Último momento

 

Leer en

 

Noticias

30.01.2013 | 13:14

Chano y la explosión de Tan Biónica

Sinfonías adolescentes y el amor después de arruinarse; cómo hizo para vencer sus demonios y dar el último gran golpe del rock nacional

Chano en la tapa de RS. Fotos de Eugenio Mazzinghi

En el nuevo número de Rolling Stone, el editor Juan Morris se subió al micro de Tan Biónica durante una gira por la Costa Atlántica para tomarle la temperatura en la ruta a la banda más caliente del momento y trazar el perfil de Chano Moreno Charpentier, el último ídolo pop del mainstream local. Acá, un extracto de la nota de tapa, "Tan Biónica, en busca de la tierra prometida".

Esta mañana, Chano Moreno Charpentier se despertó en la misma cama que Celeste Cid. Afuera estaba amaneciendo. A través del ventanal de la habitación se veía el jardín, la pileta a la que Chano todavía no se metió ni una sola vez y más allá el muelle y la laguna que hay frente a la casa que alquilaron por el verano en un country camino a Pilar. "Y de repente, pensé: «¿Qué pasa acá? ¿Habrá cocodrilos en la laguna?» Te juro que todo era tan perfecto que me asomé a ver qué onda."

Después de vestirse, se subió a la camioneta y la llevó a Celeste hasta Don Torcuato, al set de grabación de la tira Sos mi hombre. De ahí, manejó por la Panamericana hasta Olivos y desayunó un café ristretto, un jugo de naranja, dos medialunas y otro ristretto más en un bar cerca de su departamento, como si necesitara volver a su barrio para empezar el día de una forma más real.

"El pensamiento de un falopero cuando estás mal es: «Uy, este dolor me va a durar toda la vida». Y cuando estás feliz, decís: «Uy, ¿esto cuándo se va a acabar? ¿Por qué está todo tan perfecto? Acá tiene que pasar algo»", dice.

Es un miércoles a la tarde y estamos en Selquet, una confitería con vidrios ahumados y empresarios haciendo negocios en la esquina de Figueroa Alcorta y Pampa. "Fumar quita años de vida", dice el paquete de Marlboro del que Chano acaba de sacar un cigarrillo, pero no parece alguien preocupado por esos detalles. Al lado, tiene la taza del ristretto que se acaba de tomar de dos sorbos: el quinto shot de cafeína concentrada del día.

Chano es de esa gente que fuma con cierta desesperación, como si sufriera los cigarrillos. Si está en su casa y se le acaban, por más que sean las 4 de la mañana y ya no vaya a prender ninguno más, la ansiedad lo lleva a cruzar hasta la estación de servicio a comprar un par de paquetes. Aunque hace cuatro años está limpio de su adicción a la cocaína, sigue conectándose con las cosas de una forma adictiva, intoxicándose con otro tipo de sustancias o sensaciones. "Busco que la vida me pegue, todo el tiempo. Y me pasa también a la hora de relacionarme: necesito estar con una chica y que me flashee o tomar un café y que esté espectacular."

Chano, que en realidad se llama Santiago, tiene 31 años y una genética de ídolo pop con un núcleo duro de fans en los adolescentes pero, al igual que sus canciones -piezas de electro-pop agridulce, con melodías de una gran potencia radial y letras de un dramatismo amoroso exacerbado, que conviven con la tradición de Soda Stereo y Miranda! y al mismo tiempo con el universo de Axel, Jesse & Joy y otros héroes de los 40 Principales-, atraviesa varios mundos y targets: puede ser tapa de Rolling Stone y, a la vez, podría estar perfectamente en la portada de la revista teen TKM.

Cuando habla, tiene un brillo nervioso y malicioso en los ojos celestes. Su forma de reírse sugiere que está pensando cosas que no debería. Tiene el pelo revuelto y con un jopo natural, sin gel, y un corte de cara parecido al de Colin Farrell o Adam Levine, el líder de Maroon 5. Esta tarde tiene puesta una camisa de jean arremangada, unos chupines y unos zapatos blancos con escamas. Dentro de una semana, después de pasar cinco días arriba del micro de Tan Biónica, voy a saber que Chano se compra todo al menos dos veces. Esa camisa de jean que lleva puesta la tiene tres veces. Los anteojos de sol de marco rojo, comprados en un shopping de Lisboa cuando tocaron en el festival Rock in Rio, dos veces. Los zapatos blancos también. "No soporto la frustración de que se rompan las cosas", dice. "Es una forma de tratar de alterar la vida, pero igual nunca logro ganar, porque la cosa que no backupeé, se caga."

Recorré la galería de fotos.



Notas relacionadas

La gran fiesta de Tan Bionica: pop y gritos | Personajes 2012: Chano Moreno Charpentier

Quienes leyeron esta nota, también leyeron: