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17.04.2013 | 15:30

Ponele amor al título

El abuso del término en los nombres de las películas (que no lo llevan originalmente) llega a su máxima expresión esta semana con Jugando por amor y Tu amor, mi perdición; analizamos la historia de esta obsesión

Fools Rush In: acá, Un impulsivo y loco amor...

De los siete estrenos de esta semana, dos tienen la palabra amor en el título: Jugando por amor y Tu amor, mi perdición. Y ninguno de los dos lleva amor en el original; se llaman Playing for Keeps y Au galop respectivamente. Es larga la tradición de títulos que no respetan el sentido primigenio, y una de las palabras más abusadas para este acto es "amor".

Uno se imagina el momento de decisión del título local:

- ¡Ponele amor!
-Pero la traducción debería ser "El infierno es un lugar horrible y te cagás quemando"
- Bueno, ponele El amor de Satán o Satán enamorado.
-OK, hecho.

Pero ojo, no es de ahora el amor por la palabra amor en el título. Por ejemplo, en 1930, una película alemana llamada Delikatessen se estrenó por estas costas como Amor, alegría y champagne. Y hay centenares de ejemplos de todas las décadas. ¿Annapolis Salute? El amor no espera. ¿Prison Nurse? Amor en la cárcel. ¿The Theory of Flight? Vuelo en busca del amor. ¿His Girl Friday? Ayuno de amor. ¿West Side Story?: eh, ejem, Amor sin barreras. ¿Fucking Amal? Eh, bueno, Descubriendo el amor (en inglés también estuvieron amorosos y le pusieron Show Me Love). Y ya que estamos, vean qué lindo trailer tenía esa película sueca:


Hay tantos pero tantos ejemplos más que no tiene sentido hacer un listado, pero hay algunos lindos de destacar, como los que ni siquiera son traducciones, porque el original es un título en español: la película mexicana de 1938 Caminos de ayer (también conocida como La mano de Dios) acá fue Amor de mis amores. Y un caso ya directamente increíble fue el de la película española La ardilla roja (dirigida por Julio Medem), que acá se estrenó como Una vez, un amor:


¿Los motivos de tanto amor? Suponemos que vende más, que lo tienen bien medido, que saben que si le ponen "amor" o "loco" está asegurada la recaudación (¿?). A veces usan la combinación de ambas palabras: Fools Rush In fue Un impulsivo y loco amor y Non ti muovere fue Un loco amor.

Lo más simpático de todo esto que cuando finalmente se presentó la oportunidad este año de ponerle "Amor" de título a una película con toda lógica y autoridad, no tradujeron y quedó en francés: Amour, la película de Michael Haneke ganadora del Oscar a la mejor película extranjera.

-Che, esta se llama "Amor", ¿le ponemos "Amor"?
- ¿Estás loco? No la va a ver nadie, dejale Amour que vende más.

Por Javier Porta Fouz

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