
El grupo uruguayo Cuarteto de Nos hará este sábado su primer show grande en Buenos Aires. Su último trabajo de estudio, Bipolar, ya tuvo su bautismo porteño en 09 en El Teatro de Colegiales, pero ahora se verá más despliegue, el Luna Park será la sede, un lugar con el que ni soñaban a esta altura de la extensa carrera del grupo: pasaron veintiséis años desde la edición de su primer disco en 1984. Roberto Musso, voz cantante y guitarra -también ingeniero- y Santiago Tavella, bajo, cuentan lo suyo.
¿Cómo se ubican frente a otras bandas uruguayas de por aquel entonces como Los Estomágos, por ejemplo?
Nosotros no éramos tan punkies como ellos, nuestras letras hablaban de otras cosas, las nuestras jugaban más con las palabras. Había mucha efervescencia de una juventud oprimida que tenía ganas de decir cosas tras la caída de la dictadura en el 85. Eso fue así hasta finales de los ochenta, ahí decantó. Había buenos grupos y buenas canciones, pero la infraestructura era nula para tocar. Los espectáculos eran mal producidos: no había sonido, no había iluminador, ¡no había escenario! (Musso).
Sobrevivieron algunas bandas, otras se reciclaron. De hecho Los Estómagos ahora son Los Buitres. Nosotros nunca estuvimos atados a ese boom específico. La banda nunca tuvo la necesidad de rearmarse (Tavella).
¿Cuál es el antes y el después de la banda?
Sin dudas huno un quiebre a partir de Otra navidad en las trincheras, el disco que más vendió en la historia del rock uruguayo. Ahí el Cuarteto saló del under montevideano (Musso).
¿Se puede definir a la lírica de la banda como atravesada?
Es una buena palabra, el denominador común es lo cinematográfico, al menos en cuanto a la base principio, nudo y final. El tema es darle potencia con mucha información. Mucha gente descree que yo aplico cosas que aprendí en la universidad en la banda. Lo cierto es que cualquier carrera que hayas estudiado es una gimnasia cerebral interesante (Musso).
La lírica es muy estructural, aunque todo sale de un juego de palabras. Tenemos esa constancia cotidiana. A veces es un ejercicio surrealista, porque algunas canciones quedan sujetas a muchas interpretaciones (Tavella).
¿Recuerdan el primer show en Buenos Aires?
Sí, fue a principios de los noventa en la Bienal de Arte Joven y alguna vez tocamos en el Rojas. No nos vieron más de cincuenta personas. El punto de inflexión fue la edición de Raro. Calculo que ahora será distinto (Musso).
Es otro corte de frontera tardío, recién en 2007 pegamos el salto a Buenos Aires y otros lugares, como México y España. Veremos cómo nos tratan. (Tavella).
Por Damián Damore
Mirá "El hijo de Hernández" por El Cuarteto de Nos

