
Apenas pasada la medianoche del 1º de enero, en medio de cañones que tiraban papel picado, los Flaming Lips se metieron a hacer una ruidosa versión del caballito de batalla fumón The Dark Side of the Moon. Suena a que estuvo divertido, más divertido de lo que quedó finalmente grabado. Hay algunas cosas buenas: una oscura "On the Run" disco, una "Speak to Me / Breathe" asistida por Henry Rollins, que viene con locura de guitarra psicodélica. Pero nadie necesitaba escuchar a Peaches gritando en "The Great Gig in the Sky", y Wayne Coyne y su banda suenan extrañamente contenidos. No es del todo culpa suya: el original The Dark Side of the Moon tiene más partes aburridas de lo que uno se acuerda.
Por Christian Hoard

