
Tal como quien le saca la grasa al matambre y le deja la cantidad exacta para potenciar su sabor, Nikita Nipone procedió con su acostumbrado desparpajo, dosificándolo hasta hacerlo mutar en insolencia de maxilares firmes, electricidad, tonalidades menores y tensa calma de spaghetti western. Menos explayados en el humor y el eclecticismo y más focalizados en parir canciones concretas, el grupo se acerca a la reinterpretación nuevaolera del rock sanguíneo que hacen grupos como los Strokes o Kings of Leon, especialmente en temas como "Apagar el motor" y "Opciones" (con un riff que desgañitaría a la NME si tuviese pasaporte británico). Se valen, también, de cierta psicodelia oscura ("El extranjero", con los Onda Vaga como invitados) para reforzar el clima alienado, culminado por letras saludablemente cínicas ("exceso de cariño o mucha soledad, puede hacerte igual de mal") que miran el presente con ojo filoso.
Por Diego Mancusi

