
El primero de los muchos méritos de Crónicas del futuro es la forma en la que usa el metal como arcilla, moldeándolo para que cobre la forma del género que le ponen debajo. En lo subterráneo, podrá haber calma o complejidad, pero siempre se transparenta el heavy aportando su humor sombrío. Eso, seguido de una versatilidad prodigiosa que los lleva a apilar una intro espacial, unos sintetizadores de la era de gloria del progresivo y un repique digno de Maiden ("Elevación"), para después volver a las afinaciones graves y el sonido valvular ( "La resistencia"), arrimarse a los graciosos moños guitarrísticos de Frank Zappa ("Los extraños"), distorsionar a velocidades kilmisterianas ("Cyberpunk") y morir en "Alunizar", un último paisaje psicodélico. Tiene riffs marcados, pero hace lo que quiere con las estructuras. Es setentista y a la vez terriblemente joven. Es espeso y atrapante como una película noir. Es instrumental. Y es nacional, aunque no parezca.
Por Diego Mancusi

