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30.04.2013 | 12:24

De La Tierra: insólito supergrupo heavy metal

El baterista de Maná y el ex líder de A.N.I.M.A.L. arman una banda pesada para regresar a los 90

Alex González estaba impresionado. En 1996 ya había vendido millones con Maná y su fórmula de pop y baladas rosadas. Pero esto era algo completamente distinto. La geopolítica expansionista por fin había llegado al heavy metal en América latina: Sepultura, en plena era de Roots, el disco con el que declaró sus principios brasileños y aborígenes en el espectro más extremo del thrash, abrazaba públicamente a A.N.I.M.A.L. en un Obras épico. Y A.N.I.M.A.L. mismo, con Fin de un mundo enfermo, el LP que forzó un giro casi radical en la historia del metal argentino, llegaba más lejos todavía. Desde la trasnoche de sábado en MTV, el VJ chileno Alfredo Lewin tomó a la banda de Andrés Giménez casi como una causa propia, para invitarlos al piso de Headbangers con un show en vivo donde él mismo terminó saltando en cámara. De repente, la lógica anglo y las fronteras del género eran mucho más flexibles de lo que parecían.

Dieciocho años después, González asegura: "Todo eso fue alucinante. Hoy, con Andrés y la banda queremos eso, reiniciar el movimiento, volver a hablar de latin power. Metallica llena el Palacio de los Deportes ocho veces en México DF, pero no hay una banda latina que hoy se imponga en el Ozzfest, en los grandes festivales del mundo. Vamos por el orgullo a nuestras raíces". El resultado es De la Tierra, con Giménez en guitarra y voz, González en batería y dos jugadores inesperados: el guitarrista Andreas Kisser de Sepultura y Flavio Cianciarulo, bajista de Los Fabulosos Cadillacs.

¿Un supergrupo? Giménez mismo se ríe ante la noción. "Esto no es un reality. No tenemos ni mánager ni disquera, hasta estamos peleando con el estudio la guita del disco que vamos a hacer, ¡porque la ponemos nosotros!" La grabación comienza este mes entre Buenos Aires y San Pablo, tras una decena de ensayos porteños en los últimos meses de 2012, con diez canciones que todavía no tienen título. Giménez -hoy en D-Mente- no piensa dejar lugar a duda: "El sonido es una mezcla de Sepultura con A.N.I.M.A.L. Tiene velocidad, breakdowns, riffs tipo death metal. O sea, metal-metal".

De La Tierra surgió de una casualidad. "Con Alex nos veníamos cruzando hace ocho años, nos hicimos amigos, siempre decíamos de hacer una banda y siempre que entraba a su camarín veía que era todo metal", dice Giménez. González apunta: "Cuando vinimos con Maná en 2011 a Vélez, ahí lo cerramos". Cianciarulo y Kisser, amigos de ambos -Kisser había tocado "Corazón espinado" con Maná en el Rock in Rio de ese mismo año- fueron ideas arriesgadas: los dos aceptaron de inmediato.

Nadie puede dudar de las credenciales de Kisser en el género, o de las de Flavio: en los 90, coqueteó con el Buenos Aires Hardcore para editar a los cruciales Minoría Activa en su sello Resiste! Records e hizo un disco memorable con Ricardo Iorio. Y nadie puede escaparle a la paradoja de que el baterista de la banda definitiva del pop latino incursione en el heavy. Pero en su iPod, conviven desde Deftones hasta Anthrax o Suicide Silence, con amigos y consejeros como Paul Bostaph -ex baterista de Slayer- o Danny Carey de Tool. "Para la banda me puse un doble bombo", dice: "¿Con qué otra cosa podría tocar metal?".

Por Felix Montsalvat


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