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En exclusiva desde Tel Aviv

Charly García en Israel: "Este show fue el mejor"

Tras su show en Israel y antes de una zapada íntima, el músico conversó mano a mano en exclusiva con Rolling Stone.

La charla

Exactamente un día después del show, Charly habló con Rolling Stone. En la combi rumbo a una zapada organizada para un día después del concierto, con la ansiedad de lo que vendrá, un García relajado pero entusiasmado contó sus impresiones. Del lugar, de su actualidad, de tocar fondo y de renacer en un abrazo que empezó siendo de pocos y alcanzó dimensiones inesperadas. Lágrimas en Tierra Santa, por ejemplo.

¿Por qué Israel?
Primero, porque nos llamaron pero después porque hubo cosas periféricas como que me iban a nombrar Embajador de la Paz. Nos contaron también cómo iba a ser el lugar para tocar y me pareció irresistible.

¿Habías hablado con otros artistas que habían tocado en Israel como Mercedes Sosa o León Gieco?
Mercedes siempre me decía que le iba bien y León también. No me contaron del anfiteatro. Nunca pensé ver en un coliseo romano en Israel banderas argentinas y de Say No More y creía que iba a haber un público más frío pero fue al revés. Me superó.

Tu visita funcionó como aglutinador de la comunidad argentina en Israel. Esto no es frecuente. ¿Pudiste sentir eso?
Sí, y yo creo que tiene que ver con todo lo que llevo a mis espaldas. Con que estoy arraigado en la cultura argentina y soy una especie de símbolo de no sé de qué.

¿Tuviste miedo de tocar en este país?
No, para nada. Ningún problema.

El público argentino en Israel hiberna. Explota en un mundial o cuando hay un recital de esta proporción. ¿Es un alivio no sentir acá aquello de la paja en el ojo ajeno?
Es verdad, acá no lo sentí. Creo que los que estuvieron, pudieron ver un show muy potente, me vieron muy contento. Hubo un ida y vuelta muy grosso. Y la acústica del lugar hizo que sonara todo increíble.

¿Te molesta el rotulo de Charly Nuevo / Charly Bueno?
No, no me jode porque tiene algo de verdad. Toqué fondo y me costó poner mucho huevo para estar como estoy ahora. Fue una cosa paulatina. Estoy orgulloso de cómo me siento y de darle a la gente un show como hace años que se lo debía.

¿Sentís que la gente te reconoce el esfuerzo o te sigue juzgando?
Desde mi parte, estoy dando lo mejor que tengo y venir del infierno y salir de eso es un poco una resurrección y la música fue el motivo-zanahoria que me impulsó a esta nueva etapa que es muy meticulosa. La banda está muy aceitada, hay muchísimos ensayos. Yo le estoy dando mucha importancia a la voz y el mensaje llega mucho más claro. Las habladurías siempre van a estar pero ya no me importa.

En muchas etapas de tu carrera se podía vincular tu música con el signo de los tiempos. El folk con Sui Generis, el rock progresivo con La Máquina de Hacer Pájaros, jazz fusión con Serú, la new wave, el funk. ¿Durante la grabación del disco qué te influyo además de tu situación personal?
No estoy escuchando más o menos nada (sic). Estoy muy imbuido en lo que estoy haciendo aunque alguna que otra cosa pesco, pero no tengo influencia tan grande como tenía en Serú con Steely Dan o en la Máquina con Yes. Es más personal lo que estoy haciendo ahora. Es neto García.

¿Y con otros artistas como Spinetta o Fito hay una sintonía como en otras épocas? ¿Escuchas lo que hacen?
Las carreras se tocan. Hay un gran respeto. Yo aprendí a escuchar un poco más lo que me dicen y es muy lindo lo que pasa con Pedro (Aznar), con David (Lebón)... Soy muy amigo de Juanse, cuando pinta Nito (Mestre) también hacemos algunas cositas... Al Flaco lo fui a ver y a (Gustavo) Cerati también. Y me gustaron. También voy al teatro y hace poco me divertí mucho con Enrique Pinti.

Hablando de Nito, él tocó en Israel 15 días antes que vos y le fue bien. Fue de algún modo un precalentamiento para tu show. ¿Hablaste con él?
No, no hablé pero estuve al tanto de todo lo que pasó.

¿Se puede suponer que sentiste más familiaridad en Israel que, por ejemplo, en Ecuador donde tocaron hace poco?
Puede ser, sí. Porque el público de Ecuador está más mezclado. En Ecuador el público generalmente es ecuatoriano (risas). Acá se notaba una necesidad de escucharme y de tenerme como elemento aglutinante. Y cuando canté el Himno fue "el momento". Encima, que me hayan nombrado Embajador de la Paz y la Música fue muy emocionante.

¿Sentías que lo merecías? La paz es un concepto un poco utópico en esta zona que vive en guerra desde hace tanto tiempo y vos que venís de tan lejos...
No me imaginé que el premio tenía la envergadura que tiene. Fui al Centro Peres de la Paz y me empapé un poco de lo que están haciendo y es plausible. Me sentí honrado de que esta gente se fijara en mí y me diera este reconocimiento. En Israel a una persona que viene de Argentina, tan lejano todo...

¿Creés en la paz como término, como hecho? El premio siempre es para alguien que tiene un compromiso...
Yo soy contestatario y cuestiono a la sociedad, pero creo que el fin del nudo es la paz y la tolerancia. En Argentina lo hice de alguna manera pero tengo mucho que aprender sobre eso. No sé si podría ser como Bono.

Tampoco hace falta tanto, ¿no?
Je je, tampoco hace falto tanto, verdad.

¿Seguís en relación con Amnesty o algún organismo pro derechos humanos o de lucha por la paz?
Sí, de Amnesty de vez en cuando me llaman y tenemos buenas charlas. Si alguna vez se hace otro Amnesty seguro estaré invitado.

El público local no puede comprar tus discos. ¿No te resulta extraño?
Sí, es raro y aparte me sorprendió muchísimo que conocieran las canciones nuevas.

¿Ya estás componiendo nuevo material? ¿La gira te inspira?
Estoy esperando un click. Empezar a hacer canciones desde otro punto de vista porque mi gran temor es repetirme. Todavía no tengo una línea y por supuesto que uno querría tener ya una dirección más clara, pero como me di tiempo para volver a tocar tampoco tengo que apurarme. Estoy ansioso y la estoy piloteando. Pero me siento muy contento con los shows en vivo y este de Israel fue el mejor desde que volvimos, porque hicimos una subida escalonada de calidad y me parece que durante muchos años no hice eso. Despreciaba un poco mi música y la bastardeaba. Ahora estoy haciendo justicia.

¿Hay un redescubrimiento propio?
Sí, y un respeto a la canción y a que la música llegue al público de la mejor manera posible. Estoy más interpretando que antes. Me paro a cantar las canciones.

¿Tiene que ver que estés absolutamente conectado con el piano y no con los teclados o la guitarra? Es volver a tu origen, en sincronía con lo que hablábamos de renacer...
Sí, quise volver a la canción pura. No quería distraerme con otros instrumentos porque el piano me ayuda a cantar y puesto en escena es muy evocativo. Balancea lo moderno con lo clásico. El piano es la base de todas las épocas, es la emoción de tener una canción en mi cabeza y poderla expresar. Antes, en la época Say No More, un poco estaba enojadísimo, cantaba las canciones por la mitad y este momento tiene que ver con un orden mental y del cuerpo que me hace sentir cómodo. Me siento bien y soy un propagador de sentimientos muy delicados, muy finos. Más mágicos.

¿Estás contento con tu banda?
Muy contento. Volví a trabajar con ellos porque son grandes músicos. El Negro García López, Hilda Lizarazu, el Zorrito Quintiero, los chilenos... Somos amigos, muy amigos y estamos todos juntos. En los momentos más duros no se borraron. Cuando empecé a programar temas, casi ni podía tocar y ellos vinieron a visitarme al estudio de Palito Ortega y grabamos algunas canciones. Me hicieron la gamba a morir, al igual que otros como Fernando Samalea. Me hacen sentir bien.

¿Volverías a Israel en cuánto tiempo?
Me parece que en un año estaría bien.

La zapada

La exposición pública de García en Israel terminó con una zapada en el club Barby de Tel Aviv -donde tocaron entre otros Calexico, José González y BRMC- para 350 personas que pagaron para tener un poco más y dilatar la partida.

Los músicos que acompañan a figuras tan dominantes como Charly siempre se quedan con ganas de tocar más. Y de eso se trató también la noche. Hubo un repertorio tradicional de músicos sesionistas: versiones de los Kinks, Black Crowes, Deep Purple, Stevie Wonder, Pappo, Led Zeppelin y más.

Hasta que García subió al escenario a cantar lo suyo a menos de un metro del público. "Tu vicio", "Me siento mucho mejor", "No voy en tren"... el Himno, un adiós calmo en la salida junto a los más fanáticos que con respeto lo saludaron, lo tocaron y le dijeron gracias.

Y él agradeció también, a los suyos y a la gente que lo fue a ver para quererlo sin pedirle nada más que sus goles. Sus canciones.

Por Mariano Man, desde Tel Aviv
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