
"No me acuerdo qué día es. ¿Martes? Para ser honestos no van a encontrar tanta gente en ningún otro lugar un martes". Esto no es París, no es Londres, no es Berlín. Es Buenos Aires, martes a la noche y en Niceto es dudoso que haya lugar para alguien más. Aunque ya estemos acostumbrados a la demagogia que suelen deslizar las bandas de afuera, estas palabras de la boca del productor Joseph Mount, líder de Metronomy, suenan sinceras y obliga a pensar en qué pasó con esta banda de Totnes, Inglaterra, que con un solo disco editado en nuestro país y algunos pequeños hits logró esta proeza de abarrotar de curiosos un día de semana uno de los lugares más deseados por cualquier banda en ascenso.
Por más que al otro día la mayoría de los desafortunados tengamos que madrugar, la noche se sostuvo gracias al grooveo mid tempo constante de la dupla Anna Prior en batería y Gbenga Adelekan en bajo, que construyeron una plataforma sólida y envidiable para que los demás instrumentos (sintes , guitarras, saxo) a cargo de Mount y Oscar Cash vayan apareciendo paulatinamente y prendan la chispa para que la banda tome vuelo y haga combustión, sobre todo en temas como "You Could Easily Have Me" y "Some Written". Sorpresivamente, no hubo lugar para las pistas disparadas. En la ejecución de todos los temas de la lista, que puso el pie de apoyo en su último álbum, The English Riviera, fueron casi enteramente en vivo posicionando a estos ingleses lejos de los grupos que no saben cómo llevar los discos al vivo. Así, por más que la noche arrancara con cierta timidez ("We Broke Free", "Love Underlined"), de a poco irían subiendo la tensión y dejando lugar para que aparezcan los hits ("The Bay", "The Look", "She Wants") que obligaron a todos al pasito corto, más por una cuestión de espacio que de ganas.
"Hay una cosa que quiero decir: gracias", soltó Mount, sin aire de showman en un inglés algo difícil de entender, mostrándose lo suficientemente atento para que no se lo tilde de amargo y lo suficientemente parco como para no querer enroscarnos la víbora del mejor público del mundo. Así, enmarcado en una puesta en escena escueta en la que únicamente colgaban cuatro telas muy grandes pintadas con retratos de los integrantes, aceleraron en el sprint final de la noche con "Some Written" y "Radio Ladio" ante la mirada perdida de algunos que, de repente, se acordaron que al otro día era miércoles.
Por Gonzalo Chaves
Crítica de The English Riviera

