Criticas

30.08.2010 | 16:18

Arcade Fire - The Suburbs

Ponerle a tu primer disco el titulo Funeral es marcar bastante alto el estándar en términos de madurez. ¿Cómo hace una banda joven para evolucionar hacia ese tercer disco de adultez después de haber arrancado con una meditación sobre la muerte y la pena? Para Arcade Fire esto no es problema. Estos rockeros indie de Montreal no tienen ningún prurito en lanzarse con grandiosos y solemnes himnos sentimentales cada vez que pueden. La mejor canción de su segundo disco, "No Cars Go", era un doble de "America", aquella clásica canción patriota de Neil Diamond, cosa que da una idea de la escala gigantesca que les ponen a sus himnos. En su fantástico tercer disco, The Suburbs, apuntan más alto que nunca, con números romanos y paréntesis en los nombres de las canciones. En su diccionario, "suburbio" no está para nada cerca de "sutileza". Pero eso sólo hace que el golpazo emocional sea mayor.

En The Suburbs, los Arcade Fire se abren a la vida familiar desde el punto de vista de los padres: un truco mucho más difícil. "Quiero tener una hija mientras todavía soy joven", canta Win Butler en el magnífico tema que abre el disco, "The Suburbs". "Quiero tomarla de la mano / y mostrarle belleza / Antes de que el daño ya esté hecho."

Lo curioso de Arcade Fire es la forma en que instintivamente elevan sus confesiones más íntimas a una escala de rock de estadios, con grandes baterías y teclados resplandecientes. Butler, su mujer, Régine Chassagne, y sus muchos colaboradores cantan sobre el entusiasmo transformado en pose siniestra ("Rococo") y sobre bandas indie abrumadas por la fama ("Ready to Start"). "Ejecutivos que beben mi sangre / Como los chicos en la escuela de arte dijeron que sería." Y sin embargo, tampoco confía en los chicos de la escuela de arte, confundido entonces en medio de un mundo en el que, como él mismo canta, "todas las casas que construyeron en los 70 finalmente caen / No significaron nada en absoluto".

Hablando de los 70, claramente estos músicos anduvieron desempolvando los viejos discos de art-rock alemán de sus padres, en especial de los meisters del ritmo ajustado como Can y Neu!. Los temas más ágiles, como "Ready to Start" y "Month of May", son más finos y malvados de lo que uno hubiera esperado. Baladas como "Deep Blue" van en busca de esa pompa pianística maricona del Hunky Dory de David Bowie, su disco sobre la danza de padres e hijos. En "Month of May", la banda canta sobre cómo el público de rock se está convirtiendo en un ámbito en el que "los chicos andan parados con los brazos bien cruzados". Podría haber sido una larga perorata onda "salgan de mi jardín". En cambio, termina sonando dulce y empático, porque los Arcade Fire no son muy diferentes de cualquiera de esos chicos –o padres– de los suburbios.

Por Rob Sheffield

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    06.09.10
    08:31
  • AndresAREs cierto, la mayoria de las criticas traducidas que publican son malisimas.Sobre todo, las de Rob Sheffield."Los temas más ágiles son más finos y malvados de lo que uno hubiera esperado" ¿Quien habla asi?
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