Criticas

03.11.2009 | 12:25

Catupecu Machu - Simetría de Moebius

Resetear todo. Con ese infinitivo, que es pedido e imperativo a la vez, con esa jerga de computación y de estados mentales tan catupequense, así cierra "Batalla"; y la frase y la canción –que llegan desde el disco Cuadros dentro de cuadros (2002), ahora reversionadas con sonido actual para el cierre de Simetría de Moebius– parecen resumir el programa estético de fin de década de esta banda de Villa Luro. "Batalla", además, contiene otras dos claves para entender el presente de una de las bandas más originales del rock nacional de las últimas dos décadas: por un lado, la idea del campo de batalla, de la disputa entre bandos que atraviesa las letras de Fernando Ruiz Díaz (yo y vos, nosotros y ellos); por otro, la distancia musical que va desde la primera versión a ésta con Gillespi en trompeta, arreglos de cuerdas, una jam de seis minutos. Si antes colaban sus influencias en forma de cover (Beatles, Metrópolis, Massacre), ahora se revierten a ellos mismos. Resetear todo.

"Confusión" es otra contudente prueba del ambicioso proyecto que viene escribiendo Catupecu Machu: en ese tema, donde se espera una guitarra eléctrica filosa, lacerante, deciden poner un bajo virtuoso que, limpio, desvía las expectativas. El tema condensa también buena parte de lo que define a esta banda que eligió bautizarse sin significado, definirse sin verbos (cfr. los títulos de la mayoría de sus álbumes) y conjugarse casi siempre en puro presente (cfr. las letras de Fernando). Sin embargo es "Anacrusa", el tercer track, el que mejor expone conceptualmente este disco: palabras como "crescendo", "prefacio", "desmembrar" y "contratempo" se hilvanan para componer un fresco nocturno con clima de tablao y de flirt, y tejen una suerte de flamenco opresivo de guitarra española (que aquí no es lo mismo que criolla), el instrumento que eligieron para producir un disco sónicamente prensado, comprimido.

Así confirman que se desmarcaron de cualquier género (¿rock alternativo?) para hacer una música que amagó para aplanadora y eligió escaparse por otras aristas, otros laberintos, hasta comprobarse obsesionada por las configuraciones: la geométrica de las ondas musicales y la científica de las relaciones humanas. Y que hoy nos esconde la guitarra eléctrica peculiar de su líder hasta alterar por completo los planos habituales de su propia intensidad: deja limpia y adelante la voz de Ruiz Díaz, el bajo y los colchones de teclado de "Macabre" González (incluso el piano), y aleja y reprime, por convicción, la batería potente y seca de Javier Herrlein. Prueben "Víbora vientre" (tango y vals entre animales en celo) o el potente "Alter ego... Grito alud": la alternancia de superficies y planos se hace plan, estrategia compositiva y de edición, diseño de obra. El grupo que fue electrocución, electricidad y electrónica vive, una vez más, una transfusión de su sangre: en épocas de tendencias vampíricas, Fernando muerde la piel y bebe fuego sobre, apenas, un mantra de bajo y ruiditos caprichosos.

En sus letras, Ruiz Díaz es el más fiel sucesor de Cerati, pero sus canciones animales proyectan una especificidad: sus metáforas componen un ensayo fragmentado sobre la noche y refieren casi siempre a un juego de seducción, pero bien podrían hablarnos de la nueva configuración sensorial y comunicativa con su hermano Gaby; y también, acaso, de la escena de rock. Una suerte de conjuro del lenguaje contra el significado cerrado… La balada "Cosas de goces" (repitan: ba-la-da) transmite una épica de alta intensidad y se ofrece como la cima creativa de esta nueva dirección que encontró Catupecu. Las radios AM y las tiras del "prime time" se merecen algo más que a Montaner.

Quizá por el protagonismo de Macabre en el tándem compositivo, Depeche Mode se volvió otra influencia clave. Por si algo faltaba, Catupecu aquí se desembaraza de la idea convencional de trío de rock: los bajos tocados por Fer y el diseño sonoro retienen el protagonismo y son un homenaje merecidísimo a la influencia del propio Gabriel en el rumbo actual del grupo.

Por Ernesto Martelli

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comentarios: 16
 
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    10.11.09
    11:33
  • ale_gonzalez10Es un gran disco, creo que por los antecedentes de Catupecu, este disco es lo que fue "Dynamo" para Soda, teniendo en cuenta la diferencia de generos musicales. Es un quiebre musical en su carrera, seguramente muchos detractores lo valoraran con el tiempo. Habia desafios clave para superar, que no este Gabriel y que haya pasado tanto tiempo en sacar un disco en estudio fueron pruebas de fuego. Darle una base tan notable y salir victorioso en la parte compositiva, es el mejor homenaje a Gabriel Ruiz Diaz que le podian hacer, ademas de plantar bandera y ser una banda que sigue evolucionando aun sin uno de sus miembros claves. Desde mi punto de vista hubiese sido mas facil para ellos sacar un disco al palo en lugar de lo es este desafio. Yo los aplaudo de pie, porque es una grandisima manera de evolucionar. Tambien es para destacar la excelenta critica del disco.
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    03.06.10
    21:01
  • sroxinagaAl fin un disco de Catupecu redondo, su evolucion o cambio musical da esperanza de que lo mejor esta por venir. La nueva formacion se la ve ya consolidada y aceitada
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    25.01.10
    17:41
  • Johnny_Allendesde el arte visual del trabajo, se nota que catupecu machu presenta una obra basada en la sofisticación completa de su concepto como banda. el paso es arriesgado, lo valoro y observo atento su reinvención porque esta banda es de lo mejor que ha dado el rock argentino en los últimos tiempos. en cuanto a la música, no termina de convencerme cómo suena el bajo y la batería, me suena al rock nacional de los 80 o algo así.
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    12.11.09
    12:35
  • j_mansorHola: a mi me gusta mucho el nuevo disco de Catupecu. Mis temas favoritos: Anacrusa, Nuevo libro y Abstracto. El arte del disco es muy bello, vale la pena tenerlo. El show del pepsi...coincido con yoryi 17, suenan muy bien en vivo. Acá en Córdoba vi varios shows (Orfeo, Vieja Usina, Río cuarto y Cosquín) todos con mucha energía y trabajo, se nota. Todos felices: arriba y abajo del escenario. Sigue el camino...o el viaje...Saludos
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    10.11.09
    11:33
  • ale_gonzalez10Es un gran disco, creo que por los antecedentes de Catupecu, este disco es lo que fue "Dynamo" para Soda, teniendo en cuenta la diferencia de generos musicales. Es un quiebre musical en su carrera, seguramente muchos detractores lo valoraran con el tiempo. Habia desafios clave para superar, que no este Gabriel y que haya pasado tanto tiempo en sacar un disco en estudio fueron pruebas de fuego. Darle una base tan notable y salir victorioso en la parte compositiva, es el mejor homenaje a Gabriel Ruiz Diaz que le podian hacer, ademas de plantar bandera y ser una banda que sigue evolucionando aun sin uno de sus miembros claves. Desde mi punto de vista hubiese sido mas facil para ellos sacar un disco al palo en lugar de lo es este desafio. Yo los aplaudo de pie, porque es una grandisima manera de evolucionar. Tambien es para destacar la excelenta critica del disco.
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    10.11.09
    03:54
  • g_fretesColorido análisis. Discrepo en unas cuantas cosas. Pero bueno en líneas generales. La primera impresión del disco es de ser difícil de digerir. Mucho bajo, la guitarra queda en un segundo plano. Macabre, pieza elemental. Para mí el tema con mas potencial recitalero es "Piano y RD", con mucha difecencia a "Alter ego, grito alud". Y permítame señalarle que "Víbora vientre" dista mucho de hablar de animales en celo, aunque el estribillo diga explícitamente eso
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    07.11.09
    14:05
  • yoryi17Coincido con Lycia lo bueno de Catupecu es su renovación constante y la originalidad; aparte de ser una de las bandas q mejor suenan en vivo de la Argentina... Aguante Catupe!!!
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    05.11.09
    16:19
  • carbamazepinamuy bueno, como siempre catupecu en contra de todo. que huevos hacer este disco, te puede gustar o no, pero es la banda mas respetable de la actualidad. uno piensa que con gabriel el techo hubiera sido infinito, pero asi fue...
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    05.11.09
    16:03
  • lycia242No estoy hablando sobre como ets redactada la nota, pero me parece que Fer no tiene absolutamente NADA que ver con Ceratti, no es el heredero de nada porque Fer y Catupecu son algo que se nutre de si mismo y Ceratti es un gran artista, me encanta, pero hay que reconocer que se dejo llevar por la beta comercial. En lo personal creo que es el grupo nacional mas autentico de la Argentina, cosa que no suele pasar muy seguido por estas tierras ¨copia todo¨. Siempre se puede esperar cualquier cosa de ellos y creo que eso es lo mas interesante y valioso que tienen, aparte de ser gente muy macanuda y de corazón noble.
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