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20.03.2013 | 16:56

Propuesta indecente: 20 años de un bodrio

La película dirigida por Adrian Lyne cumple dos décadas: analizamos la grasitud de su estética noventosa y más

El 7 de abril se cumplirán 20 años del estreno de esta película en Estados Unidos. Y el 6 de mayo los 20 años del estreno en Argentina. OK, todavía no cumplió las dos décadas. Y festejar antes, dicen, trae mala suerte. Bueno, por eso mismo, mejor que estos bodrios tengan mala suerte a futuro. En el pasado, en 1993, Propuesta indecente tuvo muy buena suerte en su estreno y recaudó bestialmente con su fórmula de "película de concepto": pareja profesional y enamorada pero que necesita más plata para sarasa. y viene un millonario y les ofrece un palo verde para acostarse con ella. Así, todo a la luz del día, de forma supuestamente elegante: negociación, dudas, bueno, sí, y después, lo demás, etc. Todo filmado con la estética publicitaria de Adrian Lyne, con su descaro y su capacidad de venta apelando al mínimo común denominador para la comprensión de sus "temas candentes".

Aquí pueden ver cómo va preparando el diálogo de la manera más burda para llegar a donde quiere llegar. Y los inserts de las bolas de pool, bueno, ¡sutiles, finos como Naranjú de maracuyá!


La estética mainstream noventosa de lo peor inundaba Propuesta indecente. A principios de los noventa, los que habíamos visto cine en los setenta y los ochenta nos encontrábamos de repente atacados por una imagen exageradamente brillosa (no brillante), todo tenía que estar como recién lustrado. En inglés la palabra que define esta búsqueda grasa del brillo es "glossy". Aquí pueden apreciarla, con bochornosa obviedad visual, metafórica y musical:


Otro de los grandes bodrioéxitos "de concepto" de Lyne, Atracción fatal (1987), tenía un argumento con muchos puntos de contacto con la primera película dirigida por Clint Eastwood, Play Misty for Me (1971). De todos modos, la originalidad sería lo de menos en un cine así de berreta. Pero no podemos dejar de apuntar que Propuesta indecente, de 1993, tomaba algunas de las ideas de esta película de 1992:


Y, como bonus, va este lindo comentario sobre Atracción fatal del crítico chileno Héctor Soto:

"Dueño de una filmografía en la cual no existen muchos motivos para enorgullecerse (Flashdance, Nueve semanas y media), Adrian Lyne obtiene con Atracción fatal un triunfo antes en el campo de la comercialización que en el de la expresión artística. Al respecto no hay por qué rasgar vestiduras. Sería una beatería hacerlo. Pero, por otra parte, tampoco hay razones para ver en la película poco menos que un magisterio de comportamiento conyugal. Si es por lecciones, mucho más original es la que sacaba un espectador bastante perceptivo: según él, al ilustrar los peligros de la relación adúltera fugaz, la obra rescata las ventajas del adulterio institucionalizado, como en los viejos tiempos. Nada de flirteos efímeros y de una noche. Sí, en cambio, a las amantes instaladas con casa, camas y petacas, en relaciones tan formales como el matrimonio. Con algo de esa formalidad, el protagonista no habría tenido ningún problema. Es probable."

Por Javier Porta Fouz

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