

Hay músicos que se destacan por su talento para componer. Otros, por sus cualidades como intérpretes. También existen los que sobresalen por su look. El carisma, por supuesto, es otro factor que puede determinar la vigencia de un artista. Y por último está Csibész, que llegó tardísimo al reparto de aptitud, facha y ángel, y así y todo roba con un croma de diez mangos, dos primas adolescentes medio putonas y una corbata amarilla re monona.
"Gigolo", se llama nuestro Hot Trash del día de hoy, y de él podemos decir que estilísticamente se encuentra mucho más cerca del uzbeco raro que de gente como Robert Fripp, los Beatles o Chopin. ¿Lo mejor? Las tomas en el living con los sillones y la mesa ratona corrida, el grandote hecho con cemento portland que le baila atrás y el hecho de que en un momento, afortunadamente, se termina.
Una vez más, recurriendo a mi memoria emotiva, recuerdo que conocí "Gigolo" cuando la oí salir la PC del Tito Pompei mientras se desarrollaba una recordada partida de dominó que él y yo disputamos el año pasado para celebrar el 17° aniversario de una de sus verrugas. Recuerdo que su esposa Silvia había hecho mondongo y que tres días después me robaron la bicicleta en Azcuénaga y Tucumán. Una hermosa época, realmente.
Escuchá, mirá, cantá, pegate una ducha, jugale veinte mangos al 34 a la cabeza en la Nacional de la tarde, sodomizá un loro y opiná, copate.

Autor: Diego Mancusi

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