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Nuevo jazz al sur

El nuevo jazz argentino en su momento más prolífico: Flavio Romero presenta Umbral en Banfield, en medio de una avalancha de lanzamientos

La referencia a Jazz al sur, la formidable historia de la música en la argentina que publicó en 1992 el gran periodista e investigador platense Sergio Pujol no es casual. Por un lado, hace referencia a uno de los polos jazzísticos del Sur del Gran Buenos Aires, porque este domingo, a las 21.30, en el Banfield Teatro Ensamble el contrabajista y compositor Flavio Romero presenta el primer disco de su muy buen grupo, integrado por Martín Vicente (batería), Bruno Delucchi (piano), Carlos Michelini (saxo alto y soprano) y Juan Manuel Alfaro (saxo tenor). Umbral, lanzamiento independiente, es un formidable ejercicio de (post) hard-bop. Las composiciones de Romero son el colchón para las ambiciosas partes para los solistas, a veces en formato de cuarteto, a veces como quinteto, siempre bien ensamblados.

"¿Qué nos mueve a resistirnos día a día a aquello a lo que avanzamos inexorablemente?", se pregunta retóricamente Romero en el booklet. Y responde: "Umbral puede ser sinónimo de límite, pero a la vez puede significar la apertura de un espacio entre la cosas que habitan este mundo espacio simbólico en donde un ser humano puede ser con sus diferencias. (...) Umbral es mi manera de estar, soy yo como intérprete de mi música y es la música como intérprete de mi existencia".

Se destacan los doce minutos de "Bluezarro", una pequeña suite con la labor destacada del guitarrista Nicolás Amato y el exuberante saxofonista chileno Jonathan Gatica, cruza de hard-bop, free jazz, fraseos de rock progresivo que por momentos recuerdan a Mars Volta y pasajes de misteriosa placidez que parecen el soundtrack de Gustavo Santaolalla para una película de David Lynch. Sobre el final, "Eulogia" (Guillermo Capocci / Néstor Lamónica) grabado en formato de guitarra Española (Capocci), percusión (Lamónica) y contrabajo (Romero), le da un cierre intimista a un disco altamente recomendable.

Pero, además, un aluvión de lanzamientos jazzísiticos locales llenan de swing la redacción de Rolling Stone. La cantante Maracarena Robledo acaba de lanzar La búsqueda, acompañada por Adrián Mastrocola (piano), Gerardo de Mónaco (contrabajo) y Germán Boco (batería), recrea standards ("My One And Only Love", "You Must Believe in Spring"), le otorga un tratamiento jazzístico a emblemas del rock argentino ("Yo vengo a ofrecer mi corazón", de Fito Páez; "Barro tal vez", de Luis Alberto Spinetta) y un par de versiones de los Beatles ("Norwegian Wood", "For No One"). Como invitados, se lucen el guitarrista Marcelo Mayor en "God Bless the Child", y el saxofonista inglés Nick Homes en "Moody's Mood for Love", del legendario saxofonista James Moody.

En una cruza de pop sofisticado y jazz clásico, otra cantante joven, bella y talentosa, Delfina Oliver presenta su segundo disco, Camino. Un repertorio ecléctico pero coherente, que incluye clásicos del género ("That Old Feeling", "What a Wonderful World" en un tratamiento novedoso); canciones de Joni Mitchel, uno de los faros estéticos de éste álbum, como "All I Want" y "River"; y algunas piezas de Charles Mingus, como "Nostalgia in Times Square".

Los delicados arreglos del guitarrista Miguel Tarzia le sacan brillo al lujoso ensamble de luminarias del jazz vernáculo integrado por el trompetista Juan Cruz de Urquiza, el saxofonista Ramiro Flores, el trombonista Juan Canosa, el contrabajista Jerónimo Carmona, el baterista Carto Brandán y la corneta invitada del gran Enrique Norris.

Más curioso resulta el caso de la saxofonista, cantante y arregladora Lucila Ciocoletto, que después de un extenso derrotero de formación y desarrollo musical de más de una década en los Estados Unidos y Barcelona, volvió a la Argentina para grabar On My Way, su primer disco como solista, co-producido junto al notable tecladista Juanjo Hermida, de edición independiente. La base del repertorio es de factura propia y tiene al funk como hilo conductor. También hay un coqueteo con el 2 x 4 latinizado ("Tumbaneango"), un standard ("Skylark") y una canción tradicional africana ("Jërë Jëf").

"Si el mundo fuese claro, el arte no existiría." La frase pertenece al escritor Albert Camus y oficia de introducción a Des Calmas, el nuevo disco del contrabajista y compositor Marcelo Del Paggio, que suele transitar por el circuito newyorkino, pero que volvió a Buenos Aires para grabar con destacados artistas del ámbito local. Jazz-funk con reminiscencias a Miles Davis, que invita a sumergirse en un clima espectacoolar, con composiciones propias y arreglos meticulosos, que se devienen en un disco poderoso. Un audio impecable y una gráfica cuidada (gentileza del estudio ZkySky), le ponen el marco a los solos de Ramiro Flores, Adrián Iaies, Hernán Jacinto, Richard Nant y Rodrigo Domínguez, entre otros notables músicos vernáculos.

Finalmente, y si bien es inexacto definirla como una artista de jazz, el disco debut de la cantante y percusionista Mariana Masetto, La bumbunita, es una grata sorpresa para oídos jazzísiticos abiertos a nuevas búsquedas. Discípula de Mariana Baraj, Masetto explora el folclore latinoamericano desde una perspectiva moderna, con una instrumentación austera (muchas veces, a percusión y voz), con notable producción de Facundo Guevara. Como invitados participan la mencionada Baraj (en "Ausencia", del colombiano Iván Benavides), un emblema de la música improvisada en la Argentina, Enrique Norris (mete flugelhorn, pigmeum horn, voz, sonajas, platillo, kalimba, semillas y marimba circular en la chaya "Algarrobo algarrobal") y el contrabajista Lucas Loberto, en "La bumbunita", vidala de Rolando Valladares y Teuco Castilla, que le da nombre a un álbum original, una verdadera revelación a descubrir.

Mirá "Brother Soul", por Lucía Ciocoletto y su grupo:

Mirá "You Must Believe in Spring", por Macarena Robledo:

Mirá "Algarrobo, algarrobal", por Mariana Masetto y Enrique Norris:

Por Humphrey Inzillo
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