
"Quiero ver un pogo como el de los '90", agitó Dante Spinetta al público y enseguida redobló la apuesta: "¡El que no salta es Robocop!". Largaron "Mi Chevy y mis franciscanas" con Emmanuel Horvilleur en la otra guitarra y el Anfiteatro de Puerto Madero tembló... ¡Hasta se armó un círculo de pogo en el VIP! Después bajan un cambio y vuelven a levantar con "Jennifer del Estero". A esta altura de la noche ya quedó comprobado: los Illya Kuryaki &The Valderramas están de vuelta, wacho.
Aunque hayan pasado 10 años de la última vez que tocaron juntos en La Trastienda, la química entre ellos siempre corrió más allá de lo musical. Dos amigos de toda la vida que se quieren como hermanos, dos chicos-bien portándose mal. Durante esta década como solistas, Emma sonó en todas esas radios modernas a puro pop y Dante hizo un postgrado en ritmos latinoamericanos hasta llegar al reggaeton y convertirse en, lo que él llamó, un "guerrero urbano". Muchas veces dijo que los Calle 13 eran los mejores sucesores y parece que ahora vuelven al ring para recuperar la corona.
En este nuevo capítulo del "revival noventoso" era mucha la expectativa sobre cómo iban a sonar los viejos IKV en tiempos de Twitter y Wachiturros. Pero la dupla supo armarse de un buen repertorio hitero (apoyado en la trilogía imbatible de Chaco-Versus-Leche) que no se olvidó de sus raíces (improvisaron un medley a capella que empalmó "Fabrico cuero", "Es tuya Juan" y "No way José"). Hasta hubo pasajes acústicos que recordaron al MTV Unplugged de 1996 (Ninja Mental) en temas como "Virgen de Riña" y "Abismo". Un update de toda su discografía en 15 versiones que estuvieron a la altura de la leyenda.
Al igual que en la conferencia de prensa del mes pasado, Mario Pergolini ofició de presentador ("Piensen que en otro lado están sufriendo con Justin Bieber", ironizó por las pantallas) antes de que el grupo abriera con "Chaco" y "Apocalipsis Wow!". Emma peló un pantalón de cuero con flecos y Dante un traje con lentejuelas en la espalda, donde podía leerse la palabra "AMOR". La estética kitsch que los caracterizó. Por momentos rapearon y se sacaron chispas, por otros, se calzaron las violas y zaparon al frente a lo Prince (Dante volvió a hacer lo que mejor le sale).
"Che, una gloria estar acá con ustedes, ¡el que no baila hoy es un policía con dos cabezas", arengó Dante después de "Jaguar House" y "Jugo". Uno de los instantes más festejados fue "Coolo", dedicada especialmente a sus hijos ("Ellos tienen un poco la culpa de que nos hayamos reunido", confesaron). Dante fue el más charlatán de los dos, el más encendido. "El año que viene hay gira por todos lados y nuevo disco. Aguante, loco, ¡los queremos!", saludó a la gente bordeando el final, abrazó a su compañero y se fueron del escenario. Se guardaban las mejores cartas del mazo para los bises: "Remisero" (ancho de basto) y "Abarajame" (ancho de espadas). Truco, retruco y vale 4. La consigna del show latió más fuerte que nunca y ya nadie lo dudó: funk is back, motherfuckers!
Por Nicolás Igarzábal

