
Fidel sabe lo que hicieron el verano pasado: la bomba de reggae romanticón que había detonado con International Love terminó de explotar definitivamente en manos de Dread Mar-I. ¿Qué hizo entonces? ¿Profundizar su mensaje de amor y paz? Ni ahí: en Arranque se lo escucha alternativamente desafiante, combativo, enojado, provocador, lanzado y peleador. Después de esa virtual trilogía que completan Emocionado (2007) y Forever Together (2010), parece haberle inyectado a su carrera solista una dosis de rabia punk de los tiempos de Todos Tus Muertos. Montado sobre un beat infeccioso y programaciones oscuras, Fidel le pone los puntos a más de uno ("Arranque", "Amigo", "Rebobina", "Somos nosotros"), arenga con sus proclamas ("No te escondas", "Déjenme fumar", "Me tiro de cabeza", "Garra de león") y desenfunda sus armas de seductor ("Berretín a full", "Leona"). Todo sin desviarse de su objetivo principal: agitar las mentes y los cuerpos, sí, pero en el campo o en la pista de baile.
Por Juan Andrade

