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Ale Sergi: un hitmaker contra los fantasmas

Mientras su vida atravesaba un maremoto mediático, grabó el disco que devolvió a Miranda! a los charts; adelanto de RS abril

Pasadas las seis de la tarde de un jueves de marzo, en el Estudio Gustavo Cerati de Radio Metro, Sebastián Wainraich empieza a develar quiénes serán los invitados del programa de hoy, que van a dar un show breve y acústico en el día del cumpleaños de Julieta Pink, su compañera y co-conductora de Metro y medio. "¡Estamos con los Mirandaaaaa!!", remata después de una intro en la que le tira flores a la banda, y enumera: "Ale, Juliana y...". De repente Wainraich se da cuenta de que hay una tercera persona y se queda mudo durante un segundo, lo cual en radio es muchísimo tiempo. El googleo mental no le devuelve ningún resultado. "Una invitada", dice finalmente, para salir del paso. Entonces Juliana presenta a Ludovica, baterista del grupo desde hace casi cinco años, a lo que el conductor responde: "¡Qué hermoso nombre!" y no vuelve a dirigirle la palabra. Para él, como para casi todo el mundo, Miranda! son Ale Sergi y Juliana Gattas.

Esto no siempre fue así. En 2005, por ejemplo, Susana Giménez invitó a su living a "la banda hot del momento", y Miranda!, que en esa época era un quinteto, ocupó todos los almohadones del sillón. Pero ya desde su debut en el prime-time televisivo, el problema de presentar a todos los integrantes en un mismo nivel de jerarquía empezaba a asomar: Susana se refirió al bajista Nicolás "Monoto" Grimaldi como "Nonoto", "Monono" y "Montoto", hasta que el músico no tuvo más remedio que resignarse. "Creo que a partir del próximo disco voy a volver a llamarme Nicolás", le dijo a la diva.

En los últimos años, más allá de haber atravesado significativos cambios de formación, la imagen pública de Miranda! se fue reduciendo al núcleo de sus dos cantantes principales. A mediados de 2012, Ale y Juli volvieron a entrar en un estudio de Telefé pero ya no como invitados sino como parte del jurado de La voz argentina, la versión local del talent-show australiano conducido acá por Alejandro Marley, donde compartían estelaridad con Axel, Soledad Pastorutti y el Puma Rodríguez. Y seis meses más tarde, en el verano de 2013, Ale arrancó un curso aceleradísimo de códigos televisivos cuando se puso de novio con Andrea Rincón, una ex integrante de Gran Hermano convertida en vedette con la que tuvo un romance inmediatamente calificado como "polémico" y que tuvo al menos cuatro separaciones -con sus respectivas reconciliaciones, a excepción de la última- en pantalla.

Por todo esto es que no podríamos culpar a Wainraich realmente: María Ludovica Morell Otamendi, 34 años, baterista desde los 5, ex miembro del grupo Azafata, ni siquiera aparece en las fotos promocionales de Safari, el disco que Miranda! editó en 2014 y cuyo single, "Fantasmas", fue elegido por Rolling Stone como Tema del Año. Volvemos a estudios.

"¡Nos encanta este tema!", dice Julieta Pink entusiasmada cuando, tras tocar covers de "Something Stupid" y "No soy un extraño" -que Ale canta leyendo las letras de un cuaderno espiralado en el que tiene cientos de canciones-, la banda termina de tocar "Fantasmas". "Hasta le metemos frases nuestras que encajan", agrega Pink, y ensaya su propio estribillo reemplazando la línea "fantasmas en la casa" por "hoy Juli cumple años". Así de pegadizo es el último hit del grupo, su mayor éxito desde que "Don" conquistó las radios gracias al solo de la guitarra de Lolo en 2007. ¿Lolo? ¿Y ése quién es? Acá en la radio nadie lo menciona, pero Ale parece mandarle un mensaje a su ex compañero cuando le dice a Wainraich: "La verdad, últimamente en la banda nos estamos llevando todos re bien".

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Un par de dias antes del mini show en la Metro, Miranda! está ensayando para la presentación de Safari el 24 de este mes en el Teatro Opera, y en la sala de su propio estudio media docena de músicos se distribuyen en dos líneas paralelas de tres integrantes enfrentados, como los puntitos de un dado en la cara del seis. Hay algo perfectamente simétrico en la formación extendida del grupo: a lo largo, digamos, de un lado están los hombres (Ale, Monoto y el tecladista y productor Gabriel Lucena, ex Entre Ríos), y del otro las mujeres (Juliana, Ludovica y la guitarrista Anuk Sforza, ex miembro de la banda de Leo García). A su vez, las parejas enfrentadas quedan así: el bajo contra la batería, la voz masculina contra la femenina y la guitarra contra el teclado. Ale y Juli están en el centro. Manda él.

Después del alejamiento del guitarrista Leandro "Lolo" Fuentes en enero de 2014, Miranda! le puso punto final a una serie de reestructuraciones internas que habían empezado en 2007 con la salida de otro miembro fundador, el programador Bruno de Vincenti. Si bien en ambos casos la decisión de dejar la banda fue el desenlace inevitable de un período de pérdida de entusiasmo -los músicos desaparecieron gradualmente de ensayos y grabaciones-, Bruno se fue en paz tras la publicación de un comunicado en el que el grupo aseguraba que tenía las puertas abiertas; y Lolo, en cambio, les hizo juicio a sus compañeros. Motivos al margen, desde adentro de esta sala de ensayo cualquiera diría que hoy en Miranda! todo está en su debido lugar.

"Yo estoy re contento", me dice Ale sonriendo en medio del estudio, que parece ser su lugar en el mundo. En esta casa reciclada de Chacarita se concentra toda la actividad del grupo: hay una sala de prensa (le están terminando de conectar wi-fi para poder dar entrevistas por Skype), una oficina con un teléfono fijo y dos computadoras, cocina, sala de ensayo y grabación, estudio y jardín con parrilla (el fuego se prende los viernes, lamentablemente hoy es lunes). Todo luce impecable, "para que nos den ganas de venir", en palabras de Ale. De momento el plan parece funcionar, porque por la casa dan vueltas el manager, un par de asistentes, un sonidista, los músicos y varias personas. Según Ale, ésa es una de las claves del buen momento que atraviesa Miranda! "De tanto ensayar, la banda está sonando recontra bien, y eso hace diez años no pasaba: yo veía nuestros shows y notaba muchos huecos difíciles de llenar. Hoy siento que todos le ponemos la mejor onda porque nos gusta lo que hacemos, sin que nadie tenga que obligar al otro", dice, soltando otro tiro por elevación.

Parte de su teoría es indudablemente cierta: los nuevos integrantes, reclutados en el under de Buenos Aires entre las bandas afines y contemporáneas a Miranda!, han oxigenado la dinámica de la banda gracias al entusiasmo natural que surge de haber conseguido un trabajo soñado. Pero no todo fluye tan naturalmente como lo pinta Ale, al menos no durante el ensayo, en el que se revela como un líder. complicado.

Mientras repasan por primera vez "Fuera de mi mente", uno de los temas de Safari que van a estrenar en el Opera (todavía nunca lo hicieron en vivo), el cantante le sugiere a Nicolás una interpretación más contenida. "¿Cómo lo hacemos?", pregunta el bajista. "¿Querés que lo toque con el dedo en lugar de con púa?" Es una pregunta demasiado específica, destinada más a un jefe que a un par. "No, no. Bah, no sé, eso fijate vos, hacelo como te sientas más cómodo", contesta Ale sobreactuando buena onda. Dos minutos más tarde, después de la segunda pasada, le dice a Ale que se le complica tocarlo así porque se le acalambran los dedos, y el cantante levanta los hombros, mira de costado y devuelve una mueca que podría traducirse como: "No es mi problema".

En su rol de líder, Ale trata de comunicar las decisiones como si fueran el resultado de un consenso, pero no es tan bueno disimulando: queda claro que se trata de la imposición de su propia voluntad. "Yo me considero una persona normal, aunque reconozco que tengo mis mañas: un poco loco estoy", comenta en un momento, cuando le pregunto sobre qué rasgos advierte en su personalidad.

Para él, haber retomado el liderazgo de Miranda! es un paso necesario dentro de un plan más grande. "Tengo este estudio", dice, en primerísima primera persona, "porque quiero dejar mucha obra". Me pregunto si el resto de la banda habrá estado de acuerdo en invertir en este lugar construido a gusto y medida de Ale, y qué habría pasado de no ser así. "El primer disco ya lo había hecho bastante por mi cuenta", dice. "Y ahora pensé: 'Bueno, le voy a meter de nuevo', porque he tomado el desafío de llevar a Miranda! a otro nivel."

El debut de la banda, Es mentira (2002), quizá no haya sido tan exitoso como Sin restricciones (2004) o El disco de tu corazón (2007). Pero fue el último álbum nacional que impactó e influenció a toda una generación de músicos de la región. En más de una década, Argentina no volvió a tener un grupo que el resto de Latinoamérica pudiera usar como espejo. Safari, entonces, es el disco en el que Ale quiso demostrar que Miranda! sigue vigente. "Es la primera vez que pensamos en función de nuestra carrera", confiesa. "Veníamos sosteniendo la misma estética desde hace mucho tiempo, y era momento de reestructurarla. En ese sentido, es como un nuevo comienzo. Creo que todavía nos queda un tiempito más para dar batalla."

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Cuando la sorpresiva relacion entre Silvina Escudero y Cayetano parecía quedarse con el título de 'romance menos pensado del verano', otros dos protagonistas llegaron para adueñarse de ese cartel", decía una nota del sitio Ciudad.com el lunes 23 de enero de 2013. Casi exactamente dos años más tarde, el martes 6 de enero de 2015, el mismo sitio titulaba: "Andrea Rincón y Ale Sergi: la insólita historia secreta del compromiso de boda y los tatuajes borrados". Entre la primera y la última mención, el devenir del romance entre el cantante y la vedette fue ampliamente documentado en otros cien artículos sólo en ese portal (a un promedio de cuatro notas por mes), con focos periodísticos que van de lo más bobo ("Andrea Rincón y Ale Sergi, ¡apasionados en Twitter!") a lo más delicado ("Ale Sergi habló de su escandalosa separación de Andrea Rincón: 'Jamás hubo violencia'").

Para dejar claro el maremoto mediático en el que Ale estaba metido, vale este dato ridículo: el fallecido Ricardo Fort puso en duda la sexualidad de Ale en televisión y lo acusó de estar buscando prensa al enamorarse de Rincón. También Jorge Rial miró a cámara y dijo: "Andrea, no te merece". Nieves Jaller, la bailarina que Ale conoció en 2008 cuando Miranda! era parte del elenco de Jorge Lanata en el Maipo, se paseó por cuanto programa hubiera en el aire para comentar que se sentía traicionada por él y dar detalles de videos eróticos de cuando eran pareja que de pronto se filtraron en internet. También circularon rumores de relaciones entre Ale y Luli Fernández, Rincón y Cristian U, Rincón y Chano de Tan Biónica, y así.

Angel de Brito, un periodista del gossip local, escribió a fines del año pasado: "Después de anunciar la boda en el living de Susana, la pareja se disolvió tras una violenta discusión, motivada por mensajes de Chano Charpentier para evitar el enlace. Rincón, que fue en reiteradas veces víctima de violencia de género, finalizó su noviazgo cuando el cantante de Miranda! perdió el control y la maltrató".

Ale asegura que nunca le prestó mucha atención a lo que se decía de él en los medios, pero esa sentencia le molestó. "Si vos te enterás de algo así, ¡lo que tenés que hacer es denunciarme! ¡No escribir una nota!", dice otra tarde en el estudio. Apenas un mes más tarde, Ale y Chano compartían escenario para hacer una versión de "Ella", el tema de Tan Biónica, en el cierre de la primera noche de Rock BA en Ciudad del Rock.

"La verdad es que con Chano hubiéramos tocado juntos de cualquier manera, como lo hemos hecho mil veces. Pero si se leyó como una desmentida de nuestro enfrentamiento, está todo bien: me parece que es una forma bastante artística de comunicar ese mensaje."

Después de su experiencia a ambos lados del mostrador televisivo, Ale parece un poco obsesionado con eso de "comunicar un mensaje". Para ilustrarlo, cuenta una anécdota de las grabaciones de La voz argentina, cuando él y Juliana comentaban sorprendidos la cantidad de veces que el Puma utilizaba exactamente las mismas frases. "¡Va a quedar re pesado!", se comentaban en voz baja. Pero después el programa se editaba, y cuando salía al aire el Puma (alguien conocido por un apodo de seis letras o menos corre con ventaja en el mundo del entretenimiento) aparecía metiendo conceptos muy precisos, en las dosis justas. "Eso me recontra flasheó", dice Ale. "¡Hacía todo ya pensando en la edición final!"

A pesar de su capacidad para distinguir esas sutilezas, y a diferencia del Puma, el cantante de Miranda! -que también participó de Tu cara me suena y pronto será parte de Elegidos junto al mismo jurado de La voz-, todavía se siente más cómodo en un estudio de grabación que en uno de tele. "Trato de ser más sociable, pero soy un bicho raro", dice. "Hay algo muy burdo en televisión: vos podés estar hablando de la ambigüedad, pero el notero va a decir 'puto'. Tienen menos tiempo para desarrollar conceptos, y yo lo entiendo. Pero también me identifico con otra forma de contar lo que me pasa."

Mientras va hablando, desarrolla una teoría: el personaje presentado por los medios, agresivo y degenerado, es en definitiva el mismo que aparece en Safari, paranoico y descorazonado ("Fantasmas en la casa", ¿les suena?), abordado desde puntos de vista diferentes. "Es muy probable que sea así", dice él. "La gran diferencia entre lo que se proyecta en la tele y mi lírica es que en el disco no hay violencia. Y no me refiero a lo físico. Hay muchas maneras de representar la locura. La tele busca la suya, y yo busco una que sea romántica e inspiradora."

Las letras de Safari están llenas de ejemplos que sostienen esa declaración. Sin ir más lejos, el puente y el estribillo de "Extraño", segundo single indudablemente dedicado a Andrea Rincón, son construcciones literarias muy sólidas y, al mismo tiempo, livianas, para nada solemnes:

Lo que no sé es lo que quierolo vuelvo a hacer y me envenenoenloquecer es soledad, es mi destinodisculpame si con esto te deprimo.

Porque también extrañoabandonarme al universo del engañoirnos de viaje y renovar nuestro vestuarioy me hago cargo, nena te extrañopero no tanto.

La trama secreta del tema dice que en una parte Ale cantaba algo sobre "mojar el baño", y fue Cachorro López el que le sugirió que no arruinara una canción grandiosa llevándola para un lado chabacano. "Es algo que podría haber pasado en Magistral, el disco anterior, en el que las letras eran más que nada un acompañamiento de la melodía", dice él. "En cambio esta vez escribí mucho más a conciencia." Vale la pena notar que al mismo tiempo que Angel de Brito y otros se dedicaban a destrozarlo, el líder de Miranda! trabajaba en este estudio junto a Cachorro para pulir hasta el último detalle de Safari. "No es que estaba en casa drogándome y tirándole platos a mi novia", dice él. "¡Estaba metido acá adentro!"

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Ale extraña a una persona: omar Chabán. Cree que la tragedia de Cromañón estuvo mal juzgada (la palabra que él usa para describirla es "payasada") y le parece inconcebible que no se haya procesado a las personas que tiraron las bengalas. Chabán, dice, fue "una de las primeras cinco personas que confió en nosotros". De hecho, Ale y Juliana trabajaron juntos por primera vez en una varieté que Chabán montaba los miércoles en Cemento, en los que Ale pasaba música y Juli actuaba junto a muchos otros artistas, entre ellos el propio Chabán. Pero el carácter de figura fundamental para la escena de este performer/empresario va más allá del aprecio personal: era un tipo necesario para que un grupo nuevo con talento triunfara porque, según Ale, "te dejaba tocar en Cemento por más que no le cortaras tickets y ya no existe alguien así".

Aunque esta afirmación también pueda sonar antipática, otra persona que Ale considera importante, necesaria, es Jorge Lanata. Lo conoció en 2008 cuando el productor teatral Lino Patalano le ofreció a Miranda! ser la banda estable de La rotativa del Maipo, el espectáculo en el que el conductor se probó como capocómico. Lanata le cayó bien a Ale enseguida, porque "es un dandy, colecciona relojes, venía a bailar con nosotros.". Lo ve como alguien "muy valiente para hacerse cargo de un lugar complicado". Al gobierno nacional le reconoce algunas medidas valiosas ("el matrimonio igualitario"), pero -aunque la idea de una mujer en el poder le interesa- desconfía cuando alguien se mantiene mucho tiempo en su cargo. Por eso, aclara, Miranda! ha rechazado propuestas de shows financiados por gobiernos provinciales y municipales. En definitiva, Ale tiene una opinión formada sobre un montón de cosas que incluso lo tocan mucho más de cerca que al común de los mortales, pero prefiere no manifestarla. Si el impulso primario del pop es tocar una fibra universal, entonces no sirve embanderarse.

Los Miranda! surgieron en la escena musical de la mano de un referente del teatro under como Chabán, pero no dudaron en hacer teatro de revista con Lanata. Y por haber trabajado con Lanata, no se convirtieron en la banda anti-K que pudiera oponerse a La Mancha de Rolando. Ni saltaron al otro lado cuando se aprobó la ley de matrimonio igualitario, ni mucho menos cuando Andrea Rincón, en pleno romance con Ale, coqueteó con el kirchnerismo al punto de que se especulara con una posible candidatura. Miranda! puede homenajear a un grupo español de culto como Fangoria (en Safari hacen un cover de "Miro la vida pasar"), y al día siguiente ir a tocar con Lali Espósito. De Alejandro Marley a Osvaldo Miranda, de los hermanos Galán de Pimpinela a los hermanos Moura de Virus, si hay una característica que el grupo mantuvo a lo largo de toda su carrera es la ambigüedad. "No sé si será humildad o qué", dice Ale, "pero yo siento que de cualquier persona puedo aprender algo".

A juzgar por la naturaleza individualista que Ale exhibe en su rol de líder, humildad seguro que no es. Pero quizá sea una necesidad: en pos de satisfacer su ambición de superación personal, la ambigüedad le permite al líder de Miranda! nutrirse de las personas más diversas, un safari que lo lleva desde Cachorro hasta el Puma, para luego poner en práctica sus nuevos conocimientos y así tratar de llegar a la mejor versión de sí mismo. Y eso es algo que requiere dosis gigantes de constancia e inteligencia.

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"Alguuuuuna que otra vez se me pudo haber cruzado la idea", dice Ale, minimizando una pregunta que parece obvia. ¿Nunca pensó en ser solista? "Pero la verdad es que no se me ocurre cómo sería, y en cambio sí sé cómo podría sonar el próximo disco de la banda." En su cabeza, el compositor y el productor conviven a tiempo completo. Y en Safari brillan los dos. Prescindiendo de las baladas, todos los temas del disco son hits potenciales, con un sonido que explota en tu cara (evidentemente el estudio está siendo bien aprovechado) y con una combinación ideal de melodías ultraadhesivas y letras profundas y adultas, una materia prima con la que el grupo no trabajaba desde su debut. Al mismo tiempo, más allá de los géneros que van apareciendo en cada canción ("Sólo lo sabe la luna", por ejemplo, es una especie de reggaetón andino irresistible), Safari es un disco pop en un sentido estructural: cada estribillo cae naturalmente en el lugar indicado para darle a la canción un voleo de adrenalina ("Buen día", el único tema de amor correspondido del álbum, es el caso más extremo de esto).

Después de casi quince años de carrera, Miranda! dejó de ser una banda de corazón electrónico para pasar a ser simplemente un grupo que toca canciones pop-rock. La instrumentación más eléctrica que electrónica tanto del disco como del vivo abonan esta teoría, como la decisión de incluir en el mismo álbum versiones acústicas de todos los temas. Que el grupo suene igual de contundente con su formación extendida o reducida es un indicador confiable de que las canciones funcionan y de que -como pretendía Ale-, Miranda! ha alcanzado otro nivel después de un par de discos que pasaron casi desapercibidos.

"Si desde que hicimos La voz argentina con Juli ya veníamos renovando energías y reinstrumentando nuestra química, en Safari finalmente la pudimos plasmar", dice Ale. Después de una larguísima temporada mediática, el líder de Miranda! tuvo la fuerza necesaria no sólo para reaparecer, sino para confirmarse como uno de los jugadores importantes que la tradición de la música nacional incorporó durante este nuevo siglo. "Es que para mí es más fácil grabar un disco que vivir", dice antes de soltar una última carcajada. Por supuesto, no hace falta aclarar que Ale lo dice muy en serio.

Por Lucas Garófalo



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