
Todo comenzó con un chiste que contaba Esteban R Esteban, un título egocéntrico para enmarcar la carrera solista de Esteban Rial, una de las voces fundadoras de Perdedores Pop, aquella gran banda sureña de power pop desafinado de los 90. Sin querer, el nombre del proyecto encontró sentido dual cuando el guitarrista Esteban Osorio inició un viaje de intercambios con el dueño de la idea. Entre Madrid y Buenos Aires, a fuerza de e-mails, MP3 y algunos encuentros en estudio, Tiempo para pensar adquirió carácter de disco o sesión continua: "9 canciones (duración 37’16’’)" advierte un subtítulo desde la tapa. El disco hay que escucharlo de corrido, de otro modo se pierde el sentido de un relato centrado en la rutina caracol, las reflexiones sobre vivir lejos de casa y en la nostalgia que no congela pero pesa cuando se convierte en duda. Son canciones animadas que van de la suspensión acústica al fragor eléctrico, en casi todas aparece un bandoneón con sentido pop y evocación orquestal mientras Rial saca chapa de trovador meticuloso en el difícil arte de contar historias mínimas.
Por Oscar Jalil

