
Palm Springs en Pascua es un oasis en el desierto, la locación perfecta del campeonato Dinah Shore del LPGA Tour: desde hace tiempo, un gran evento en la agenda lésbica. El Viernes Santo, cientos de mujeres semidesnudas bailan borrachas exhibiendo su orgullo gay en la pileta soleada de un Hilton, como en una fantasía de Howard Stern hecha realidad. Muy tranquila, mirando toda la escena está Ke$ha, la estrella de 23 años que ascendió a la fama con su single Top 1 "Tik Tok", y va a ser el acto principal en una masiva White Party en un centro de convenciones cercano. "Yo besé chicas", dice. "Pero la verdad es que prefiero la salchicha."
A Ke$ha, esa capacidad de tirar frases provocativas le sirvió bastante últimamente. En enero, su disco Animal debutó en el número uno de los rankings estadounidenses, después de meter otros dos en el Top 10, incluyendo su colaboración en "Right Round", el éxito del rapero Flo Rida. Este otoño, Ke$ha estuvo en Saturday Night Live, tocó su segundo single "Blah Blah Blah" en American Idol, y está saliendo de gira con Lilith Fair. "Su talento como compositora es medio raro", dice su productor, el fabricante de hits Dr. Luke. "Tiene ese talento básico para componer melodías y escribir letras; lo que me maravilla es la cantidad de cosas que dice y que quedan grabadas en la vida de las personas."
Según la química cerebral de cada uno, en Animal los electro-beats, los sintetizadores como de rave, los vocoders y el rap inexpresivo pueden resultar enérgicamente pegadizos o repulsivamente imbéciles. En "Tik Tok", ella canta y rapea acerca de sentirse "como P. Diddy" y lavarse los dientes "con una botella de Jack". Está en tema con el resto de Animal, que registra los altibajos de un período de cuatro años –Ke$ha lo describe como "un fin de semana perdido"– que empezó en 2006, cuando Dr. Luke la trajo de Nashville a Los Angeles. El disco arranca con esta frase: "Quizá debería ir a rehabilitación" y, al final, se mete en "sucias grescas", se saca la ropa en un bar de travestis y llama a su ex para comportarse como una puta. En una canción, "Party at Rich Dude’s House", Ke$ha cuenta historias reales sobre vomitar en el placard de Paris Hilton, hacer pis en una botella de Dom Pérignon y apagar un cigarro en una lata de caviar. "En mi vida tomé bastante", dice Ke$ha, que prefiere su bourbon Maker’s Mark sin hielo. "Mis canciones son muy irreverentes, no piden disculpas y son honestas. Pero lo que hago también es muy irónico."
La tarde previa a su show en Palm Springs, Ke$ha enfila para Indian Canyons, un imponente oasis en medio del desierto con arroyos de agua cristalina y palmeras. "Tengo que salir a caminar todos los días, como un perro", continúa. Ke$ha es alta (casi un metro ochenta), un toque masculina y linda aun sin maquillaje. Tiene un tatuaje en el pie que dice "yeah!" y hace poco en Suiza se implantó un diamante en un diente frontal. Su atuendo esta tarde es de segunda mano: short de jean negro, una remera con una foto de Dylan circa 1966, y sus botas de cowboy negras favoritas, que tienen enormes agujeros en la suela. Mientras busca un lugar donde sentarse, casualmente vadea un arroyo. Eructa, putea, habla de hacer petes y cuando le dan ganas de ir a mear, se agacha atrás de un árbol. "Estoy bastante convencida de que en mi vida pasada fui hombre, porque hablo y actúo como hombre", dice. "Mi mamá siempre me enseñó a ser una chica dura."
Sentada en una piedra al lado de un sendero, Ke$ha se entusiasma y exclama: "¡Adorable!", cuando pasa una víbora deslizándose muy cerca. En marzo, durante una gira de promoción en Australia, hizo cucharita con un oso hormiguero espinoso y nadó con tiburones. Durante las vacaciones de Navidad, en una escapada a las selvas al sur de Túlum en México, se coló en unas ruinas mayas a mitad de la noche. "Me gusta ir a la selva al menos una vez al año, alejarme de los seres humanos y no usar mi voz de persona, sino mi voz animal", explica. "Sé que suena loco, pero me gusta conectar con la Tierra en un nivel real."
Según ella, su madre Pebe es su mejor amiga: hablan por teléfono varias veces por día. "Es lo más", dice Ke$ha (que nació como Kesha Rose Sebert). Sus primeros recuerdos de la infancia son con ella sentada al lado del escenario sobre un estuche de guitarra vacío, viendo a Pebe –una prometedora cantante y compositora estilo Cyndi Lauper– tocar en clubs se Los Angeles. Los métodos de crianza de Pebe eran poco convencionales. "Nos metíamos en Universal Studios por un agujero en la reja", recuerda Ke$ha. "Nos colábamos y nos metíamos en la fuente buscando monedas." También se zambullía en basureros de Beverly Hills con su madre y sus padrinos ("Mindy y Steve, que tiene un solo ojo"), que lustraban el botín y lo revendían. Después de su búsqueda del tesoro, se subían a los ascensores de vidrio del hotel Bonaventure para poner en sus ojos una panorámica de Los Angeles. Una vez, en una tienda Target, cuando Ke$ha se enamoró de un gato embalsamado que era demasiado caro para ella, Pebe le enseñó su primera lección: "Si querés algo en la vida, tenés que agarrarlo".
Una canción de su madre, "Old Flames Can’t Hold a Candle to You", fue un éxito de Dolly Parton en 1980. Una década más tarde, ella trasladó al clan (que incluía al medio hermano de Ke$ha, Lagan, que hoy escribe sobre política para la Huffington Post Investigative Fund) a Nashville. Ke$ha creció escuchando a Johnny Cash, Merle Haggard y el country pop de los 90, como Shania Twain y LeAnn Rimes. Ke$ha iba por la casa cantando tirolés y tocaba la trompeta y el saxo en la banda de su escuela. Se sentaba con su madre cuando componía, y pronto terminó componiendo su propia música country autobiográfica. Su disco favorito de todos los tiempos es Nashville Skyline de Dylan. "Lo puedo poner donde sea que esté e instantáneamente me siento bien", asegura. "Su música me dice que haga lo que hago: ser yo misma y no prestarle atención a todas las otras boludeces."
Ella respeta en general a los artistas que tienen los pies en la tierra y no son pretenciosos. "Como Ringo", dice. "Lo conocí en los Grammy, ¡y me felicitó por mi disco! Regurgité un poquito. Le dije: «¡Felicitaciones a vos por ser un fucking beatle!»."
Al dia de hoy, Ke$ha no sabe quien es su padre. "Mi mamá estaba muy metida en la astrología y quería que yo fuera de Piscis, así que hizo todo lo necesario para tener un hijo en esa fecha y nada más", relata. "No quería un hombre que le dijera qué podía hacer y qué no. Ella solamente quería un bebé... Este es un tema de conversación que realmente es más interesante para otra gente que para mí. Quizás estoy negando, quizá necesito un analista. Pero tuve una infancia muy completa. No siento que me haya perdido nada."
A meses de graduarse con honores, dejó la secundaria Brentwood en Nashville y se mudó a Los Angeles cuando Dr. Luke escuchó un demo que ella había grabado. "Era más que nada una cosa medio country con guitarra acústica, pero con sólo escucharla cantar ya quería trabajar con ella", dice el productor. "Su voz apareció, y ya tenía personalidad. Fue eso, además de que es linda."
Cuando Ke$ha se mudó a Los Angeles, vivió un tiempo con un hombre que había salido con su mamá por la época en la que estaba embarazada. "Más o menos cuando me llamó Dr. Luke, también lo hizo este tipo; me dijo: «Ey, creo que soy tu padre biológico». Yo le pregunté a mamá: «¿Puede ser verdad?», y ella dijo: «Puede ser». Cuando lo conoció, para ella fue obvio que no había vínculo de sangre. "¿Sabés cómo lo supe?", pregunta. "¿Viste esos sillones para jugar a los videojuegos como el que tiene el tipo de Virgen a los 40? Tenía uno de ésos. Y ahí yo pensé: «No hay manera de que la mitad de mi ADN haya venido de un tipo que tiene un sillón como éste y se la pasa jugando a los jueguitos»." Ni se molestó en hacerse el test de ADN. "Funcionó por instinto", dice.
Durante un tiempo vivió en el Lincoln Continental de su abuelo muerto, aunque no lo cuenta para dar lástima. "Estaba bastante bueno vivir en ese auto, de hecho", dice. "Estacionaba cerca de la playa y amanecía ahí." Más adelante, vivió en una casa ocupada cerca de la base de Laurel Canyon. "Era muy cerca de donde vivía Jim Morrison, y le decíamos Grand Ol’ Opry", recapitula. "Nos la pasábamos escuchando música country todo el día."
Lo que había parecido un atajo al estrellato pop con Dr. Luke se terminó convirtiendo en una batalla épica. Luke la dejó presenciar algunas sesiones de grabación de los Backstreet Boys y la puso a cantar de fondo en el disco de Paris Hilton de 2006. Pero cuando se puso demasiado ocupado con sus otros clientes (Katy Perry, Pink, Kelly Clarkson), Ke$ha quedó sola y sin un peso. Agregarle el signo de dólar a su nombre fue un gesto sarcástico.
Básicamente pasó sus días tratando de conseguir reuniones con productores de Los Angeles, pero la mayoría le cortaba el teléfono en cuanto se enteraban de que no tenía ningún contrato de grabación firmado. Cuando se le rompió el auto, se iba en bicicleta a tomar el tren a Long Beach, donde encontró a un solidario colaborador en la figura de David Gamson, ex Scritti Politti. "Yo sabía que era una estrella", dice Gamson, que trabajó con Ke$ha en el track "Stephen" de Animal. "Ella venía todos los días motivada y concentrada. Yo no entendía cómo nadie la contrataba. Para mí, era insólito."
En la segunda mitad de 2008, Luke finalmente volvió a ponerse en contacto y mudó a Ke$ha a una habitación de huéspedes de su mansión en Beverly Hills. "Cumplió en todo lo que me había prometido, tengo que decirlo", comenta. A veces se tomaban un jet a Suecia para trabajar en sus tracks con el mentor de Luke, Max Martin. Uno de sus primeros proyectos fue el estribillo del tema de Flo Rida "Right Round"; poco después, grabaron el single "Blah Blah Blah". "Esa fue la vez que empezó a rapear hablando, una onda medio Blondie", dice Dr. Luke. "Es algo que ninguna de las otras chicas puede hacer."
Luke le encargó a Ke$ha una canción de fiesta bien alegre sobre salir con sus amigas, que se convirtió en "Tik Tok". Las líneas "Wake up in the morning feeling like P. Diddy" [me levanto a la mañana sintiéndome como Puff Daddy] salieron de su estadía en el Opry. "La casa estaba embrujada, y yo odiaba dormir sola", asegura. "Así que invitaba a mis amigos a que se quedaran a dormir. Una mañana me desperté rodeada de chicas lindas." Cuando no está de gira, Ke$ha vive en la casa de Pebe, en Nashville ("me parece que voy a vivir ahí hasta que me vuelva adulta", dice). Y prefiere despertarse sola: "Mi último novio me rompió el corazón en millones de pedazos. No tuve figura paterna, y finalmente había confiado en un hombre. Si me fuera a meter en algo con otro tipo, él tendría que ser algo así como el Segundo Advenimiento de Jesucristo".
En el centro de convenciones de Palm Springs, Ke$ha aparece encajada en un bodysuit de spandex con rayas de cebra. Toca rápido un set de media hora, acompañada por una chica DJ, otra que toca el keytar y un flaco que alterna entre el bajo y la guitarra. "Esta es sobre chicos que hablan demasiado", dice, como introducción de "Blah Blah Blah". Mientras suena "Take It Off ", una canción inspirada en una visita a un bar de transexuales en el barrio coreano de Los Angeles, ella se arrastra por el escenario como un depredador, y termina la canción con una patada voladora de karate. Al igual que Ke$ha misma, su show en vivo es un work in progress. Dos semanas después, en Saturday Night Live, su performance de "Tik Tok" –con tipos vestidos de astronauta parados alrededor– es catalogada de amateur por muchos. "Yo estaba contenta con cómo había salido", dice Ke$ha la última vez que hablamos. "Al carajo con el cinismo. Que se vayan a la mierda los cínicos. Pueden decir lo que quieran, porque yo voy a ser la que está en el rincón con mis guantes láser armando una fiesta dance."
Por Austin Scaggs
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