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Eric Clapton y un disco en homenaje a su amigo JJ Cale

A sus 69 años, la leyenda de la guitarra habla del álbum que grabó en honor al compositor y explica por qué piensa todos los años en despedirse de los escenarios

Eric Clapton estaba pescando en la campiña inglesa el verano pasado cuando recibió un mensaje de texto: el cantante, guitarrista y compositor JJ Cale había muerto. "Me quedé sentado frente al río", recuerda Clapton. "Y me escuché a mí mismo soltar cada tanto un quejido bajito, como el dolor. Fue muy profundo". Más tarde, en un avión que lo llevaba al funeral de Cale, decidió que iba a grabar un disco.

The Breeze: An Appreciation of JJ Cale es el homenaje de Clapton al amigo cuyo minimalismo terrenal y cuya magia de bajo perfil en los estribillos de las canciones fueron, según Clapton, "la suma de lo que para mí es la música estadounidense: country, blues, jazz, todo". Clapton y Cale grabaron un disco juntos, The Road to Escondido, en 2006, y Cale, que nació en Oklahoma, fue una fuente generosa de hits a lo largo de la carrera de Clapton. Dos de los éxitos más grandes de Clapton, "After Midnight", de 1970, y "Cocaine", de 1977, son canciones de Cale. Por su parte, en The Breeze, Clapton hace covers de gemas olvidadas como "Magnolia", de Naturally, el clásico de Cale de 1972, y la elegante "Rock and Roll Records", con un elenco de estrellas fans como Mark Knopfler, Tom Petty y John Mayer.

En una entrevista en la que habla de muchos temas, Clapton, que tiene 69 años, admite que le está costando componer canciones; dice que va en serio cuando acepta que ya no quiere salir de gira y confiesa que ya no escucha música nueva. Pero en sus discos recientes y en las giras, Clapton ha hecho hincapié en la inspiración y en el consuelo que todavía encuentra en el pasado, en las canciones de Cale y en el blues y el jazz clásicos. "Soy un mensajero", afirma. "Esa fue mi vocación la mayor parte de mi vida, decirle a la gente: «Mirá, esto me conmovió, tal vez a vos también te guste»."

The Breeze también es un mensaje para Cale. "En este caso", dice Clapton, "sólo estoy dándole las gracias".

-La última vez que le dedicaste un álbum entero a un compositor fue en 2004, con Me and Mr. Johnson. ¿Qué tienen en común Cale y Robert Johnson?

-El poder tremendo que mostraban al tocar y la sutileza de lo que hacían. JJ nunca intentó hacer nada que no fuera perfeccionar sus habilidades. Había algo en sus grabaciones, algo en el nivel de la voz en la mezcla. Y yo sentí que tenía que ponerme más cerca del parlante.

-Muchos estadounidenses sólo conocen a Cale por tus versiones de sus canciones...

-Cuando empecé a hablar de hacer este disco con Dave Kaplan, que maneja Surfdog [el sello de Clapton], él sólo había escuchado las canciones que yo había versionado. En Europa consideran que la música de JJ pertenece al género americano, como algo bien típico. JJ era muy crítico y muy despectivo con su talento, y estaba satisfecho con ser reconocido como compositor. Pero cuando traté de tocar como él... Me di cuenta de que la mayoría de los músicos no podemos hacerlo. Tenemos la mano muy pesada. Su modo de tocar era sensible y sutil.

-¿Por qué seguís volviendo a viejas inspiraciones como Cale, Johnson, el blusero Freddy King y Charles Brown, en el escenario y en los discos?

-Me recuerdan a mis primeros acercamientos a la música, cuando andaba por los bares escuchando y aprendiendo blues y folk. Esas canciones para mí eran como standards: tenían sustancia, peso, sabiduría e historia. Si querés ponerlo en un contexto social, Inglaterra había estado cerca de ser derrotada en la Segunda Guerra Mundial. Pero les hicimos frente, peleamos. El cantante de blues representa ese tipo de resistencia y de desafío. Robert Johnson estaba solo contra el mundo, y los chicos de mi generación sintieron lo mismo: nadie nos podía ganar.

-¿Qué te pasa con la composición? Tus últimos discos son en su mayoría álbumes de covers.

-Estoy vago. Cuando llega el momento de pensar qué voy a hacer, lo dejo y prendo la televisión. Me distraigo con facilidad. Compuse un montón de canciones y después me las olvidé. Las grabo en el teléfono, pero después pierdo las grabaciones.

-¿Te quedaste sin cosas para decir?

-Puede ser. La música... es algo difícil. Por eso me gustan las composiciones de JJ. Tienen detalles muy complejos. Componer música se trata de esto: "¿Qué puedo hacer con estos acordes para que sea algo interesante y original?".

-¿Seguís escuchando rock?

-A veces. [Hace una pausa.] Ya no sé qué es el rock. No sé muy bien quién está haciendo rock. Blake Mills [que tocó con Conor Oberst y con los Avett Brothers] es el último guitarrista que escuché y que me pareció fenomenal. En Crossroads, el año pasado, toqué con [el guitarrista de jazz] Kurt Rosenwinkel; traté de seguirle el ritmo, de ver si le podía robar algo.

-Si no estás escuchando música nueva, ¿qué pensás del futuro de la guitarra?

-La guitarra está en buenas manos. Gary Clark Jr. está brillando en este momento. Hace años que está en esto y sin embargo recién empieza. Y nos podemos quedar tranquilos con gente como Jimmie Vaughan y Derek Trucks. Esto tiene que ver con la esencia y el carácter. Con la humildad y las ganas de aprender, de servir a la música. Siempre habrá alguien, no importa que haya mucha basura, pero siempre habrá alguien que sea curioso y quiera aprender, que piense: "¿Cómo puedo hacer eso?".

-¿Vas a participar de otro Crossroads? Todos los años jurás que es la última vez que te presentás.

-No, creo que éste es el último en serio. Ya no quiero trabajar tanto. Hacer The Breeze fue un placer. Pensaba componer y grabar otro disco para mí cuando murió JJ. Así que eso sería lo próximo. El año que viene, tal vez hago un par de recitales y digo: "Amigos, esto fue todo". Después veré qué me pasa con eso, si me conformo con sólo trabajar en el estudio de vez en cuando y tocar en casa para mi familia.

-En 2001 me dijiste lo mismo, que estabas listo para jubilarte.

Bueno, sí. [Se ríe.] El esfuerzo por mantenerme en forma -estar ágil, tener la energía para hacer un show- es cada vez mayor. Casi todas las noches, cuando no toco, miro un poco de televisión y me acuesto a las 10 de la noche.

-¿Tocás mucho en tu casa?

-Sí, bastante. Tal vez una vez por día o cada dos días, durante un buen rato. Agarro una acústica y trato de sacarle algo.

-¿Tocás las mismas canciones de blues que hacés en el escenario?

-No. Siempre me meto en lo desconocido. No ensayo cosas que ya sé, salvo que me esté preparando para tocar en vivo. Casi siempre son cosas abstractas, como si agarrara un papel y un lápiz y me pusiera a dibujar lo que tengo adelante. Siempre improviso.

-¿Tenés pensado dar algún recital con las canciones y los invitados de The Breeze?

-No creo que podamos. Logísticamente es muy difícil hacerlo bien. Grabamos muchos más tracks, algunos inéditos, pero hay muchas canciones del catálogo de JJ que dejamos afuera. En estos meses voy a estar un tiempo en el estudio para completar eso y tal vez empezar a grabar algo compuesto por mí.

-Entonces sí tenés canciones nuevas y originales que no te olvidaste ni se te perdieron...

-Sí. [Se ríe.] Las tengo en el iPhone.

Por David Fricke

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