

Déjolos con bzblues a quien agradezco infinitamente pero antes, una aclaración: debido a razones de nacionalidad innegables, el texto está escrito en venezolano. Hot Tracks es universal.
Imagina que no tienes dinero, que vives en una zona rural en una casa que se cae a pedazos llena de insectos que corretean por las paredes. El calor te aplasta y el frío entumece hasta el más profundo de los pensamientos. La vida no es precisamente amable contigo y te lo hace saber de muchas maneras. Lo único que tienes es una guitarra que está en una oscura esquina de tu podrida casa. Te mira, la miras, y no hay vuelta atrás. Empieza tu blues, la escalada hacia arriba.
A R.L. Burnside este tipo de vida le es familiar. Nació en Mississippi (prácticamente no salió de ahí hasta ser descubierto) pasó por todo tipo de situaciones como para ganarse el título de BLUESMAN. Pasó hambre, trabajó la tierra, se metió en problemas, mató un hombre, fue preso, mataron a su padre, hermano y tío en el período de un año.
Era un tipo de ojos vidriosos, voz rota, camisa mal abotonada, sombrero de camionero y caminar curioso. Sus dedos tocaban con un estilo muy particular haciendo que la estructura monocorde típica del blues del Mississippi te haga entrar en trance profundo. Pero por sobre todo era un chamán que sacaba a bailar sus demonios y fantasmas un rato, y los nuestros también.
Sepan que el Blues no es afinación, no son instrumentos caros ni compases prolijos. El blues es sucio, ruidoso y duele. A veces parece necesario llegar hasta ahí, porque para expulsar todos nuestros demonios, hay que mirarlos a la cara y bailar con ellos. Nada mejor que el blues de R.L. para hacerlo.

Autor: Yamila Trautman

