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07.12.2012 | 11:39

Personajes 2012: Chano Moreno Charpentier

Este año, Tan Bionica conquistó el Luna Park y le puso música a la serie Graduados; pero para su cantante y líder, lo más importante de todo fue haberse ganado un lugar en el mundo; leé la entrevista antes de su show gratuito de este sábado, en Figueroa Alcorta y Pampa

Foto de Eugenio Mazzinghi

Con unos zapatos de gamuza azul eléctrico que brillan en sus pies, Chano Moreno Charpentier recuerda el día que vino a River a ver el último show de los Redondos. "Entré re temprano y aguanté todo el día parado acá", dice, "pero cuando arrancó el recital me fui a la tribuna. Daba miedo". Ahora hacemos silencio: Lady Gaga está por salir a tocar.

No es exactamente la primera vez que Chano ve un show de Lady Gaga. En el micro de gira de Tan Bionica, él y sus compañeros (su hermano menor, Bambi, que toca el bajo; el baterista Diego Lichtenstein y el guitarrista Sebastián Seoane) suelen estudiarse este tipo de presentaciones de dimensiones masivas y después intentan replicar eso en sus shows, usando secuencias de cronometraje in-ear. "Anoche los chicos fueron a ver la película de Coldplay, ¿la viste?", pregunta, refiriéndose a Coldplay Live 2012. "Vemos estas cosas todo el tiempo, para sacar ideas."

Cuando las luces del estadio se apagan, le pregunto si alguna vez fantasea con tocar acá. "Si no tuviera esa fantasía, no podría seguir", dice.

Semanas antes de ir con Chano al recital de Gaga, estamos en la terraza del nuevo lugar que alquiló Tan Bionica, en el barrio de Saavedra. El grupo ha invertido la mayor parte de lo que ganó con Obsesionario, su exitoso segundo álbum (tuvo siete cortes de difusión), en construir una sala y un estudio, y en equiparse con toda la tecnología necesaria como para grabar muchos discos más. "Este año hicimos este lugar, donde estamos ahora", señala Chano a su alrededor. "Compramos instrumentos por el valor de autos, gastamos miles de dólares en mejorar la secuencia del grupo."

Hasta Obsesionario (2010), Chano era "camarero" de Sucre, un restaurante de Belgrano. El grupo, una ajustada maquinita electro-rock con bombo en negras que impacta en el no-target del público bolichero, arrancó este año en velocidad anunciando un Luna Park (finalmente serían tres). Después tocaron en el Rock in Rio Lisboa, en Portugal; cerraron, en el Club Ciudad, un festival en el que estaba Babasónicos; grabaron la cortina musical de Graduados, la serie argentina más vista del año. Y, cuando estemos terminando esta entrevista, Guido Iannaccio, el manager de la banda, le avisará a Chano que, confirmado, el 8 de este mes cerrarán su 2012 consagratorio con un recital en Figueroa Alcorta y Pampa: un hito reservado para artistas populares de gran alcance.

Pero no han pasado ni quince minutos cuando Chano dice: "Por esto que tenemos hoy, yo hubiera hecho un trato con el demonio. Hubiera cambiado mi propia vida". El, un sex symbol pop y heterosexual de los que Argentina no suele producir (podría adornar tapas de revistas del segmento teen), es súper amable en persona; no se parece nada al granadero estridente que da en las fotos del grupo. También es inseguro hasta la médula y se relaciona con el mundo de una manera algo torpe. Podría decirse que esto que hace es la forma que encontró de interactuar con la sociedad.

Mientras abajo, en el nuevo estudio, Bambi y Lichtenstein terminan "Ciudad mágica", el primer single del disco que saldrá a comienzos del año que viene y lleva la estructura del rotadísimo "Ella" a otro nivel, arriba Chano, de 31 años, reflexiona: "Se necesita mucho sacrificio para integrarse a la sociedad. A mí siempre me costó y ahora lo disfruto muchísimo".

El cantante que alcanzó todo lo que soñó y se propuso no quiere dejar nunca más las cosas en manos de la suerte. "No quiero perder esto, que podamos tocar para tanta gente. Me da mucho miedo", dice. "Es un honesticidio, una declaración de honestidad. Pero no quiero la vida sin esto."



¿Cuál creés que fue la mayor conquista del grupo este año?
Tal vez muchos piensen "este pibe, qué se cree", pero ya me siento parte de la cultura. Quien quiera verlo como la pobreza musical de la cultura, o como el pibe pop o el asqueroso de Tan Biónica, puede hacerlo. Pero creo que este año lo más grosso que conquistamos fue eso: un lugar. Bueno, malo. creo que ahí hay un mensaje.

¿Cuál sería?
Creo que mi mensaje le puede servir a la gente que no se siente parte. A mí me pasó algo, incluso creo que fue cuando empecé a ver por qué necesitaba drogarme: me di cuenta de que lo hacía porque nunca me había sentido parte de nada. Y, cuando me empecé a drogar, encontré un lugar, todos tenían la misma necesidad. Ahora Tan Biónica es ese lugar mío en el mundo.

Llevás varios años limpio de drogas.
Seis, con una recaída. Cuatro en realidad.

¿Sentís algo especial por completar otro año limpio?
No. Yo sé que hay cosas en mi vida que son innegociables. Tan Biónica es innegociable. Mis sueños son innegociables. Y ahora mi nariz es innegociable.

¿El éxito de Obsesionario modificó de alguna manera tu forma de componer?
Al principio existía esa inseguridad, que se sumaba a que habíamos hecho un disco bueno o que tuvo aceptación popular. Lo que sí creo es que sostener esto se trata de ser auténtico, no de estrategias o artilugios en los estribillos.

Hiciste el tema de Graduados con Cachorro López. El programa, ¿lo viste alguna vez?
No. Leí la primera página y armé el tema. Pero primero, cuando les conté a los chicos que me había llamado Cachorro, se pusieron re contentos. Y cuando les dije: "Quiere que cante un tema para una novela", ya todos pusieron otra cara. Porque, viste, los músicos le tenemos como miedo a la televisión. Tuvimos que hacer terapia.

¿De verdad?
Sí, sí. porque teníamos un problema psicológico de no saber qué hacer. Yo no quería ser el responsable: "Uh, ahí está Chano: el que cagó Tan Biónica". Pero al final resultó bien.

¿Qué hiciste después de llenar el Luna Park?
Hice la falsa vida que cree la gente que tiene una estrella de rock. Mi hermano dice: "A mí me hace bien, después de tocar en el Luna, ir a mi casa y cenar con mi novia. No tener una pendeja que me diga: «Ay, cómo brillaste»". En cambio yo, después de eso, no pude conectar con lo que había pasado. Era mucho.

Este año cerraron el festival Beldent. En el line-up estaba Babasónicos, que se supo que no se lo tomaron muy bien. ¿Qué sentiste vos al respecto?
A mí también me pareció injusto, pero nuestro público tiene una carga muy alta de histeria y se hace escuchar. Antes, yo me acuerdo que me enojaba con Rolling Stone, porque veía otros grupos en la revista y me daba envidia, hasta que entendí que ese tal vez no era nuestro momento. Y la verdad es que ahora es nuestro momento.

Por Juan Ortelli



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