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Lavial le tira besos al pop

Dos pares de chicas seducen al circuito porteño con un electro burbujeante

"Somos entidades de colores que hacen electro-pop exotérico y creen ciento por ciento en las energías, las constelaciones y los astros." El manifiesto musical de Lavial tiene un origen que lo explica. Formada por cuatro bombas femeninas, esta banda tuvo su génesis en Conchetinas, un colectivo artístico de chicas que hace unos años embrujó a Buenos Aires con sus performances artísticas -originales, lúdicas- y sus esculturas magnéticas. Ese costado de alguna manera todavía se respira en La Fábrica, un enorme galpón de arte montado por Mompox donde ellas comparten ensayos, espacio, happenings y fiestas con Banda de Turistas, Nairobi, Las Kellies y algunos artistas plásticos.

Antes de que surgiera Lavial, en la era de Conchetinas, dos de sus principales artistas, Alina Perkins y Laura Hita, pensaron explotar el costado musical de lo que hacían montando una banda. Para eso, llamaron a sus amigas Sofía Vitola (hermana de Joaquín, el cantante de los ascendentes Indios) y a Nina Polverino. El último par que completó a Lavial ya ensayaba con diferentes grupos y se conocían de la Escuela de Música Contemporánea. Sofía aprendía a tocar la guitarra mientras que Nina sacaba lo mejor de sus cuerdas vocales y experimentaba en Nina y el Lobo y Búlgara. Pero después el bajo la sedujo y, en pleno romance con su nuevo instrumento musical, llegó esta convocatoria que no pudo rechazar.

El primer ensayo, con Alina y Laura como voces principales, Nina en bajo y Sofía en guitarra, culminó con más de tres copas estallando en el suelo de una pizzería que pusieron de fiesta. Eso significó que la química entre estas muchachas ya estaba asegurada. Así también lo sintió desde un principio Monoto Grimaldi, el bajista de Miranda! y productor del primer disco del grupo, homónimo. "Con Juan Tortarolo, de Los Animales Superforros, amigo y compañero musical desde la adolescencia, decidimos trabajar con las chicas y producir el disco que nos gustaría escuchar", dice Monoto. El álbum tuvo también "la bendición de Dani Umpi", ícono pop uruguayo y autor de la canción "Cosecha", que escribió especialmente para este disco. Entonces, todo fluyó naturalmente: cuando tuvieron cuatro temas para despedir 2012, fueron invitadas por Roberto Jacoby, el letrista de Virus, para tocar en el C.I.A. (Centro de Investigaciones Artísticas). Entre el público, estaba el director de cine Sergio Bizzio que las invitó a participar en Bomba, su último film.

Y a través de la pantalla las cosas se ponen hot. "Violeta" es el primer corte del disco, que presentaron en octubre en Samsung Studio, y la canción tiene un video dirigido por Leo Damario (Babasónicos, Andrés Calamaro). Ahí están ellas como unas ninfas etéreas rodeadas de purpurina, cantando arriba de una cama. Podría ser la cama de Las vírgenes suicidas de Sofia Coppola. O, como dice Alina Perkins, un tributo a Tracey Emin, la artista británica de los 90 que llevó su cama al museo así como estaba, después de un mes entero de sexo, pastillas y cigarrillos. "Fusionamos 50/50 lo musical con el mundo plástico, la escultura y la pintura", terminan ellas.

 Por Verónica Camaño

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