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02.07.2012 | 17:36

El nuevo reality de Telefe: para voz, no hay como la de Marley

El domingo finalmente vio la luz La Voz argentina, el nuevo concurso para los grandes valores del canto; aunque sin muchas novedades, le alcanzó para demostrar las enormes diferencias con las "creaciones" de Marcelo Tinelli

El Jurado: El Puma, los Miranda, La Sole y Axel

Después de promocionarlo tibiamente durante seis meses y hasta el hartazgo en los últimos días, La Voz argentina finalmente tuvo aire en la noche dominguera de Telefe. Con la conducción de Marley y un jurado de caras conocidas, pocos minutos pasadas las 22 estrenaron el último reality musical de la televisión argentina; por ahora, claro.

El nuevo ciclo estrella del ex canal 11, arrancó con un compacto explicativo a modo de tríptico turístico con Marley contando de qué iba todo, y pegadito arrancó el show con los jurados cantando juntos el "Himno de mi corazón" de Miguel Abuelo. Al final irrumpió el conductor listo para presentar a sus compañeros, y batiendo todos los récords cometió su primer furcio: olvidó presentar a Alejandro Sergi, algo sorprendente tratándose de un programa grabado; cosas del debut, dice.

Básicamente, se trata de un programa en el que un jurado se sienta de espaldas a los participantes mientras estos cantan, para juzgar "solo su voz". La mesa examinadora está integrada por: Soledad, Ale y Juliana de Miranda, Axel y el Puma Rodríguez (sí, es el Puma, aunque alguien lo haya confundido con un imitador, ¡esa es su cara!). Cuando encuentran una interpretación que los convence, aprietan un botón que hace que los rojos sillones se den vuelta y se encienda un cartel que dice: "Quiero tu voz". Si ninguno gira, el aspirante a estrella se volverá a casa por donde llegó quedando eliminado automáticamente. El participante que sigue en carrera, deberá elegir entre quienes hayan oprimido el botón para unirse a su grupo, de ahí que los jurados también son couchs (palabra irritante posbailando adquirida del inglés), porque le darán el entrenamiento necesario para la próxima fase.

En una segunda etapa, los seleccionados competirán entre ellos hasta que quede un solo ganador que será premiado con la edición de un disco que editará Universal.


La Voz es a Soñando por cantar, lo que Los Ratones Paranoicos a los Rolling Stones. "Pero salió primero", dirá el lector desprevenido. La respuesta es que Ideas del sur -la productora de Tinelli- con unos reflejos envidiables, sacó de la galera una copia de segunda selección cuando el formato adquirido por Telefe era apenas una promoción que rotaba en su pantalla. The Voice (tal es su nombre original), es un formato holandés estrenado hace dos años y con adaptaciones alrededor del mundo, incluyendo la de la cadena norteamericana NBC. En la versión vernácula, convocó a 15 mil aspirantes en todo el país, más otro tanto del casting on line.

Aunque el nuevo ciclo no viene a sumar grandes novedades a este tipo de formatos, deja en evidencia la precariedad de los programas made in Tinelli, porque los supera en producción y en factura (¡hasta tiene una banda que toca de verdad en vivo!), poniendo en pantalla algo que será más o menos atractivo, pero de calidad al fin. La clara muestra de esto se pudo comprobar el mismo domingo: mientras el programa de Marley arrancaba, en el Cantando 2012 de Listorti, Silvina Escudero le hacía sangrar los tímpanos a los televidentes con la olvidable canción de Amistades peligrosas "Me haces tanto bien"; terminando con su pareja de canto aplastando las narices en su generoso escote. Una imagen vale más que mil palabras.

Eso si, si alguien creía que en La Voz no iba a haber emoción, se equivoca, porque hay clips para algunos participantes que cuentan sus historias y sus sueños de cantar en la tele, para cerrar su presentación abrazados a su familia y llorando a moco tendido. Y nunca falta el pianito sentimental de fondo cuando empiezan las lágrimas. Los demás aparecen a oscuras como testigos encubiertos, para que el espectador pueda compartir el efecto con el jurado.

¿Hacía falta un nuevo ciclo dónde gente desconocida se presente a cantar? Parece que sí, o al menos es lo que el canal de la tres pelotitas piensa. Con famosos o sin famosos, la cosa parece ser cantar, un fenómeno curioso en una televisión que desde hace años le escapa a los programas musicales (léase con músicos y bandas de verdad); pero parece que el que los cantantes sean desconocidos y los temas que interpretan hiperconocidos, le da un condimento atrayente para las hordas de televidentes argentinos.

Contra algunos pronósticos, La Voz reventó el rating, echando por tierra el supuesto desgaste que podría haberle generado el ciclo del exaltadísimo Mariano Iúdica. Tuvo un promedio de 23.9 y duplicó en audiencia durante toda la competencia directa al Cantando por un sueño, alcanzando la mayor brecha en el último cuarto (de 22.45 a 23 hs.): 25,8 a 11,4. Durante la última hora compitió contra Jorge Lanata que arrancó con el monólogo -que había sido grabado el viernes- y sorprendió saliendo en directo desde Tucumán, una de las provincias donde lo sacaron del aire. La apuesta fue fuerte y tuvo su correlato en los números: sumó 4 puntos llevando los 11 del Cantando a 14.4 y no paró de subir hasta alcanzar los 15.8 (promedió 15.1), mientras La Voz perdía un punto. Por su parte, Rial y la metatelevisión ya están encontrando la forma de sacarle provecho.

En definitiva, La Voz viene a ocupar el lugar vacante que dejara Talento argentino, con un conductor que con equívocos y todo demuestra su indiscutible oficio en cuanto formato le toca llevar, y un jurado seleccionado con ojo clínico que hace que haya para todos los gustos. Y, por ahora, con un buen nivel de participantes. Mientras tanto la tele le sigue haciendo honor a Roberto Galán: si lo sabe, cante.

Por Christian Sánchez


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