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21.08.2013 | 13:33

El conjuro: cinco lecciones de terror

Las enseñanzas entregadas por una de las películas del año

Se estrenó hace dos semanas y es una de las mejores películas de terror del año. Bah, una de las mejores películas del año. Aquí van apuntadas brevemente cinco características de El conjuro, que nos gustaría ver con mayor frecuencia en el resto del cine de terror.

1. El conjuro cuenta. El director James Wan (el que inició la saga de El juego del miedo) procede como un narrador consumado, de esos a los que les gusta seducir a quienes les prestan atención. Uno hasta se imagina la historia de El conjuro siendo relatada alrededor de un fuego nocturno en un campamento. Es de esa clase de películas: "Una familia con cuatro hijas se mudaron desde Nueva Jersey a una casona aislada en Nueva Inglaterra. En la primera noche que pasaron allí.".

2. El conjuro no se apura. No shockea desde el principio con la historia principal. Construye, arma, dispone los elementos, las pistas. Establece inteligentemente primero la otra línea narrativa (la de los investigadores paranormales) para poder empezar con una breve historia terrorífica sin necesidad de apurar la de la casa. Gana así en solidez y en fluidez frente a tanto cine de terror que no confía en nada y tiene que tirar un flash tras otro, un gato maullando fuerte tras otro, un zapato pesado que cae tras otro.

3. El conjuro no de vueltas, y no tiene vueltas de tuerca. Los elementos que dispone son trabajados (posesión, maldición, objetos embrujados) y no juega a la sorpresa. Opera y asusta (y mucho) con las derivaciones de lo presentado. Así, una vez más, las lecciones de Hitchcock se homenajean desde el terror. ¿Pasará lo que puede llegar a pasar? es una pregunta que genera emociones mucho más duraderas que los "¡qué julepe!" que duran segundos, erizan la piel apenas algunos instantes. Los miedos de El conjuro son felizmente insoportables en la larga duración, son climas, y se llega a los shocks (que los hay) ya bien nervioso.

4. El conjuro prueba que no solamente se asusta a y con los personajes que están solos. A partir de la llegada de los investigadores a la casa se asusta a y con un grupo grande y preparado. Y no hay falta de lógica: ¿por qué no se van de la casa? El conjuro incluso tiene respuestas para eso. Es una lección que esta película trae del cine de los setenta de Hollywood (de hecho, la acción de El conjuro transcurre a comienzos de esa década): las reglas de los géneros no deben estar reñidas con las reglas de la acción lógica y de los intereses lógicos de los personajes.

5. El conjuro... Bueno, para contar uno de los grandes méritos y una de las grandes originalidades de esta película (y la que quizás sea su mayor demostración de maestría) habría que contar algo que no habría que contar. Pero ténganlo en cuenta. Pregúntense al final: ¿cuántos personajes tal cosa?

Por Javier Porta Fouz



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