

Hoy, señores, lo único que importa es William Campbell, representado pictóricamente por su antecesor en el cargo, Paul McCartney. Por eso, mientras guardamos la entradita en el bolso, nos limitamos a elegir nuestros cinco posts favoritos de todos los tiempos. No porque sean los mejores (eso, una vez más, lo dirán ustedes), sino por el grado de cariño que les tenemos y por las razones que se detallan al ladito de cada link. Y, lógicamente, también les pido que elijan los suyos. A saber:
1) "Tato por otro rato", el post reciente en el que juego a ser el Actor Cómico de la Nación refiriéndome al despiplume político alrededor de la muerte de Néstor Kirchner. Me gusta especialmente porque me probé que puedo escribir por fuera de mi zona de comodidad (la música y el humor absurdo) y porque siento que saqué el estilo de Tato de una manera que, aún lejos de su genialidad, lo evoca con justeza. Y el otro, "Tato es rock", también me hace hinchar el pecho. No creo haber escrito nada mejor que estos dos posts en todo este tiempo.
2) La primera de las efemérides, perpetrada allá por enero de 2009. Me gusta por la proporción de lulz por centímetro cuadrado de texto y porque me divertí mucho escribiéndolas, paso fundamental para que ustedes se rieran leyéndolas.
3) Un post "en serio" llamado "Bettie Page y el mérito de desnudarse" que subí en diciembre de 2008, cuando murió la diosa en cuestión. La razón es simple: me quedó redondito y expresa fielmente lo que me generaba esta figura tan polémica. Y entre los post serios, también destaco "Yo vi a Viejas Locas", aunque hubiese preferido no tener que escribirlo.
4) El primer "Elige tu propia aventura", representando a todos ellos. Eran un parto: me llevaba como cuatro horas escribir uno de estos, pero cuando estaban terminados me resultaban hilarantes.
5) El más comentado de todos: "Alguien debía decir basta", ese en el que desparramo guano contra los blogs trillados de "minitas" que hablan de sus ex y se ponen guarangas y escatológicas queriendo remedar a Carrie Bradshaw. Las razones: la repercusión y, carajo, que alguien tenía que decirlo de una vez (igual no sirvió para un carajo, viendo como estos engendros siguen proliferando).

Autor: Diego Mancusi

