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20.03.2013 | 11:26

Morrissey: "Espero que esto no sea el fin"

Por problemas de salud, el ex The Smiths canceló el resto de su gira; mientras deseamos que se recupere, estuvimos en dos de sus últimos shows

Fotos de Diego Miranda

Es oficial: después de haber pospuesto todas las presentaciones del mes de febrero, Morrissey canceló el resto de la gira debido a su estado de salud. En un escueto mensaje escrito desde la ciudad de México, donde iba a presentarse en el festival Vive Latino, le dijo a sus fans: "Espero que esto no sea el fin, y que haya otras chances". ¿Melodramático? Para nada, en los últimos tres meses a Moz le aquejaron un triunvirato de dolencias: Esófago de Barrett, una úlcera sangrante y una neumonía doble.

Con ánimo de alejar ciertos fantasmas sobre el futuro del cantante, estuvimos en los dos shows que hizo en Los Angeles: en el Staples Center, para 20.000 personas, y al día siguiente en el auditorio de un colegio, para 1.500.

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Se sentía en el aire: todos temían que esta fecha sufriera la misma suerte que todas las anteriores. Pero no - Moz volvió a tocar (por partida doble) en Los Angeles, una ciudad a la que le ha demostrado su afecto infinidad de veces. Sangre irlandesa, corazón inglés, y alma angelina.

Como siempre, después de una selección de videos de Shocking Blue, Small Faces, Nico, Sparks, y New York Dolls, finalmente cae el telón del Staples Center. El encargado de hacer una introducción muy poco memorable es Patrick Dempsey, actor de la serie Grey's Anatomy. Después, la voz penetrante de Klaus Nomi cantando "Death" hace acto de presencia en los altoparlantes, y ahora sí, Morrissey sube al escenario, para arrancar con el enorme clásico de The Smiths "Shoplifters of the world unite".

Una de las grandes victorias personales del cantante fue lograr que el Staples Center ofreciera un menú mayormente vegano, algo que el mismo Paul McCartney había intentado lograr antes sin éxito. Una recorrida rápida por los pasillos mostró a todos los McDonalds del lugar con las persianas bajas, y varias mesas de información de la asociación PETA.

"Sabrán disculparme si caigo muerto", dijo en tono solemne promediando el show. Su estado de salud, que había mantenido en vilo a sus fanáticos, no afectó en lo absoluto su voz ni su presencia escénica. Es más, parece haberle dado aún más fuerzas. Fiel a sus convicciones, tampoco faltó lugar para pegarle un tiro por elevación a Beyoncé, a quién acusó de colaborar directamente con la extinción de los rinocerontes por usar carteras hechas con la piel de este animal.

La banda que lo acompañó fue la misma con la que tocó en GEBA, y sonó igual de contundente. Un show de poco más de una hora y media, con la típica frialdad que muestra el público angelino en estadios masivos. Pero esto cambiaría radicalmente al día siguiente: la misma gigantesca puesta en escena sería usada en el gimnasio del Hollywood High School, un lugar para apenas 1.500 personas.

Después de hacer fila durante más de 7 horas y de haber pasado por un tedioso control de seguridad, los fanáticos se llevaron quizás la única desilusión de la noche: no había manera de comprar alcohol o comida de ningún tipo. Eso sí, había un enorme puesto de merchandising con artículos para todos los gustos. ¿El accesorio más vendido de la noche? Un cubre-almohada con la frase "Last night I dreamt that somebody loved me". El encargado de hacer la introducción esta vez fue Russell Brand, quien pintó magistralmente al cantante de una sola pincelada: "Cuando lo vemos sobre el escenario, todos reconocemos en Morrissey a la persona que nos ofreció la salvación cuando estábamos realmente solos. Alguien que puede elevar lo mundano y vulnerable, para convertirlo en algo heroico".

Es sabido que los latinos que viven en Estados Unidos lo aman. Y él lo ratificó desde un comienzo: las primeras palabras que dijo apenas tomó el micrófono fueron "¡Viva México!", lo que generó una respuesta masiva de parte de la concurrencia. Así es: en esta ciudad, él juega de local.

Si bien la lista de temas fue parecida a la de la noche anterior (muchos clásicos de The Smiths, más un recorrido por su carrera solista sin detenerse en ningún disco en particular), la gente estuvo mucho más conectada: cantando hasta la última palabra, saltando, y arrojándole flores y todo tipo de regalos. Quizá esta fue la razón por la que decidió hacer una versión impromptu y a capella de "Asleep". Promediando el show, decidió darle el micrófono a la audiencia para que se expresara. Lejos de tener ataques de histeria, varios fanáticos le dieron las gracias, uno por uno. Poco después sendas camisas volaron hacia la gente durante las dos últimas canciones, "Let Me Kiss You" y "The Boy With the Thorn in His Side".

Pero el momento más emotivo, por lejos, fue antes de "Please, Please, Please, Let Me Get What I Want". Caminando hacia un rincón del escenario, hizo un comentario que arrancó un suspiro colectivo de sus acólitos: "Me gusta pensar que en un futuro, podré levantar mi cabeza, donde sea que termine. en una unidad psiquiátrica. Por favor, recuerden que los amo". Es palabra de Moz.

Por Diego Miranda


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