Último momento

 

Leer en

 

Noticias

12.12.2012 | 15:42

Fantasías de ayer y hoy

Cómo cambió el consumo de cine fantástico a través de los años; ¿se acuerdan de Krull o El cristal encantado?

Películas con enanos, con hobbits, con trolls, con elfos, con petisos barbudos, con seres de otros mundos con gargantas ásperas, con poderes especiales desplegados en lugares de sueño o pesadilla, con viajes a otros tiempos u otras tierras. Películas que hoy son parte del cine masivo más masivo, y que además ganan premios (¿quién habría vaticinado en los ochenta un Oscar para Peter Jackson?). Y que son tomadas en serio por mucha gente adulta, que sin vergüenza alguna usa remeras con esas cosas, y hasta colecciona con orgullo muñequitos. Sepan, queridos amantes de la fantasía, que en los ochenta las cosas eran muy distintas, y quizás esos adultos que hoy enfundan sus panzas bajo algún fanatismo fantástico impreso sobre una camiseta negra hayan sido los que en los ochenta vieron alguna de estas cosas, que ni soñaban con el lanzamiento y la atención generada por El Hobbit, que ni soñaban con que el cine de fantasía fuera hoy así de masivo y triunfante.

1. En los ochenta algunos vimos Krull. Sí, Krull, y más de una vez en cine. Dirigida por Peter Yates (el de Bullit), Krull era una de esas aventuras en tierras extrañas, un señor de los anillos un poco de outlet, con Liam Neeson en un papel secundario. Y sí, hasta jugamos al videojuego -en el que había que hacer volar esa estrellita- tal vez en el Atari. ¿La vieron? Bueno, pueden ver el trailer.



2. Y vimos, claro, El cristal encantado, de Jim Henson y Frank Oz. Y también vimos Laberinto, de Jim Henson. Pero Laberinto tenía más atractivos por fuera de la fantasía: estaba Jennifer Connelly, estaba David Bowie, las escenografías eran de estilo Escher (aunque, niños, no sabíamos quién era Escher). El cristal encantado era fantasía pura y dura, transcurría hace mucho tiempo en un mundo imaginario, y había seres que se definían como "Urskeks", "Skeksis", "Mystics" y "Gelflings". Los Gelflings eran unos elfos, unos seres petisos con cara de mono mezclado con Tinkerbell (o sea, Campanita).



3. Vimos también Los aventureros del tiempo (Time Bandits), con varios Monty Python y dirigida por Terry Gilliam. ¡Y con Sean Connery! Y también con enanos. Era una película que nos daba un poco de miedo a posteriori, sobre todo de que apareciera un caballero con armadura y lanza saliendo del placard de nuestra casa (pero no conocíamos la expresión "salir del clóset"). Tampoco sabíamos muy bien quiénes eran los Monty Python, y todavía no habíamos visto las de Connery como Bond. Veíamos cine de fantasía, que se estrenaba con menos ruido y con menos premios, pero con tráilers hechos con humor y conciencia paródica como este:



Por Javier Porta Fouz

Notas relacionadas

Lo mejor del cine 2012: un balance deforme | Por qué al cine australiano le gustan tanto las lentejuelas | Clint Eastwood: soy leyenda | ¿Por qué Hugh Grant es lo máximo? | Cinco grandes momentos musicales de Will Ferrell | Del ridículo sí se vuelve: lo mejor y lo peor de Ben Affleck | Cinco viajes en el tiempo que deberías ver | Que se vengan los reestrenos | Diez peliculones que cumplieron 30 años | Disquerías en el cine: tres grandes momentos

Quienes leyeron esta nota, también leyeron: