rollingstone.com.ar

Semilla Bucciarelli y Sergio Dawi: imagen y sonido

Mientras el Indio Solari los tantea para su próximo disco, los ex Redondos cortan camino con una sociedad audiovisual que propone música y proyecciones en vivo

Dicen que uno valora objetos y sujetos recién cuando los pierde. Que la distancia nos acerca y que, a veces, necesitamos del aprecio de un tercero para ponderar a un colega. Una ristra de frases hechas y sin sentido, por cierto, si se pretende insinuar con esto que Sergio Dawi y Semilla Bucciarelli recompusieron su sociedad artística tras Los Redondos tan sólo porque el Indio Solari declaró recientemente que quería contar con el talento de ambos en su próximo disco. La posta es que ellos ya habían cruzado sus destrezas en cauce común hace exactos diez años, cuando Los Redondos aún era un proyecto sonante que ocupaba sus agendas y Dawi aprovechaba los huecos para mostrarse en vivo junto a Damián Nisenson en DosSaxos2: "Semilla venía con su pizarra digital y su imaginaria, y cada noche vivíamos la sorpresa sin red de esas nuevas imágenes que sonorizábamos. Luego, cada uno transitó por su cuenta caminos similares, pero sucedió algo muy rico en ese entonces y dejamos la tierra fértil para lo que hacemos actualmente, que sería música escénica, cuadros sonoros, o como se le quiera llamar", recuerda el viento.

Músicos de profesión, ambos también se identifican por sus amplias virtudes artísticas que incluyen la pintura, la escultura, el dibujo o la escritura. La integración de muchos de esos lenguajes volvió a ponerlos cara a cara una y otra vez, la última de estas hace un mes, cuando Semilla inauguró su propia muestra de pinturas en La Plata garabateando con su tableta digital sobre una pantalla y el propio mameluco blanco de Dawi, quien acompañaba la traza con motivos pregrabados y tramas de saxo en vivo. "Lo interesante es poder mostrarlo en el momento, porque te engancha mucho. Vas siguiendo la línea del dibujo porque el ojo va al puntito del lápiz digital. Los colores, la música y el músico mismo en movimiento generan todo un mambo muy hipnótico", explica el bajista, antes de presentarse con su colega, bajo el nombre de Semidawi, el viernes en El Emergente Bar (Gallo 333) y el domingo en Tecnópolis.

¿Hay una estructura ensayada o todo transcurre en la improvisación?
Dawi: Tenemos una cuota importante de improvisación, pero le dimos una forma que nos permite rescatar, de la experiencia y la observación, lugares conocidos o predeterminados que constituyen la columna vertebral del espectáculo: yo tengo temas compuestos que libero con samplers y looperas para recrearlos, mientras que Semilla le da vida a cuadros pintados con antelación que esconde en su paleta.

Esta expresión está a medio camino entre la soledad de la pintura o el dibujo y la exposición de tocar en público. ¿Cuál de esas formas propone mayor comodidad?
Semilla: Yo me siento más cómodo en mi casa, no hay duda, pero el vivo tiene eso que es el comienzo y el final, de que ocurre en el momento y no hay vuelta atrás. También es cierto que tengo ganas de volver a tocar en vivo, de hacer un poco de ruido distorsionado. Grabé muchas cosas en guitarra y estoy armando un proyecto junto a dos chicos de Córdoba, que es donde vivo actualmente.

¿Es una calentura del momento o pretenden darle continuidad a Semidawi?
Semilla: La idea es continuar trabajando el formato e ir probando cosas, porque es muy interesante.

Dawi: Queremos seguir jugando con esta química que tenemos, disfrutar del vértigo que nos provoca y lograr que cada noche sea diferente.

El Indio los quiere en su próximo disco y ustedes se mostraron accesibles. ¿Se imaginan haciendo esto en un show de él?
Semilla: Para trabajar sobre los músicos tendría que ser un ámbito más íntimo, aunque no tendría problemas en hacerlo en las pantallas.

Dawi: Semidawi es una propuesta más experimental, no me lo imagino en un estadio. Con el Indio es otro lenguaje. Lo veo más en un teatro, una fábrica, un centro cultural, o en una noche de playa proyectando imágenes en los médanos mientras mi saxo canta historias que van pintando otras historias.

Por Juan Ignacio Provéndola

Notas relacionadas

A 10 años del último show de Los Redondos

COMPARTILO
 Notas mas leidas
PUBLICIDAD
Revista Rollingstone