

¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor.
"Todo tiene que ver con todo", dijo Pancho Ibañez, y cuán acertado estaba. Disculpen si notan hoy más que nunca que mis asociaciones son libertinas, pero creo en las casualidades. Por eso escribo esto mientras escucho Jazzuela, el compilado de temas que hacen a la banda de sonido de Rayuela, aquella obra maestra de Julio Cortázar, quizás el libro de mi juventud perdida, quizás el libro (quizás el autor) de la juventud perdida de muchos de ustedes. Hoy, 26 de agosto de 2010, Cortázar cumpliría 96 años. Gracias a su forma de amar la música, a su forma de transmitir con las palabras justas su amor por la música, Cortázar dejó no sólo sus escritos sino también soundtracks impresos: su pasión por el jazz, en míticos cuentos como El perseguidor (sobre Charlie Parker) permitió el acercamiento o la inmersión de muchos de sus lectores en ese mundo regido por contrabajos, trompetas y clarinetes. Un mundo feliz.
Pero más allá del mérito que se le pueda adjudicar a este "argentino que se hizo querer de todos" (como dijo García Márquez), y de que indefectiblemente volveré sobre el tema en alguno que otro viernes Random, la literatura y la música muchas veces se interrelacionan al punto de fusionarse e impedir pensar en la existencia de la una sin la otra. Ya hablamos de los discos que hacen a la obra de Haruki Murakami, por nombrar uno al azar; y en algún momento hablaremos también de las bandas de sonido de Enrique Vila Matas o Bret Easton Ellis, por nombrar dos de mis favoritos al azar.
Otro, y este es el punto que relaciona todo esto con el Hot Track de hoy, cuya literatura no puede concebirse sin el audio que emerge de sus páginas, es Nick Hornby. En sus ficciones - High Fidelity (otro Random asegurado), About a Boy, How to be Good-, esto queda más que claro y en el libro 31 songs, su compilado de ensayos sobre las canciones que marcaron su existencia (de Zeppelin a Nelly Furtado), la figura de Hornby queda indiscutiblemente y para siempre signada por el rótulo que marca aunque no estigmatiza a los melómanos. Entre sus 31 canciones, se encuentra "Smoke" de Ben Folds Five y quizás por eso el autor y el pianista y cantautor –Ben Folds, quién más- planean desde 2008 la elaboración de un disco conjunto, con letras de Hornby y música de Folds que se editará recién ahora, a fines de septiembre. El disco se llamará Lonely Avenue y contará con once temas ("historias musicales", dijeron) en los que, suponemos, el imaginario mundano de Hornby se verá reflejado. El corte, "From Above", se puede escuchar desde hace unos días: un relato de amor entre dos personas comprometidas, un estribillo alegremente pop, con el piano de Ben como guía principal.
Fíjense.

Autor: Yamila Trautman

