
A los 40, Fernando Santullo tomó una decisión valiente: dejar su trabajo full-time como periodista cultural para volver a la música. "Estaba podrido del laburo. Decidí zafar decorosamente", argumenta el vocalista que entre 1994 y 1999 firmó como L-Mental sus rimas irreverentes al frente de Peyote Asesino, banda rapcore esencial del catálogo del rock pesado montevideano. Radicado en Barcelona desde hace casi una década, el vocalista conservó intacto su vínculo creativo con su viejo socio en el combo, Juan Campodónico (hoy centrojás de Bajofondo), y colaboró ocasionalmente con el colectivo de tango electrónico. A la larga, Campodónico se convirtió en uno de los principales promotores del relanzamiento de Santullo, y coprodujo junto a Gustavo Santaolalla su disco debut como solista, Bajofondo presenta Santullo.
FORMACION El ex rapero barbado aún reside en Barcelona, pero ahora vuelve seguido a los pagos. Su estrategia de conquista intercontinental, a la que tilda de "puzzle por descifrar", implicó armar dos bandas de apoyo. Para colmo de formaciones y ensayos, el lanzamiento del CD propio (que incluye el video del track "Amargo letargo", que rota en MTV y VH1), coincidió con el celebrado comeback de Peyote, con shows multitudinarios en Uruguay.
LUNFAREO Como Santullo, el cantante muestra su faceta más cuarentona, encarnando a una suerte de antihéroe baqueteado que sufre y bien podría emerger de una novela negra policial, de trasfondo romántico. "Me han tachado de melancólico, pero no soy melancólico un carajo. Lo mío es más «me la ligué y peleo»", dice. Sus canciones, no tan tangueras como podría suponerse, apelan a la murga y al fútbol como lenguaje. Por sobre las bases, las rimas –pensadas en argot callejero sureño– se roban el protagonismo. Como en "No juego más", fina poesía existencial que dice: "Me voy al mazo, afino el tino / y hago una cita con mi propio destino".
Por Fermín Solana
Mirá el video clip de "Amargo letargo" por Santullo

