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22.08.2013 | 11:23

Dancing Mood groovea el Luna

Cómo se prepara la big band de Hugo Lobo para su show más importante

Gentileza KVKfotos

"La idea es tocar algunas canciones que no hicimos nunca", cuenta Hugo Lobo, trompetista y líder de Dancing Mood. Dos años y 100 shows después de la edición de Non Stop, el disco triple en el que se propusieron atravesar la historia del ska, para el grupo llegó la hora de seguir adelante. Pero antes de sumergirse de lleno en la composición y grabación de su próximo álbum, la banda despedirá su repertorio actual con un show el domingo 25 en el Luna Park. "Pensá que el disco tiene 47 temas, y nosotros en cada concierto hacemos a lo sumo 16, hay muchos que nunca pudimos probar en vivo", explica Lobo, un músico de una versátilidad única: puede tocar con Damas Gratis o la banda del Indio Solari.

Para el segundo Luna en la historia del grupo, hay unas 24 canciones bocetadas para el setlist, una larga lista de invitados que el grupo prefiere mantener en secreto (a excepción de Lynval Golding, legendario guitarrista de The Specials), y también un cronograma de ensayos bastante blando. Hugo Lobo es partidario del "no ensayo", y la mayoría de los integrantes de Dancing Mood tocan paralelamente en otros grupos, dan clases, estudian, y cuando ensayan... se aburren. "Además, los solos no se ensayan", afirma. Así que, antes del show, el grupo se va a juntar apenas seis veces, principalmente para ajustar los temas que nunca tocaron en vivo y para interactuar con Golding y el resto de los invitados.

"Llegamos mucho mejor que en 2008, con más experiencia y menos nervios, pero sobre todo más relajados", dice Lobo. "Aquella vez tocamos con la orquesta y fue un palo en el orto: setenta músicos en el escenario, nada podía fallar, fue un laburo tremendo."

Desde su fundación en 2000, la escala de masividad del grupo fue creciendo con una solidez envidiable, acumulando hitos de convocatoria, como Luna Park en versión orquestal en 2008, las 20 mil personas del festival gratuito por los 100 shows en Niceto en 2009, la celebración de los diez años en el Gran Rex en 2010 y la reciente serie de quince presentaciones en el Konex.

Y, desde que las cosas se volvieron más grandes, Lobo pudo empezar a delegar las cuestiones operativas que conlleva liderar a una big band de sesionistas para centrarse en lo musical. Y si su último recuerdo de tocar en el Luna era de un estrés insoportable, esta vez se lo ve entusiasmado. "Volver a tener a Lynval en el escenario es un veneno total, y está lejos de ser una estrategia comercial", asegura. "Quizás hoy rinde más poner a un cantante de reggae local que esté de moda antes que al guitarrista de los Specials, pero sentimentalmente para nosotros esto es muy groso, y está bueno compartirlo con nuestro público."

Por Lucas Garófalo


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