

(Disclaimer: esto es un post de doble propósito. Pueden limitarse a mirar la tapa y babear, o pueden leerse el choclazo que me salió. Funciona a varios niveles, o no, ustedes dirán. Y estando avisados, si alguno igual se queja de que el texto es muy largo se gana un cyberpaf en la nuca, ¿ok?)
Era hora de terminar con la dictadura de la gente realmente talentosa en la tapa de Rolling Stone. Los Beatles, mmm, sep, todo bien, pero tampoco es cuestión de discriminar a la gente cuya única virtud es estar más buena que ver Barcelona vs. Real Madrid desde una colchoneta flotadora en la pileta, tomando helado de Volta. Así es como, después de muchos clamores del afiebrado público masculino mundial, llega a la portada de la edición estadounidense nuestra chica fetiche: Megan Fox. Es esa que está ahí arriba, ¿la ven?
Hasta ahí todo normal. Lo que nadie sabe (sólo unos poquitos insiders de la redacción) es la trama secreta que unió a esa tapa con este humilde blog, porque no van a pensar que Megan llegó ahí por Transformers, ¿o sí? De ninguna manera: aunque tetas, digo cualidades, no le faltan, este escriba tuvo cierta injerencia a la hora de posicionarla en ese lugar de privilegio. Ahora sólo falta que ella se entere y se cope con la compensación.
¿Cómo fue la cosa, entonces? En principio debemos señalar que nada de esto hubiera sido posible sin la intervención de un personaje clave en esta historia: Jean Pierre Bisonier. Ávido coleccionista de colillas de cigarrillos y consumidor compulsivo de alcauciles, Jean se hizo un nombre a nivel internacional por un personaje que encaraba día a día en la Meca de los hippies roñosos en su Francia natal: la Plaza Argentina. Allí, entre artesanos que vendían ceniceros de pochoclo masticado a las señoras paquetas por 137 euros, él se convirtió en la única estatua viviente del mundo que bailaba el meneaíto, lo cual era mucho más revolucionario que quedarse quieto si de estatuas hablamos. Lógicamente en la ruina, y escupido por cientos de turistas indignados con su pelotudez, decidió probar suerte en los Estados Unidos, y por intervención de su influyente tío (el dirigente de FIFA Joao Havelange) ingresó como pinche en la redacción de Rolling Stone, donde llevó a cabo la acción que posibilitó el contacto entre los cuarteles centrales y mi persona: le abrió la puerta de la oficina a Jann Wenner, que venía con una taza de té de jazmín en una mano y El Gráfico en la otra.
Conflictuado por la derrota de Lanús con Banfield (así como lo ven es muy fanático del Grana) y preocupado porque pasaban los días y todavía no tenían tapa, el tío Jann decidió hacer algo al respecto. Su principal colaborador, el periodista-filósofo asiático Wang Chan Kein, estaba de licencia para escribir su tratado Claves sobre la Epopeya del Soplete (título original: "Keys of the Soplet’s Epopesh"), en el cual se dedicaba a enumerar 988 formas de apagar un fósforo desde un enfoque kantiano. El pinche era muy gil como para pedirle otra cosa que no fuese abrirle la puerta. Así que tomó una decisión novedosa: recurriría a alguna de las filiales para incrementar el pluralismo de esta gran familia llamada Rolling Stone, y de paso hacer sentir importante a algún pobre tercermundista voluntarioso.
Empezó por Rolling Stone China, pero las barreras idiomáticas sumadas al hecho de que le propusieran para la tapa a un ignoto trovador local llamado The Supermarket’s Owner lo hicieron recular. Su segunda opción fue Rolling Stone Guatemala, pero escuchó mencionar a Arjona y mandó a cerrarla inmediatamente y a fusilar al Secretario de Redacción. La tercera alternativa: Argentina, porque le cabe Heinze.
Marcó el número de la redacción, sonó el teléfono rojo que está en un rincón al lado de los discos que llegan y nadie quiere (y que termino llevándome yo para hacer Primeras Impresiones), y se produjo el siguiente diálogo:
JW: Hola, soy Jann Wenner.
PERIODISTA RANDOM: Uh.
JW: ¿Uh qué?
PR: Uh nada. Zarpado.
JW: Ta. Pasame con el Director.
PR: No llegó, tiene pilates.
JW: El Secretario de Redacción entonces.
PR: Está haciendo una nota sobre el flagelo del Grog XD.
JW: Ah, me enteré. ¿Quién está?
PR: Bocha de gente.
JW: Pasame con alguien. ¿Y vos quién sos?
PR: ¡Brrrffff! (se asusta y sale corriendo)
Alguien toma el teléfono y le pasa con el staff de la revista, edición en papel. Allí, reunidos en cónclave, Pablo Plotkin, Juan Ortelli y Humphrey Inzillo deciden que la mejor alternativa sería Pier, y Jann promete tenerlo en cuenta. Luego consulta con el personal de la web, pero no encuentra consenso: Yamila Trautman sugiere a Teen Angels y Pablo Strozza se candidatea a sí mismo para la tapa, y Wenner decide seguir buscando. Y entonces se le ocurre una idea: recurrir a los bloggers. Maxi Poter, lógicamente, fue su primera opción, pero estaba en el evento de presentación del nuevo celular con ducha y cortadora de fiambre de Sony y no escuchó el celular. Y así llegamos a mí.
Otro diálogo:
JW: Hola, soy Jann Wenner.
MANCUSI: Uh.
JW: ¿Uh qué?
M: Uh nada. Zarpado.
JW: Ajá. Mirá, la cosa es así. Teníamos nota de tapa con la vuelta de Chumbawamba pero se cayó y no tengo a quien poner. Estoy buscando ideas.
M: ¿Manowar?
JW: Mucho pelo, mucho aceite, nah.
M: ¿Michael Jackson?
JW: Murió.
M: ¿En serio? No sabía nada. ¿El Pato Mesías?
JW: ¿Quién?
M: Nada. ¿Superuva?
JW: No dan notas.
M: ¿Y Megan Fox?
JW: ¿Y qué hizo Megan Fox para estar en tapa?
M: Nacer.
JW: Ah, posta. Y bueno. Gracias loco, me re ayudaste. Te felicito, vas a llegar muy lejos en Rolling Stone.
M: Quiero un aumento.
JW: Claro. Ahora te paso con el Departamento de Reclamos Al Pedo, a ver qué pueden hacer por vos.
M: Nah, está bien, dejá. Un abrazo.
Tiempo después recibo la tapa que ven arriba en un mail enviado directamente por Jann. "¿Qué te parece?", me pregunta, y yo le digo que sobra ropa, pero que está bastante piola. "Linda la nena", me tira, y le digo que sí, que más vale, que está para entrarle como gallego a la gaita. Y apenas unos días más tarde Megan arriba a los kioscos de revista de toda Norteamérica, por una única y concluyente razón: Superuva no da notas.

Autor: Diego Mancusi

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