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Hugo Lobo y Lisandro Aristimuño: hombres de radio

Sin conocerse, ambos músicos coinciden en protagonizar un ciclo radial; para los dos, el éter es otro espacio más de militancia independentista: la agenda la marcan sus gustos e intereses personales

Aunque no se conozcan personalmente, Hugo Lobo y Lisandro Aristimuño guardan entre sí tantas similitudes como pocos dentro de ese universo tan inmenso y cercano en el que conviven Roberto Pettinato, Bob Dylan, Michel Peyronel, Ron Wood, Walter Meza y cualquier otro músico que se arroje a la aventura de protagonizar un ciclo radial. Para ambos, el éter es otro espacio más de militancia independentista: la agenda la marcan sus gustos e intereses personales. Uno en Radio Atómika, el otro en FM La Tribu, curiosamente a la misma hora del mismo día: miércoles, a partir de las 22.

Hugo conduce Hombre Lobo desde que, una tarde del 2005, uno de los dueños de Atómika lo reconoció arriba del 108 y le propuso la idea. "Yo había hecho un programa que se llamaba De acá para allá, porque lo grabábamos en lo de un amigo y lo mandábamos en minidisc a una radio de El Calafate. Tenía ganas de hacer algo parecido, y justo apareció esto", cuenta el pilar de Dancing Mood. ¿Y qué es esto?: "Un espacio en una radio independiente, donde se pasa música que no está pautada por compañías o empresas, como sucede comúnmente". Es decir, nada diferente a lo que hace como músico o profesor: abrir horizontes ejerciendo su melomanía pedagógica.

Ese Asunto Suena Raro ya lleva su cuarta temporada, y también surgió de una combinación entre viejas experiencias, nuevos deseos y encuentros oportunos: "Cuando vienen amigos a mi casa, me gusta poner música acorde a la situación y a las personas que estén", cuenta Aristimuño. "Le pongo mucho interés, como si fuera un tipo de comida, eligiendo discos de acuerdo a sus personalidades. Un día, estábamos en eso con Gastón Montells (productor del programa y, en ese entonces, también de La Tribu), comiendo una picadita con birra y hablando de las bandas que yo le estaba pasando. Me propuso hacerlo en formato de radio y me enganché. Tuve un programa en una AM del pueblo de Luis Beltrán, Río Negro. Se llamó Avalancha Musical, lo hice con amigos del colegio cuando tenía diez años".

El envío de Aristimuño se sostiene entre columnas y columnistas, como Laura Casave y Parri en cine, el Chino Santa Cruz con tendencias musicales de época, o la suya propia de canciones nucleadas en torno a un concepto en común. En una época, supieron estar el periodista y músico Claudio Kleiman ("traía discos increíbles de su discoteca hogareña y nos enseñaba muchísimo"), y el historietista Liniers, soldado de honor que dio la baja por compromisos laborales, aunque "bienvenido sea mientras use ese tiempo para hacer sus historietas y aventuras personales", reconoce su amigo íntimo.

Lobo encara la recta con Mariano Rosatti de Papas Ni Pidamos ("me hace la segunda") y todo el arsenal de música que atesora en su memoria rígida. "De cuatro horas, pasamos música en tres y media. Se habla muy poco y las canciones las elijo en el momento. Lo tomo como si invitara a alguien a mi casa y pusiera discos para mostrarle cosas y, también, para escucharlas yo mismo", revela Lobo, en sintonía fina con el camarada Aristimuño, quien también programa música de su propia colecta. Por ejemplo, la que reúne centenares de discos independientes que recibe de otros artistas o que él mismo compra en las ciudades a las que va a tocar.

Pero son músicos, no falsos impostores, y la hilacha se les suelta en vivo y en directo. "Cuando vienen músicos invitados, me ofrezco como corista, guitarrista o percusionista, con una birome y un vaso. Ahí, hago de colado total. O con el Niño Rockola, un chico que hace todos los covers que se te ocurran y es muy divertido tocar con él", asume Lisandro. Hugo recuerda cuando tocaron con Dancing Mood y algunos invitados, poco después de su recordado show en el Ópera ("éramos 16 monos en una radio chiquitísima, un quilombo"), también aquel programa hasta las cinco de la mañana con Pablo Lescano y Damas Gratis, y las participaciones de Rico Rodríguez y Pauline Black. "Los trajimos nosotros a tocar, ¡y no estuvieron en ningún otro medio!", se jacta.

Aristimuño elige a Fernando Peña sin tanto preámbulo y Lobo destaca a Bobby Flores, pero "no tanto por el perfil sino por lo que pasaba, que era muy copado". El desdén por refrendar referentes del rubro radica en que el único espejo que reflejan sus intereses e intenciones para ser el de la música de gusto propio, oxígeno al aire que los tiene repartidos entre Almagro y San Martín las trasnoches de los miércoles.

¿Se sube esa música para bajar una línea? "Hay que ser valiente para mostrarse frágil, más en estos tiempos que corren" le dijo Lisandro a RS a principios de este año, plantando una bandera innegociable. "En mi programa, opino de lo que quiero, no le esquivo al bulto y hablo sin pelos en la lengua", ruge el Lobo, apurando el paso: incluso siendo instrumental, nuestra música tiene una ideología y un mensaje, pero ahora tengo un micrófono adelante y la oportunidad de hablarle a la gente".

Por Juan Ignacio Provéndola

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