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23.08.2013 | 17:35

Los mejores discos de los 90: del 25 al 50

En la tercera parte de nuestro especial: Björk, Pearl Jam, Portishead, Dylan, Oasis, RATM y más; un viaje profundo a la década ganada del rock

 25. The Notorious B.I.G. - Ready to Die
Biggie repartió amor como se hace en Brooklyn, e hizo más que nadie por revivir el hip-hop de Nueva York tras años de dominio de la costa oeste: Ready to Die pone en el mapa los sonidos de lo que significaba ser cool en los 90. La visión es sombría, desde "Suicidal Thoughts" hasta la canción que se articula en el verso: "Te juro por Dios que quiero que nos muramos juntos". Pero la voz de Biggie también evoca diversión y vuelve a traer el principio del placer al hip-hop.


26. Bob Dylan - Time Out of Mind
Después de haber cambiado de personalidad musical una y otra vez en las últimas tres décadas, Bob Dylan finalmente encontró una que lo convenció: la del blusero obsesionado con la muerte. "Estoy harto del amor", se queja en la primera canción de Time; y la verdad es que le creemos. Esto sienta el tono de las diez canciones que le siguen, un viaje nocturno lleno de caminos y sin rumbo fijo, puros suburbios y nada de ciudades. El hombre de los ojos tristes de "Highlands", una épica turbulenta de 16 minutos, todavía se mueve, sin embargo, hacia el final del disco, desesperado por evitar a la Parca, tan cuidadoso de ella que está casi loco, casi fuera del tiempo.


27. Eminem - The Slim Shady LP
Acá fue donde Eminem se presentó como un chico blanco loco y geek, el "payaso de la clase de primer año/ vestido como Les Nessman". El hip-hop nunca había escuchado nada parecido al daño cerebral de las rimas de Em en este disco producido por Dr. Dre, que le valió respeto, dinero, fama y una demanda judicial de parte de su madre.


28. Rage Against the Machine - Rage Against the Machine
"La ira es un don", proclama el cantante Zack de la Rocha con un susurro venenoso en "Freedom", y RATM dispara una andanada de venganza electrizante en su disco debut. La furia política de este álbum representó una anomalía en medio del aburrimiento general del año en que nació el grunge. Pero su éxito comercial fue la confirmación de la potencia del rock como arma de protesta, en la tradición de The Clash y de MC5.


29. Soundgarden - Superunknown
Con esta belleza en bruto Soundgarden sumó puntos para ganarse la corona de los "Led Zeppelin de los 90". Una banda de heavy metal y nobleza punk-rock y sin tiempo que perder, integrada por el guitarrista Kim Thayil, el bajista Ben Sheperd y el baterista Matt Cameron, más la angustia oral de Chris Cornell, moldean "Fell on Black Days", "Black Hole Sun" y "Like Suicide" y las transforman en una escultura poderosa brillantemente deformada.


30. Portishead - Dummy
El fulgor sombrío de Dummy es música para preguntarse, a las 4 de la mañana y con un trago en la mano, por qué ella te pidió la billetera para ir al baño. Geoff Barrow mezcla un fino pastiche trip-hop de beats astro-lounge, teclados plush-soul y guitarras de película de espías, mientras Beth Gibbons canta como una chica Bond hastiada. El sopor elegante y seductor de "Glory Box" ha inspirado a legiones de imitadores, pero a Portishead le salió bien desde el principio con Dummy, un triángulo amoroso bizarro entre una mujer, un hombre y un sampler.


31. Radiohead - The Bends
Se suponía que Radiohead iba a desaparecer después de "Creep". Pero The Bends sorprendió al mundo con su gloriosa psicodelia de pantalla grande, y los convirtió en una banda de art-rock inglés de los 70. U2 habría aceptado venderles crack a las monjas para componer un disco como éste.


32. Suede - Dog Man Star
Esto no es brit-pop. Dog Man Star es la última reserva sensual de un rock que ya no volverá: romanticismo suicida ("We Are the Pigs"), elegancia en medio de la sordidez urbana ("The Wild Ones") y hedonismo a prueba de todo ("New Generation"). El final del Suede más original y lanzado.


33. Tricky - Maxinquaye
Al salir de Massive Attack, Tricky encendió su propia cepa de trucos dub, post-punk industrial y hip-hop vintage. Con eso llenó de humo la pista de baile y el viaje que se comieron todos fue inmenso. Maxinquaye es la contrapartida de los 90 al Black Power de Public Enemy en los 80.


34. Sublime - Sublime
Sublime salió poco después de la muerte de Bradley Nowell, el cantante y guitarrista de la banda, pero siguió revelando hit tras hit con su pop californiano relajado y amigable modulado por sonidos ska, dub, rock y folk. El skank acústico "What I Got", que de alguna manera mezcla a los English Beat con los Grateful Dead, convirtió en un éxito al álbum y fue un homenaje doble: a Nowell y a sus secciones rítmicas.


35. Madonna - Ray of Light
Madonna vuelve al ruedo con los beats dance que la hicieron famosa y presenta su álbum más desvergonzadamente disco desde You Can Dance. La resurrección rítmica suena como una especie de transformación espiritual, y dado que sucede al mismo tiempo que su descubrimiento del yoga y la maternidad, probablemente lo sea.


36. Wu-Tang Clan - Enter the Wu-Tang (36 Chambers)
Los nueve MCs de Wu-Tang Clan salieron de los monoblocs de Staten Island al plasmar el sonido del caos. Los tracks de RZA son tan ásperos que recuerdan la era del hip-hop pre-sampler, mientras los Wu crean un ambiente de salvajismo que promete violencia a todo aquel que los desafíe.


37. Green Day - Dookie
Guitarras rápidas, baterías vivaces y el acento inglés más falso que alguna vez se haya grabado. Los hits de Billie Joe Armstrong encajan a la perfección entre sí, como una pila de Pringles: "Basket Case" arranca con susto y con una melodía que te engaña, mientras "Longview" y "When I Come Around" ventilan el típico sentimiento adolescente con estribillos pegadizos. Green Day llevó el revival del punk californiano a todas partes.


38. Lauryn Hill - The Miseducation of Lauryn Hill
Luego de meses de estar encerrada en los estudios Tuff Gong, en Jamaica, Lauryn Hill salió con este documento musical impresionante que es en parte Stevie Wonder, en parte Joni Mitchell y, bueno, puro Lauryn Hill. Canta, rima, hay baladas, temas fiesteros y doo-wop; todo envuelto en un sonido crudo y humano en el que se puede escuchar la aguja pisando el vinilo.


39. Tom Petty - Wildflowers
En un momento en que la mayor parte de los veteranos del rock estaban vegetando, Tom Petty y el productor Rick Rubin sacaron Wildflowers, el disco más orgánico y coherente de la carrera de Petty, hecho de una gracia atemporal y sutileza folk.


40. Daft Punk - Homework
Si los cascos de inspiración robótica son el hardware del dúo enmascarado, Homework, minimalista y abstracto, es el disco definitivo de Daft Punk. Una intervención de electrónica dura sobre la pista de baile de los últimos días del disco, apoyada en una videografía modélica.


41. Neil Young - Harvest Moon
Harvest Moon fue un best seller tranquilo, una parada en la mitad del camino atípica en una década de lanzamientos muy personales y a veces excéntricos. Debajo de su superficie plácida están las cicatrices de la mediana edad, cuando permanecer al lado de una persona amada (como en la canción que da título al disco) es más difícil que encontrarla.


42. Jay-Z - Reasonable Doubt
"El estudio de grabación fue como el diván del psiquiatra para mí", le dijo Jay-Z a Rolling Stone, y su disco debut está lleno de los sueños y lamentos de un gángster. Erigió a Jay-Z como el freestyler más importante de su generación, e incluye a una indecente Foxy Brown de 17 años en "Ain't No Nigger".


43. Belle and Sebastian - If You're Feeling Sinister
Estos escoceses que alternan instrumentos encarnaron el triunfo del twee. Acá, Belle and Sebastian parece inspirarse en un chart vintage de los 40 Principales para crear sus melodías. Desde Nick Drake no salía una banda tan tranquila que hiciera tanto ruido.


44. Pearl Jam - Vitalogy
El tono áspero y hastiado de Vitalogy fue una prueba para Pearl Jam, que tuvo que vérselas con su nuevo estatus de banda de rock más grande del mundo. Desde ahí, PJ transformó su confusión en un himno de guitarra como "Not for You". Vedder baja el ritmo con dos baladas increíbles, "Better Man" y "Nothingman", en que medita sobre los tipos cobardes que dejan escapar a las chicas buenas, y sobre su propia lucha para no convertirse en uno de ellos.


45. Oasis - Definitely Maybe
Mientras las bandas estadounidenses se mataban por ser famosas, Oasis anunciaba: "Esta noche soy una estrella de rock". De hecho, lo único ambivalente en este disco debut -un estallido de guitarras poderosas, interpretaciones burlonas, estribillos retro y arrogancia- es el título. "Podés tenerlo todo/ pero ¿lo querés realmente?", preguntan los Gallagher en "Supersonic", y la respuesta es que sí. Oasis ganó aquí su primera batalla en la guerra para devolverle el trono al rock británico.


46. Tom Waits - Bone Machine
A lo largo del disco hay viajeros solitarios y forasteros nerviosos que sobrellevan su vida con alcohol, religión y una búsqueda constante de algo mejor. "Un poco de lío hace que valga la pena el viaje/ un poquito de lluvia nunca le hizo mal a nadie", canta Waits en "Little Rain", y la guitarra steel da vueltas en el fondo. No necesitamos que nos convenzan. La canción que Waits está persiguiendo es más vieja que el mismo Waits (más vieja que Hank Williams, más vieja que Robert Johnson): el misterio sencillo de qué nos deparará la vida.


47. Björk - Post
Sí, Björk es post: post-rock, post-apocalíptica y futurista. Pero también es pre: da justo en la tecla de las emociones que escapan al pensamiento racional. Los paisajes sonoros electrónicos que crea en Post con la ayuda de ases como Nellee Hooper, Tricky y Howie B. le dejan muchísimo espacio para accionar. Y ella va para todos lados: desde el acantilado de basura de la caprichosa "Hyper-Ballad" hasta el bosque psicológico y profundo de "Isobel", con canciones que unen los ritmos del primer drum & bass con las líneas vocales de la canción folk islandesa y una pizca de humor de comedia musical.


48. PJ Harvey - Rid of Me
Polly Jean Harvey salió de la campiña inglesa para componer el disco de air-guitar de la década, en el que exorcizó sus demonios con canciones feroces y graciosas que, a veces, hasta tenían melodía. En Rid of Me, Harvey le da cita al estruendo del rock clásico de los 70 con la ayuda del productor Steve Albini. Se queja en "Dry", se proclama "rey del mundo" en "50ft Queenie", y arma bardo con "Man-Size" mientras se pone las botas para salir a patear culos y someter chicos a su voluntad.


49. The Fugees - The Score
La crew de Nueva Jersey combinó sabiduría callejera con una actitud cool bohemia y santurrona en su segundo disco, y así se convirtieron en la franquicia de rap más grande de su época. La voz soul quemada de Lauryn Hill -mitad Nina Simone, mitad Al Capone- sazona el estilo caribeño de Wyclef Jean y Pras Michel. Una buena banda para casamientos con sus covers de "Killing Me Softly" y "No Woman, No Cry", pero también fabricantes de joyas como "Family Business", en la que reemplazan las partes cantadas por un loop de guitarra acústica estilo El padrino. The Score fue la visión que los Fugees tuvieron del mundo como un gran gueto.


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