

Hacía rato que no nos ocupábamos de la sección Asuntos Internos de Pop Life, la cual inauguramos unos meses atrás con una semblanza del troll promedio. Por eso ahora, out of fucking nowhere, nos volvemos a ocupar no sólo de este eje temático sino también de la cuestión trolliana, ofreciendo una categorización a modo de complemento de aquel post tan detallado.
Hace unos días, mientras miraba Pucca y tomaba un whisky en las profundidades de mi monoambiente, aprehendí la noción de que la Internet, un concepto revolucionario de red informática con infinitas posibilidades de propagar la cultura y el conocimiento, en realidad estaba propulsada por dos palabritas que empiezan con P: "porno" y "puteada". Sobre el primer tópico no vamos a profundizar, pero el segundo sí es nuestro metier, porque... ¿todos puteamos igual? ¿Es el troll un ser inherentemente igual a sus pares o mantiene sus características individuales? Luego de un sesudo análisis que incluyó varios whiskies y capítulos de Pucca más, estamos en condiciones de afirmar que, si bien todos comparten la pasión por destruir y la necesidad de atención, existen diferentes estadíos de trollez, los cuales pasamos a enumerar y explicar a continuación.
EL TROLL CÓMPLICE
Estos trolls, sin dejar de ser una sarta de nardos, logran convertirse con el tiempo en seres medianamente entrañables que interactúan con el autor desde la negativa y se convierten en el yang de su ying, en la leche de su café, en el sorete de perro de su límpido césped. El Troll Cómplice desarrolla un código de puteada con el objeto de su odio y emite la misma ya con la respuesta en mente, pretendiendo exasperar pero jamás herir. Es creativo y le juega al autor en su propio campo: si nos movemos en terrenos absurdos, él es el más absurdo de todos, y si hablamos en serio, nadie lo supera en solemnidad. Un ejemplo claro de este estilo es Torricellinet, ávido troll poplifero que, pese a ser flor de gil, sabe cumplir con su rol de Darth Vader de mi Obi Wan Kenobi.
EL TROLL INTELECTUAL
Esta variedad de troll tiene como característica principal creer que todo espacio en cualquier medio de comunicación, por más mínimo que sea, debe utilizarse para cuestiones trascendentales. Alimentado en base a un combo de Foucault, Bergman, John Cage y algún que otro comic, suele concentrar sus esfuerzos trolleros en señalar que el autor "ocupa un lugar que podría ser usado para X". Su lenguaje es florido, seguramente usa anteojos y ni a patadas lo invitás a un asado. Ellos mismos tienen blogs que versan sobre la cuadratura del círculo en el contexto de una polinización kierkegaardiana, los cuales sólo son leídos y visitados por, digamos, Moe. Y si algún día, de casualidad, les cayera la posibilidad de hacer lo que uno hace, ríos de pis correrían por sus piernas blancas y poco tonificadas.
TROLL ENVIDIOSO
El nombre de esta categoría lo dice todo: gente que denuesta al autor del blog en cuestión por el sólo hecho de que se retuerce de ganas de ocupar su puesto. Los menos virulentos son aspirantes a trabajar en los grandes medios que ven como su juventud se escapa mientras ellos escribe sobre vacas, colectivos o intendentes del conurbano por falta de capacidad o actitud. Los más jodidos son los que ni siquiera se animaron a intentar, y pasan sus días apoyando los codos en grises escritorios, con cara de Excel, soñando con entrevistar siquiera al Mono de Kapanga. A Cpicolini, ejemplo máximo de troll fugaz y envidioso, en este momento le están ardiendo las orejas.
TROLL DOLIDO
Claro y conciso: todo lo que hacés es graciosísimo y repulenta hasta que osás meterte con el objeto de su afecto. Si hacés 3500 chistes sobre Scioli está todo pila, pero si te metés con El Baterista de Def Leppard, con el mismísimo Rick Allen, con el muchacho ese que me saluda con su única extremidad superior desde el poster que tengo en la pieza... ah no, Mancusi, sos una basura de persona. Estos trolls suelen vomitar su bronca sin fijarse demasiado en trivialidades como la ortografía y la sintaxis, lo cual los convierte en harto hilarantes. ¿Ejemplo? Los fans de Bret Michaels, obvio.
TROLL NOSTÁLGICO
El troll nostálgico es algo que nos lega el rock: es el mismo tipo que escucha a una banda y dice "seee, está bueno el último disco, pero la posta era cuando éramos 15 en Arpegios". Tienen tatuado el "todo tiempo pasado fue mejor" en algún rincón de la corteza cerebral y se sienten auténticos por haber llegado primero cuando en realidad son, a lo sumo, apurados. Su epíteto favorito hacia los autores es "vendido".
TROLL SACADO
Este espécimen de cyberpsicópata no vive en un sótano porque en este país los sótanos escasean, pero si en su casa hubiera uno sería su hábitat natural. Socialmente incomprendidos, en guerra con el mundo y poco aseados, sólo usan la Internet para putear, con Youporn como única excepción. Se sienten capaces de llevarse el mundo por delante y te lo hacen notar, pero la sola idea de tener que atarse los cordones en la vida real es capaz de provocarles un ACV. ¿Ejemplos? Cientos de taringueros capaces de decir cosas como esta: "Mancusi es un tipo envidioso, carente de personalidad propia, porque aparte no tiene estilo, soltero, no especifica su relación con el sexo opuesto, lo cual de hecho hoy somos más liberales osea si si es gay, a mi no me afecta" (recontra sic).

Autor: Diego Mancusi

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