

Se dio una peculiar confluencia de factores en un mismo día. Por un lado volví a ver el capítulo de Padre de Familia en el que Peter Griffin tiene un micro en el noticiero llamado What Really Grinds My Gears ("Lo que realmente me hace enojar"), donde desparrama guano contra todo lo que le molesta, sacándose más y más y más a medida que avanza con su perorata. Por otro, me vi expuesto a cierto material que en teoría debía parecerme hilarante o a menos simpático pero no, más bien me resultó irritante, como si le hubiera clavado la última agujita que le cabía en el culo al pequeño Ed Gein que llevo dentro mío. He aquí la génesis de este post atípico en el que, sin grandes pretensiones de hacer reír, procedo a sacarme del pecho toda la violencia que me genera uno de los grandes flagelos de la Internet moderna: el arquetípico (o estereotípico?) "blog de minita".
Porque alguien, en algún momento, tenía que decir basta, por favor basta de devaneos feministoides trillados e inútiles, basta de esbirros desdibujados, de hijos bobos de ese mamarracho limacerebros llamado Sex and the City, basta de Bridget Jones del subdesarrollo y de sus pequeños problemas burgueses (temario básico: "mi gato hizo algo", "desavenencias de la depilación", "me vino", "mi ex hizo algo", "tengo más de 25 años", "tengo menos de 25 años", etc.). Y a propósito, sub-queja: ¿Por qué todas tienen gatos? ¿Por qué mierda no se compran un mono, un yacaré o una beluga, aunque sea para variar un poco y no ser TAN iguales entre sí?
Acá es donde alguien me grita "¡NEWMAN!" y yo retomo el reclamo original. Decía: basta de casi treintañeras solas ventilando su soledad, o de flamantes treintañeras acompañadas que pavonean su compañía ante las del primer grupo, disfrazando su "ya no estoy sola, pesqué macho, ahora que me lo vengan a despegar a barretazos" de "descubrí que estar un chabón no me define como persona", como si fueran el acabose de la superación. Basta de las oraciones que comienzan con la proposición "los hombres son": yo soy como soy y a mi hermano le gustan los autos tuneados y el reggaetón y hasta hace poco se teñía claritos, ¿de qué "hombres", como masa uniforme, me están hablando?
Basta de contar cómo les fue en las citas, porque a todas les fue igual y ya lo leí en el blog de al lado: generalmente el tipo era un idiota, a veces el tipo era divino (el día en que el tipo, ups, haya resultado no ser un tipo, ahí cuéntense todo lo que quieran). Un "basta" especial: terminemos con las charlas zarpaditas de sexo, que a esta altura del campeonato una mina diciendo "acabar" o "garchar" con gesto pícaro es menos provocador que El Kairós del Padre Farinello. Y otro sub-tema cercano: por el Sagradísimo Pato Mesías, basta de escatología. Las mujeres hablando de pedos, caca, pelos y fluidos corporales variopintos pueden ser graciosas en determinados contextos, pero en un blog, ante la quincuagésimo novena repetición del ítem en un mismo día y con la única intención de generar un "uh, que loquita zafada", son meramente repulsivas.
Basta de fotos con el pijama de Hello Kitty, y basta de videos cantando como el orto "Color esperanza" junto a tus amigas Pili, Romi, Cony y, quizás, Trini. Y ya que hablamos de nombres, basta de Nacho, Facu y Santi, los únicos tres pibes que parecen gustarle a estas chicas (y no, no sangro por la herida, porque un estudio que yo mismo conduje, por la vida de toda mujer de más de 25 años pasó mínimamente un Diego o un Pablo, ¿o no?). Basta de contarme lo mucho que te emborrachás, lo loco que es ese amigo tuyo que usa pantalones con rayitas y le gusta Arbolito, y sobre todo basta de militar por Facebook en cuanta causa ecológica encuentres por ahí, que ya me dan ganas de que corten al medio con una motosierra oxidada a todos los cachorritos del planeta, de tanto ambientalismo de escritorio que leo.
¿Será que me ganaré alguna enemiga con este post? Espero que no, porque les juro que no es personal: tal vez todas ustedes, las repetitivas bloggers feministoides, sean seres humanos excepcionales y no descarto que café de por medio sean divertidas, macanudas, hasta buenas amigas. Y sí, también abro el paraguas porque sé que va a aparecer alguien a acusarme de machista, y quiero que quede en claro que me estoy quejando de un grupo muy puntual y no de cada señorita que se sienta a escribir en la red (no hace falta que venga yo a aclarar que hay chicas bloggers realmente geniales, algunas de las cuales suelen frecuentar este lugar). Lo único que estoy pidiendo es que se termine esta reiteración eterna y enfermiza de los mismos cuatro tópicos inofensivos desperdigados por media Internet. Que le busquemos un toque la vuelta porque el filón está agotado, ¿podrá ser? Si les parece denle para adelante, porque de lo contrario, insisto: basta.

Autor: Diego Mancusi

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