
Este nuevo disco de Pablo Krantz añade una nueva y bonita página a una obra que comenzó a fines del milenio pasado, y que incluye recomendables discos y libros, siempre con títulos extensos e historias extraordinarias como marca de fábrica. Sin embargo, es desde la cotidianeidad más costumbrista que Krantz lanza una de las mejores declaraciones de amor de la historia: "Quiero aburrirme en tus fiestas familiares" eleva los clichés hasta anularlos. Cantor políglota, Krantz vivió varios años en París, y allí encontró su Norte. De vuelta en Buenos Aires, el más francés de los rockeros argentinos canta en español y también en la lengua de uno de sus principales referentes, Serge Gainsbourg, imprimiéndole una impronta energética, porteña y renovadora a la chanson francesa. Por primera vez explora la sonoridad de los bronces, que le otorgan una elegante grandilocuencia a sus canciones. Son pequeñas excursiones orquestales, que también se complementan con teclados vintage (Rhodes, Mellotron) y anacrónicos instrumentos de cuerdas, como bajos y mandolinas. Krantz se confirma como un notable juglar contemporáneo, que como un Zelig musical pone su ingenio y su narrativa al servicio del rock garagero, de la celebración gitana o de una balada romántica. A veces con melancolía, siempre con buen gusto.
Por Humphrey Inzillo

