, vio ahí una oportunidad para aprovecharse de la situación. "Llamó a todos los demás representantes y les dijo: «Los podemos recontra cagar»", cuenta Fred Weintraub, ex ejecutivo de Warner Bros. "«Juntemos a todos nuestros músicos y amenacemos con que si no firman por una cifra más alta, nos vamos todos»." Como resultado, Joplin y The Band no estaban en la película ni en el soundtrack, aunque el material de Joplin sí está incluido en esta nueva versión. El set de The Band permanece inédito.

Cuando terminó el concierto, el lunes, Wadleigh y su equipo tenían más de cien kilómetros de material crudo, y nada de eso estaba sincronizado con el sonido, que fue grabado aparte. Wadleigh y la montajista Thelma Schoonmaker se pasaron dos meses buscando sincronizar las cámaras con las pistas de audio.

Una decisión clave que se tomó durante el montaje fue dejar casi siempre de lado las canciones más exitosas. "Todas las canciones que están fueron puestas por su valor lírico o temático", dice Wadleigh. "Durante «Going Up the Country» de Canned Heat, se ven imágenes de la Hog Farm y todo el movimiento «volver a la tierra»."

Wadleigh, que fue consultado para la nueva edición, dejó la industria del cine asqueado, después de dirigir sólo una película más, en 1981. Actualmente vive en Gales, y se pasó la vida trabajando en causas ambientalistas y viviendo en Africa y Asia. Todavía recuerda cómo era caminar a través de campos llenos de barro casi vacíos al final del festival. "«Waste Land» de T.S. Eliot era uno de mis poemas favoritos", dice. "Y en ese momento pensé en él. Salí y empecé a filmar eso como si estuviésemos en una zona de guerra. Y es por eso que se ve a gente con brazos y piernas enyesados, rengueando en el barro. Sentí como que los 60 se estaban terminando y nos estábamos dirigiendo hacia¿ épocas más depresivas. Y sobre todo sentí que muchos de nuestros ideales no iban a funcionar."

Por Andy Greene

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