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Neil Young presentó su formato digital de audio

A través de una campaña en Kickstarter, el canadiense lanzó al mercado Pono, un servicio de alta definición con el que, asegura, busca recuperar el sonido genuino de las grabaciones

Después de años de promesas, Neil Young oficializó ayer el lanzamiento de Pono, un formato digital de alta fidelidad que es también un paso más en la batalla personal que libra hace rato en la guerra del audio. La idea parte de una premisa cierta: aún en su mayor calidad, los archivos mp3 poseen un grado de compresión tan alto que solo contienen un mínimo de la información audible, y eliminan lo que, para el oyente medio, son frecuencias imperceptibles. Con Pono, Young propone entregarle al oyente una experiencia que se acerca al sonido que los propios músicos experimentan en el control del estudio de grabación. El canadiense hizo pública su cruzada varias veces, tanto desde su autobiografía Waging Heavy Peace, publicada en 2012, como también en algunos de los ¡veintisiete! minutos del tema "Drifitin' Back" del disco Psychedellic Pill ("Me gustaba Picasso, después vino la tecnología y lo convirtió en un fondo de escritorio", "No quiero un mp3. Cuando escuchás mi tema ahora, sólo obtenés un cinco por ciento, y antes lo tenías todo").

Con un video en el que varios de sus colegas dan testimonio (Tom Petty, Bruce Springsteen, Dave Grohl, Beck, Herbie Hancock y siguen las firmas), el proyecto hizo su aparición el martes por la noche en busca del financiamiento colectivo en Kickstarter. En un video explicativo, Young define su teoría de "escucha submarina": un archivo mp3 es como estar en el fondo del mar, un CD deja al oyente 200 metros por debajo de la superficie, mientras que Pono (la palabra hawaiana para "lo correcto") le permite a uno emerger y volver a respirar. La metáfora hace hincapié no sólo en el deterioro de la calidad del sonido, sino también en cómo los distintos formatos digitales perdieron el "aire" de las grabaciones. Según el comunicado oficial, la codificación creada por Young puede llegar a contener hasta treinta veces más información que un mp3.

La campaña de crowdfunding, que juntó en poco más de cuatro horas los 800 mil dólares necesarios para arrancar el proyecto, es la puerta de acceso a la preventa del reproductor Pono. Con una memoria interna de 64GB y una ranura para una tarjeta de memoria con la misma capacidad, el dispositivo podrá albergar entre 1000 y 2000 canciones en este formato, dependiendo tanto de su duración, como también del grado de resolución de cada archivo (a mayor fidelidad, mayor espacio en disco). Después de que Warner accediera a redigitalizar los masters de gran parte de su catálogo, las otras majors del mercado decidieron sumarse, y Young espera también poder articularlo con sellos de menor escala y artistas independientes.

A pesar del entusiasmo de Young y sus colegas, el anuncio deja en el aire una serie de interrogantes que hacen difícil aceptar de lleno el optimismo. Por un lado, si bien funciona con todos los archivos de audio en circulación, el precio del reproductor portátil (400 dólares) es alto, si se lo compara con otros dispositivos del mercado con mayores funciones. De igual manera, en el Pono Store los álbumes cotizarán entre 15 y 25 dólares, un monto más elevado que el de otras tiendas digitales, y bastante cercano al de los formatos físicos. Pareciera ser que, en vez de apuntar a corregir un mal hábito (entendiendo como tal escuchar música con mala calidad) el proyecto audiófilo de Young no apunta más allá de un público tan exigente como reducido. En tiempos en donde la mayoría de los usuarios privilegia cantidad por sobre calidad, Pono hace poco por eludir el rótulo de producto elitista: el dispositivo puede reproducir todo tipo de archivos pero, al menos hasta el momento, no se anunció que se pudiera hacer lo contrario, a partir de una aplicación o extensión para que se los pueda escuchar en otras plataformas (Android, iOS). Si, tal como afirma en el video que acompañó al lanzamiento, la idea de Young es crear "un ecosistema musical en el que todos seamos parte", estas son algunas de las cuestiones que habrá que resolver para alcanzar ese objetivo.

Por Joaquín Vismara



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