

"París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices".
Será una de las citas más famosas de Hemingway, esa con la que concluye París era una fiesta, esa que comienza con lo que luego fue título de otra obra literaria. Pero es también una de las citas más firmes y persistentes en la memoria de cualquiera que se haya acercado al relato vivencial de aquel viejo rudo pero frágil y, a un tiempo, una de las más maleables porque París puede no ser necesariamente París, París es cualquier sitio geográfico, París es un estado de la mente, París es una persona, una postal de la memoria, París es ese disco que rota fijo en la consola del soundtrack de tu vida, es ese tema al que nunca se deja de volver. Porque, y esto es una perogrullada pero es real, la peor pobreza es la pobreza del espíritu, y París, cualquiera de ellos, el refugio feliz en el que siempre se sentirán seguros los que sepan disfrutar sin más.
Quizás sin relación directa con todo lo anterior (o sí, uno nunca sabe), escuchamos una de las últimas presentaciones de The Raconteurs durante el año pasado en Third Man Records ahora dando vueltas por ahí para ser escuchada virtualmente. Una buena razón para volver a la banda también aletargada de Jack White y a sus mejores temas o simplemente volver.
Dejo "Consoler of the Lonely":
Y "The Switch and the Spur":

Autor: Yamila Trautman

